México DF. Hace unas horas el presidente Enrique Peña Nieto presentó en el Alto Golfo la estrategia para proteger a la vaquita marina durante dos años, una medida que busca impedir la extinción de la especie de la que solo quedan 97 ejemplares.

Las cámaras y todos los medios de comunicación fueron testigos del evento y apuntaban hacia el presidente de México, sin embargo, para Greenpeace y para las decenas de organizaciones involucradas en la defensa de la vaquita marina los verdaderos artífices de la protección de la vaquita son sin duda alguna los pescadores de San Felipe, en Baja California, y Santa Clara, en Sonora, sin su colaboración y aval para dejar de pescar durante dos años a cambio de una compensación económica simplemente no habría forma de salvar a la vaquita.

Foto de Chris Johnson / Greenpeace

 

Son los hombres, mujeres y niños de estas comunidades quienes han aceptado darle una oportunidad a la vaquita marina, son ellos los verdaderos héroes de esta historia, quienes respaldados por cientos de miles de personas aceptaron salir del mar.

Los retos para la vaquita marina son muchos: combatir a los totoaberos (personas que capturan ilegalmente totoabas y matan incidentalmente la vaquita), reforzar la vigilancia en la zona y hallar formas de pesca amigables con el medio ambiente.

Hay mucho por hacer aún, sin embargo, hagamos una pausa para pensar en el esfuerzo de miles de pescadores que en el norte de nuestro país le están dando una oportunidad de sobrevivir a una especie en extinción. Gracias a ellos y gracias a ti también por tu firma.