La Ciudad de México -maravillosa y caótica a la vez- siempre da de qué hablar. Hoy el tema es el conflicto que se está viviendo en torno a la construcción de un doble túnel vehicular en la zona de Mixcoac, en los rumbos de la delegación Benito Juárez.

¿Y por qué hay un conflicto? Porque las autoridades hablan de la necesidad de esta obra vial mientras los vecinos de las colonias San José Insurgentes, Insurgentes Mixcoac, Crédito constructor, Actipan, Florida y Acacias se oponen al retiro -consecuencia de esta obra- de más de mil 500 árboles, según han denunciado.



Pero en realidad no se trata sólo de si el túnel es necesario o no, o si los árboles serán restituidos o no…tampoco es sólo sobre la excavación profunda y la desconocida (por los ciudadanos) forma en que se planea modificar la trayectoria de los ductos del río Mixcoac.

En el fondo, se trata de la rampante ausencia de comunicación y consulta con los ciudadanos. Se trata de la falta de una planeación integral. Se trata también sobre el subrayado desinterés por construir una ciudad para y con los ciudadanos.

La ironía es innegable al recordar que “decidir juntos” fue la frase de campaña del actual jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Este conflicto es un recordatorio de que “decidir juntos” debe ser mucho más que un enunciado, ya que es una urgencia real en una ciudad con tantas necesidades y con tan diversas prioridades: unos quieren más vialidades, otros más arbolado.
 
Ante esta discusión lo seguro es que todos necesitamos una ciudad sustentable, sana, justa, donde las personas  sean escuchadas y donde exista una verdadera voluntad (demostrada con acciones) de decidir y construir juntos.

Los ciudadanos debemos participar, expresarnos, manifestar nuestras preocupaciones, proponer,  y las autoridades deben escuchar y buscar las mejores opciones para tener una ciudad más habitable.