La voz de los indígenas y campesinos colombianos frente al cambio climático.

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Noticia - 27 octubre, 2009
Colombia, 27 de octubre de 2009. La comunidad indígena y campesina se ha sumado a la campaña de Greenpeace en Colombia poniendo su firma a favor de reclamar al presidente Álvaro Uribe que se haga presente en la cumbre de cambio climático de Copenhague (Dinamarca), donde el mundo espera que se firme un nuevo tratado que será decisivo en la lucha contra el calentamiento global. Personas provenientes de regiones mayoritariamente rurales como Abriaquí, Cañas Gordas, Peque, Caldas, Dabeiba y Maceo han logrado tener acceso a la campaña de Greenpeace para salvar los páramos y proteger el ecosistema colombiano del peligro que el cambio climático implica y que está llevando a la desaparición de recursos y especies fundamentales para la supervivencia de pueblos y ciudades.La población indígena o amerindia en Colombia, estimada en casi 1.400.000 personas, está distribuida en más de 100 pueblos o etnias y representa el 3,4 % de la población del país.En las últimas semanas la comunidad se ha expresado de manera masiva frente a este problema con la realización de la "Minga Mundial por la Liberación de La Madre Tierra y contra el Calentamiento Global" iniciada por distintos pueblos indígenas colombianos (contando con el apoyo de campesinos, afroamericanos y diversas organizaciones sociales). De esta manera, cerca de 25 mil indígenas marcharon del 11 al 16 de octubre desde la localidad de Santander de Quilichao hacia la ciudad de Cali de manera pacífica."Hay que hacer un llamado muy fuerte a la humanidad porque la vida está en riesgo y al estar en riesgo la vida lo están los seres humanos, la tierra, el territorio, los animales, la naturaleza; la vida total está en riesgo y somos los seres humanos los responsables de protegerla", sentenció Feliciano Valencia, miembro del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca).De acuerdo con la página de Internet de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), la marcha sentó su posición de rechazo a las acciones que han conducido al deterioro ambiental, acelerando el calentamiento global “como consecuencia de acciones premeditadas por parte de empresas multinacionales con anuencia de los gobiernos neoliberales”. Los gobiernos, y en particular el de Colombia -según la ONIC- no contribuyen a la solución climática; las políticas de regulación del uso del agua son a favor del gran capital, pues promueve la privatización del líquido vital.Fuentes:

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