¡Victoria!: Greenpeace detiene a tiempo traslado de desechos peligrosos que serían incinerados

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Noticia - 7 enero, 2011
Australia- 6 de enero, 2010- Gracias a los enormes esfuerzos de Greenpeace y de otras organizaciones de la sociedad civil en Australia y Europa, la empresa australiana Orica no podrá enviar un enorme cargamento de más de 6.000 toneladas de residuos altamente tóxicos a través del océano cuyo destino era ser incinerados en Dinamarca.

El acuerdo entre el gobierno Danés y la empresa fue cancelado a sólo un día de que comenzara el traslado. Durante muchos, años la empresa química ICI tuvo como planta a Botany Bay, una fábrica cerca de Sidney, que fue luego comprada por Orica, hereda del legado tóxico producido por Botany . Desde la ruptura de un tanque de almacenamiento en 1980, tóxicos carcinógenos (como el hexaclorobenceno) y químicos clorados se estuvieron descargando llegando a filtrase en el suelo.

Presionada por organizaciones locales y por los vecinos de la zona, la empresa comenzó a buscar lugares donde poder enviar sus residuos, y tras la negativa del gobierno alemán, el gobierno danés aceptó recibir los desechos (hexaclorobenceno, o HCB) y enviarlos a un peligroso incinerador en la ciudad de Nyborg.

El tratamiento adecuado de estos desechos es muy costoso y, en vez de tomar la decisión de invertir en los tratamientos adecuados, la empresa irresponsablemete decidió sacarse el problema de encima y enviar los desechos lo más lejos posible. Fue así como en 2006 los directivos de Orica comenzaron a buscar candidatos que estuvieran dispuestos a recibirlos hasta que obtuvieron el visto bueno de Dinamarca.

Sin embargo, al conocerse la decisión del gobierno danés, la oposición no tardó en hacerse oír. Durante años, el público y distintas organizaciones realizaron todo tipo de campañas para intentar frenar el acuerdo.

Desde protestas y manifestaciones, hasta junta de firmas y acciones pacíficas. La noticia incluso llegó a la televisión libanesa que hizo un reportaje sobre "el pequeño país del norte de europa que está encantado de quemar la basura tóxica de otros países".

Ante tanta presión, el gobierno danés anunció el 2 de diciembre pasado que se postergaría el envío. Un día más tarde, un grupo de 11 activistas de Greenpeace entró al predio donde se encontraban los contenedores listos para zarpar, pintándolos con la leyenda "Verguenza Tóxica" (Toxic Shame).

Finalmente, el 23 de diciembre, el ministro de medioambiente de Dinamarca, Tony Burke, anunció que el trato se canceló definitivamente, y que el país no recibirá los residuos. El traslado de estos desechos no sólo es altamente irresponsable, sino que es ilegal.

La Convención de Basilea, que Greenpeace ayudó a impulsar, determina que cada país es responsable por el tratamiento de sus propios desechos, y éstos sólo podrán trasladarse a otro país en el caso excepcional de que la tecnología necesaria para el tratamiento no pueda implementarse en el país de origen.

Greenpeace considera que, en lugar de enviar residuos en alta mar a Dinamarca, donde utilizará tecnología obsoleta para incinerar y liberar productos químicos tóxicos al aire, Orica debe darles un tratamiento responsable. Sin embargo, también estará atento a cualquier acuerdo sospechoso que pueda surgir entre la empresa y las autoridades danesas que ponga en riesgo el medioambiente.

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