Transgénicos no solucionan la crisis de maíz en México

Noticia - 23 febrero, 2011
Las grandes empresas aprovechan la pérdida de 5 millones de toneladas principalmente de maíz en Sinaloa, ocasionada por las heladas, para especular con los alimentos e impulsar sus siembras de maíz transgénico con el argumento de que este tipo de cultivos resolverán la crisis alimentaria.

Pérdida de cosechas por eventos climáticos

Sin embargo, hoy en día, la tecnología de los transgénicos no ha desarrollado un sólo producto comercial que permita a los agricultores y sus cultivos resistir los impactos del cambio climático.

Por el contrario, en nuestro territorio existen alternativas para enfrentar la crisis alimentaria sin transgénicos. Antonio Turrent del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) señala que sembrar maíz en el Sur-Sureste del país permitiría incrementar sistemáticamente la producción de este grano básico a mediano plazo ya que en esta región hay abundancia de agua dulce y no hay riesgo de heladas como en el norte.

Turrent plantea que se puede aprovechar el potencial productivo en el Sur-Sureste. Para ello se debe ampliar la superficie de maíz bajo riego en el ciclo otoño-invierno aprovechando los centenares de arroyos y ríos que hay en la zona. Con esta medida se podría alcanzar en el ciclo 2011/2012 una producción del orden de 8 millones de toneladas de maíz, es decir, más de una tercera parte de la producción nacional anual.

El investigador, asegura, se tiene capacidad de iniciar de inmediato un programa ambicioso de producción de semilla mejorada (no transgénica) en coordinación con otras instituciones públicas y con capital privado nacional, pero se requiere del esfuerzo gubernamental.

Al respecto, Greenpeace señala que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) no debe fungir como agente de venta de las empresas de transgénicos, tal como lo está haciendo su titular Francisco Mayorga al promover la implementación de cultivos transgénicos frente a la pérdida de cosechas (Reforma, Ciudad de México, 19 febrero 2011) como la varita mágica para el incremento de la producción de maíz aun cuando se ha demostrado científica y empíricamente en Estados Unidos –principal productor de maíz transgénico a nivel global- que los cultivos transgénicos no han tenido mayor rendimiento que los cultivos convencionales y que con éstos se pondrá en riesgo la red alimentaria de los consumidores.

La tarea de Sagarpa es articular una solución a mediano y largo plazo tomando en cuenta no los intereses de la industria de la biotecnología sino las voces de los expertos.

La solución a situaciones como la que se vive en Sinaloa no está en el reforzamiento de un modelo agroalimentario que ha sido bastante falible a los cambios del clima y que en la actualidad tiene como máximo exponente el cultivo de transgénicos basado en una agricultura intensiva, extensiva y con sobre explotación de los recursos naturales; que no sólo se contrapone a un modelo de producción ecológico y sostenible a largo plazo sino que obstaculiza su desarrollo al representar un serio riesgo de contaminación transgénica de las semillas nativas.

La crisis alimentaria se debe atender con un modelo de producción sostenible a largo plazo. La agricultura basada en la diversidad de cultivos es la tecnología más importante para lograr seguridad alimentaria en un clima cambiante. Los científicos han mostrado que la diversidad proporciona una póliza de seguro natural contra los extremos del clima, para lo cual es de suma importancia la conservación de centros de origen y diversidad genética, como lo es México para el maíz, apunta Greenpeace.

Es necesaria una respuesta estructural por parte del gobierno mexicano que vaya más allá de lo inmediato. Los extremos del clima como heladas, sequías y huracanes son cada vez más frecuentes y afectan directamente nuestra capacidad de producir alimentos y nutrir a la humanidad. La pérdida de cosechas como la que ha ocurrido en el norte del país, no puede enfrentarse únicamente con el incremento de la importación de maíz, con la resiembra para recuperar los cultivos perdidos, y mucho menos con la introducción de cultivos de maíz transgénico, recalca la organización ambientalista.

En Sinaloa, abrir el campo al maíz transgénico representa un riesgo también en el ámbito económico ya que su producción de maíz blanco de primera calidad representa una ventaja comparativa que se perderá al contaminarse con maíz transgénico altamente cuestionado y rechazado por los consumidores ante los potenciales riesgos que representa para el medio ambiente y la salud humana.