El activismo no es un crimen

Video | 7 septiembre, 2010

Desproporcionada e inmerecida resulta la condena de libertad condicional por tres años impuesta a los dos activistas de Greenpeace Japón, Junichi Sato y Toru Suzuki, quienes denunciaron la corrupción generalizada en el programa del gobierno de caza científica de ballenas de ese país lo que, según la justicia nipona, resulta ser más delito que las malas prácticas del gobierno.

El Tribunal que condenó a los activistas (quienes en caso de infringir cualquiera de los términos de esta libertad serán encarcelados durante un año) reconoce que existen prácticas cuestionables dentro de la industria ballenera, pero no reconoce el derecho a denunciarlas.

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