La Justicia, una vez más, rechaza las demandas de Shell contra Greenpeace

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Noticia - 11 octubre, 2012
Shell fracasa en su intento por reprimir las protestas de Greenpeace y la corte holandesa autoriza a la organización a seguir manifestándose en contra de la perforación petrolera en el Ártico.

 

El Tribunal de Amsterdam rechazó los intentos de la empresa petrolera Shell para poner fin a las protestas de Greenpeace en contra de la perforación en el Ártico, reconociendo que la desobediencia civil es un derecho propio de la democracia.

El Presidente del Tribunal de Ámsterdam, Han Jongeneel, dio un revés a esta semana la propuesta de Shell de reprimir las acciones de dos oficinas de Greenpeace (Greenpeace Holanda y Greenpeace Internacional). Contrario a las intenciones del gigante petrolero, el fallo final permitirá a los activistas organizar protestas en las propiedades de Shell en Holanda, por un máximo de dos horas e interrumpir las ventas de combustible en las gasolineras por un máximo de una hora.

Dos semanas antes, Shell había llevado ante la corte a Greenpeace Holanda y a Greenpeace International, presentando una increíble demanda que establecía que cualquier “acción” –legal o ilegal- de Greenpeace en 500 metros podría acarrear una multa de un millón de euros para la organización. Por ejemplo: un inofensivo activista que distribuyendo folletos sobre la perforación del Ártico podría violar los términos de la demanda. El juez instó a Shell a cambiarla, y Shell regresó con una nueva que pretendía bloquear cualquier clase de protesta dentro de las propiedades de Shell –aunque fuera totalmente legal.

Pero, finalmente, llegó la sentencia. El juez confirmó que las acciones directas de Greenpeace fueron acordes y justificadas y también dictaminó que pueden continuar en el futuro, con ciertos límites.

Una empresa como Shell, que está tomando medidas o planes para realizar acciones que son controvertidas para la sociedad y que mucha gente va a objetar, puede y debe esperar ese tipo de acciones para tratar de cambiar su forma de pensar”, escribió el juez Jongeneel.

De esta manera, Shell no sólo fracasó en su intento de silenciar a Greenpeace, sino que fue advertida categóricamente de que debe aceptar las consecuencias de sus imprudentes planes de perforar el Ártico.

El Tribunal de Holanda estimó que de acuerdo al principio de proporcionalidad las medidas no deben excederse más allá de lo necesario para alcanzar el objetivo previsto. Hasta la fecha, Greenpeace ha respetado este requisito al no bloquear todas las gasolineras de Shell (alrededor de 600), sólo lo ha hecho en aproximadamente 70. Por lo tanto, legalmente no hay necesidad de otorgar una medida cautelar a las manifestaciones de Greenpeace.

En todo caso, cabría preguntarse cuál de las partes en este caso representa una mayor amenaza para el interés público - un grupo ambientalista pacífico o una compañía petrolera que decidió enviar equipos de perforación a la frágil región del Ártico con el fin de perforarla. Shell no tiene un plan confiable de respuesta en caso de un derrame de petróleo, lo que sería un desastre financiero y ambiental.

El fallo del tribunal holandés significa un triunfo más en la campaña global emprendida por Greenpeace para defender el Ártico de la perforación petrolera y la explotación industrial.

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