No basta limpiar por encimita para sanear un derrame

Noticia - 20 enero, 2012
Sin muestreos para determinar el grado de contaminación en el río Coatzacoalcos, debido a un derrame de petróleo ocurrido hace tres semanas; Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) así como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aseguran que las labores de saneamiento en suelos y en el río llevan un avance de 97 por ciento, cuando retirar el hidrocarburo es sólo una parte del proceso.

Derrame en Coatzacoalcos, Ver. Enero, 2012. Greenpeace / Prometeo Lucero

 

Han pasado tres semanas desde que ocurrió este vertido cerca del centro de válvulas de Pemex  en Cosoleacaque, Veracruz. En una visita que realizó Greenpeace a la zona el pasado 7 de enero, se constató que las labores de saneamiento eran precarias y riesgosas para la salud de los pescadores y trabajadores que retiraban el crudo con cubetas y en bolsas; es decir, limpiando por encima el desastre provocado por el fujo de miles de litros de crudo.

Por ello, Greenpeace pide que se realicen muestreos de hidrocarburos en agua y suelos (caracterización), que permitan conocer si se han rebasado los límites máximos permitidos de sustancias tóxicas en el río Coatzacoalcos y en los suelos de la región afectada. Sólo cuando se conozcan los resultados de dicho análisis, existirán condiciones para realizar el proceso de remediación o restauración del sitio, a fin de asegurar la calidad de vida de la biodiversidad en el ecosistema.

Los impactos de un derrame de crudo tienen un efecto que puede durar décadas, aquí algunos ejemplos:

  1. Un año después del derrame del Prestige, en España, en 2002, la degradación del hidrocarburo fue muy baja, propiciando la contaminación de las costas.
  2. Después de 10 años de la tragedia del Exxon Valdez, se demostró que los peces y mejillones que se distribuían cerca de donde ocurrió el derrame todavía estaban expuestos a hidrocarburos residuales en el ambiente.
  3. En el Golfo de México, a más de un año del derrame ocasionado por la British Petroleum, 80 por ciento del crudo aún no ha sido recuperado.

El Instituto Nacional de Ecología (INE) rememora algunos de los percances más grandes de la historia ligados a Pemex:

  • Fuga de fosgeno, en Poza Rica, Veracruz, 1950;
  • Derrame del Pozo Ixtoc I, en la Sonda de Campeche, 1979;
  • Explosión de gas propano, en San Juan Ixhuatepec, estado de México, 1984;
  • Explosión  en el drenaje de Guadalajara, Jalisco, 1992;
  • Explosión con etano plus en el complejo procesador de gas en Reforma, Chiapas,  1996;
  • Incendio de la terminal de Pemex, Satélite Norte, en San Juan Ixhuatepec, 1996.

Las emergencias ambientales relacionadas con Pemex continúan repitiéndose, creciendo en magnitud, aumentando su frecuencia y afectando al medio ambiente y a las personas. Tan sólo de octubre a enero se han registrado cinco derrames en de Pemex en la zona del Golfo de México:

  • Derrame en el río Cazones (30 de octubre de 2011)
  • Derrame Poza Rica, Veracruz  (23 de noviembre de 2011)
  • Derrame Coatzacoalcos (31 de diciembre de 2011)
  • Derrame Álamo (10 de enero de 2012)
  • Incendio en plataforma KU-S campo  petrolero Ku Maloob Zaap, Campeche  (16 de enero de 2012) (5)

Pemex debe hacerse responsable por los graves impactos ambientales, económicos y sociales que está dejando su actividad en el Golfo de México. No puede seguir actuando impunemente sin que se haga responsable de sus acciones.

Es urgente que el gobierno analice el alto riesgo que representan los proyectos de explotación petrolera en aguas profundas. Lo que hemos visto en el Coatzacoalcos es una muestra de que la industria petrolera en el país no está preparada para prevenir, actuar y remediar desastres ambientales. Greenpeace demanda la cancelación inmediata de nuevas perforaciones en el Golfo de México e indemnización a los pescadores que resultaron afectados.