Greenpeace denuncia mutaciones en flora y fauna de Fukushima

Noticia - 4 marzo, 2016
Internacional – Un nuevo informe realizado por Greenpeace Japón advierte que los impactos ambientales del desastre nuclear de Fukushima Daiichi durarán décadas (incluso siglos). La investigación sostiene también que elementos radiactivos son absorbidos por los tejidos vivos de plantas y animales, y se reinsertan en redes alimentarias. Además, estos elementos son arrastrados hasta el Océano Pacífico por tifones, deshielos e inundaciones.

"El programa de descontaminación masiva del gobierno casi no impactará en la reducción de la amenaza ecológica producida por la enorme cantidad de radiación desde el desastre nuclear de Fukushima. A esta altura, más de 9 millones de metros cúbicos de residuos nucleares se encuentran dispersos en al menos 113.000 localizaciones a través de la prefectura de Fukushima ", dijo Kendra Ulrich, integrante de la Campaña Nuclear de Greenpeace Japón.

El informe se basa en una gran cantidad de investigaciones científicas independientes realizadas en las zonas afectadas de la región de Fukushima, así como estudios llevados a cabo por especialistas en radiación de Greenpeace en los últimos cinco años. El trabajo expone las ideas erróneas sobre riesgos de descontaminación y peligros para los ecosistemas que utilizaron tanto  la Agencia Internacional de Energía Atómica como el Gobierno del presidente japonés Abe.  Señala también que investigaciones sobre impactos ambientales de la catástrofe nuclear de Chernobyl, ocurrido en 1986, pueden servir comoindicadores del potencial futuro de contaminación de las zonas afectadas en Japón.

Los impactos ambientales ya se están haciendo evidentes, con estudios que muestran:

-Concentraciones altas de radiación en nuevas hojas de plantas y, al menos en el caso del cedro, en el polen;

-Aumentos aparentes en las mutaciones de crecimiento de los árboles de abeto con el incremento de los niveles de radiación;

-Mutaciones hereditarias en poblaciones de mariposas y gusanos, con ADN dañado en zonas altamente contaminadas, así como reducción de la fertilidad en la golondrina común;

-Disminución de cantidad de ejemplares en 57 especies de aves a niveles más altos de radiación;

-Altos niveles de contaminación por cesio en peces de agua dulce de importancia comercial;

-Contaminación radiológica de uno de los ecosistemas más importantes: los estuarios costeros.

"El gobierno de Abe está perpetuando un mito que sostiene que a cinco años del inicio del accidente nuclear la situación vuelve a la normalidad. Por desgracia para las víctimas, esto significa que se les dice que es seguro volver a entornos en los que los niveles de radiación a menudo son todavía demasiado altos. – agregó Ulrich – La historia no tiene fin para las comunidades en Fukushima, cerca de 100.000 personas nunca volvieron a sus hogares y muchos no podrán hacerloEl gobierno japonés debe poner a sus ciudadanos en primer lugar. Esos ciudadanos que en su mayoría rechazan el reinicio de los reactores nucleares. Cada vez somos más los que exigimos la única opción segura y limpia que puede satisfacer las necesidades de Japón: la energía renovable."

Greenpeace realizó  25 investigaciones radiológicas en Fukushima desde marzo de 2011. Durante 2015, los análisis se centraron en la contaminación de las montañas boscosas en el distrito de Iitate, al noroeste de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Tanto las investigaciones de Greenpeace como trabajos independientes demostraron la movilidad de la radiactividad de las cuencas de montaña contaminadas, que puede entrar en los ecosistemas costeros.

En la actualidad, un equipo de investigación de Greenpeace Japón está analizando la contaminación por radiación de los sedimentos oceánicos y  estuarios de río a lo largo de la costa de Fukushima

La investigación submarina es llevada a cabo por un buque de investigación japonés, apoyado por el barco de Greenpeace Rainbow Warrior. El desastre de Fukushima es la fuga oceánica de radiactividad más grande de la historia y uno de los dos desastres nucleares de Nivel 7 ocurridos (el otro es el de Chernobyl).

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