Cuando hablamos de justicia pensamos en que cada quien reciba lo que merece en cualquier ámbito, incluso en aquellos tan básicos como el respirar. Vale la pena la reflexión entonces sobre si lo que estamos respirando es justo para nuestra salud, desarrollo y calidad de vida.

La respuesta lamentablemente es no. La razón es sencilla: no es justo para nadie respirar aire contaminado y exponernos así a todos los riesgos que esto trae, solo porque en el sistema económico en el que vivimos, la ganancia está por encima de los derechos sociales y a las autoridades poco o nada les importa actuar al respecto.

aire

 

Para muestra, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) que ha ignorado la petición de un grupo de 5 niños y una niña, que desde noviembre pasado exigieron normas más estrictas para mejorar la calidad del aire sin que hayan tenido respuesta más allá del silencio.

En un acto de justicia social, los niños reclaman que el aire que respiramos sea limpio ya que actualmente la calidad del aire deja mucho que desear, al ser considerada por la Organización Mundial de la Salud como la crisis de salud ambiental más grande que enfrenta la humanidad.

La contaminación atmosférica no es ajena a nuestro país, la Zona Metropolitana del Valle de México es el ejemplo más icónico pero no el único; el problema se ha otras ciudades de nuestro territorio, donde las concentraciones de contaminantes exceden incluso los límites máximos permitidos por las normas oficiales mexicanas de salud, a cargo de la Cofepris.

Las consecuencias de esta situación son graves y se tradujeron en más de 9 mil muertes al año en nuestro país, tan solo en 2012, al igual que en incrementos en los ingresos hospitalarios de enfermedades de las vías respiratorias, ausentismo laboral, además del gasto en medicinas y consultas médicas que esto ocasiona.

Otro ejemplo dramático: en el número de casos de reincidencia Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) en niños menores de 5 años de que en 2009 fue de 2 millones, y en 2010 de 3.3 millones en todo el país (1), según datos oficiales analizados por la Red por los Derechos de la Infancia en México.

Y según esta misma organización: en la última década aumentó en un 50% el número de casos de niñas y niños con bajo peso al nacer (menos de 2,500 gramos), pasando de una 5.9% a 8.9% de 2000 a 2010, con un incremento relevante en las grandes concentraciones urbanas con mala calidad del aire, destacando la Ciudad el México con el mayor porcentaje a nivel nacional (13.8%), seguida por el Estado de México (10.6%) (1).

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la contaminación atmosférica ha originado costos ambientales anuales de alrededor de 577 mil 698 millones de pesos, equivalente al 3.2% del Producto Interno Bruto (2). Dinero que podría invertirse en los servicios educativos, generación de empleos o programas sociales encaminados a reducir la desigualdad social en nuestro país.

Es por ello que la demanda presentada por los niños y niña debe ser respondida pronto y  favorablemente para que la sociedad reciba realmente lo que merece: aire limpio para respirar.

Todos podemos apoyar firmando la petición en: https://actua.greenpeace.org.mx/calidad-del-aire

Notas:

1.- Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). 2014: Denuncia REDIM mayor impacto de la contaminación del aire en la salud de niñas y niños de primera infancia. Boletín de prensa. Disponible en: http://derechosinfancia.org.mx/index.php?contenido=boletin&id=49&id_opcion=73

2.- El aire que respiro. Estado de la calidad del aire. Greenpeace. Enero 2018. Disponible en: http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/2018/EL-AIRE-QUE-RESPIRO/

*Este artículo fue publicado originalmente en sinembargo.mx. Disponible en: http://www.sinembargo.mx/19-02-2018/3387342