No se puede engañar al clima: Greenpeace

Noticia - 15 octubre, 2009
Diversas empresas eléctricas están engañando al clima: un reporte de Greenpeace demuestra cómo éstas asumen proyectos de protección forestal en otros países que no reditúan en una reducción significativa de gases de efecto invernadero y, por el contrario, evitan reducir sus propias emisiones

La captura de carbono no debe ser la panacea para que las empresas eléctricas se deslinden de reducir sus emisiones.

Centrar el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) únicamente en proyectos forestales subnacionales no ayudará a reducir las emisiones de CO2 en países como México, alertó Greenpeace.

La inversión en proyectos subnacionales de protección forestal, como las que realizan algunas de las principales empresas eléctricas de Estados Unidos en otros países (como Bolivia) para compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) no ha derivado en las prometidas reducciones de dichos contaminantes, señala en su nuevo informe La estafa del carbono: AEP, BP, Pacificorp, Noel Kempff, y la presión por las compensaciones forestales subnacionales.

El tema de REDD es uno de los pilares más importantes del acuerdo para el clima al que se espera arribar en la próxima Cumbre de Copenhague, Dinamarca, como parte de las estrategias de mitigación de emisiones de GEI a integrar en el protocolo Post Kioto. De hecho, existe un acuerdo extendido de que hay que detener la deforestación de los bosques –que hoy contribuye con casi el 20 por ciento del total de las emisiones de gases de efecto invernadero- para evitar los impactos catastróficos del cambio climático.

¿Qué es Noel Kempff?

El reporte de Greenpeace examina uno de los casos más reconocidos de compensaciones de emisiones de carbono mediante la conservación de bosques - el Proyecto de Acción Climática Noel Kempff en Bolivia (PCANK) - y resalta los graves riesgos ambientales y económicos inherentes a este tipo de proyectos subnacionales de REDD: la incapacidad de estimar correctamente la reducción de emisiones; la debilidad de los métodos para minimizar y cuantificar el traslado de las causas de la deforestación de un lado a otro (fugas); la dificultad de asegurar que con el proyecto habrán reducciones que no ocurrirían de otra forma (adicionalidad) y la permanencia de las mismas.

En 1997, tres gigantes de la energía en Estados Unidos: American Electric Power, BP-Amoco y Pacificorp, junto con el gobierno de Bolivia, acordaron implementar un proyecto subnacional de REDD. 

A cambio de una inversión millonaria en dólares para evitar la tala en esa área, estas empresas recibirían créditos de carbono generados por mantener los árboles en pie. Luego esos créditos podrían ser comprados y vendidos en el mercado de bonos de carbono con el fin decompensar parte de la contaminación de CO2 producida en las termoeléctricas de esas empresas.

A 12 años de operación del proyecto PCANK, la reducción estimada de emisiones se ha desplomado en casi 90 por ciento: de casi 55 millones a 5.8 millones de toneladas métricas de CO2. En este periodo no se ha establecido una cantidad fija y consistente de reducción de emisiones.

“Si la estrategia de REDD se centra en proyectos subnacionales para la compensación de emisiones de grandes empresas, el mecanismo de REDD no cumpliría con su objetivo original de detener la emisión de GEI a la atmósfera, originados por la pérdida y el deterioro de los bosques. Con un enfoque de este tipo solamente ganan las empresas contaminantes que necesitan compensar las reducciones de emisiones de CO2 que se niegan a hacer en sus propios países: invierten en proyectos que son una estafa desde el punto de vista climático y eso les permite seguir contaminado sin límite”, dijo Gustavo Ampugnani, coordinador político para América Latina de Greenpeace Internacional.

El problema de la deforestación es clave para los países latinoamericanos, incluyendo a México: “Por ello, en la próxima reunión de Copenhague, el gobierno mexicano debe impulsar la adopción de un mecanismo de REDD con enfoque y monitoreo nacional. Además, el mecanismo de REDD que se adopte en nuestro país debe integrarse a una estrategia nacional de mitigación de emisiones de GEI coordinada con la política forestal del país, con la finalidad de detener de manera efectiva la deforestación (a más tardar en 2020), el cambio climático antropogénico y sus consecuencias”, dijo Paloma Neumann, integrante de la campaña de bosques de Greenpeace.

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