Mito 1.- Los cultivos transgénicos pueden alimentar al mundo.

Realidad.- No hay cultivos transgénicos, o también llamados organismos genéticamente modificados (OGM), diseñados para generar altos rendimientos. La ingeniería genética está mal adaptada para resolver los problemas que causan el hambre y la malnutrición. Refuerzan el modelo de agricultura industrial que ha fallado en alimentar al mundo hasta ahora.

Mito 2.- Los cultivos transgénicos son la clave para la resiliencia climática. 

Realidad.- La ingeniería genética es menos viable que el mejoramiento convencional de semillas, en el desarrollo de variedades de plantas que pueden ayudar a la agricultura a hacer frente al cambio climático. La resiliencia climática depende en gran medida de las prácticas agrícolas que promueven la diversidad y el cuidado de la tierra, no de la simplificación de los sistemas agrícolas, para los cuales están diseñadas estas semillas modificadas.

Mito 3.- Los cultivos genéticamente modificados son seguros para las personas y el medio ambiente .

Realidad.- No existen o son inadecuados los programas de monitoreo medioambientales y de salud, de largo plazo. Los investigadores independientes se quejan de que se les niega el acceso al material de investigación.

Mito 4.- Los cultivos genéticamente modificados facilitan la protección de los cultivos.

Realidad.- En respuesta a la afirmación de que los cultivos transgénicos son resistentes a herbicidas y a insectos, después de varios años surgieron problemas con las hierbas resistentes a herbicidas y las súper plagas, ante ello ha sido necesario aplicar plaguicidas adicionales.

Mito 5.- Los cultivos transgénicos son económicamente viables para los agricultores.

Realidad.- En los últimos 20 años, los precios de las semillas genéticamente modificadas - protegidos con patentes- se han disparado al alza. La aparición de semillas resistentes a herbicidas y súper plagas aumenta los costos para los agricultores, reduciendo sus ganancias económicas.

Mito 6.- Los cultivos genéticamente modificados pueden coexistir con otros sistemas agrícolas. 

Realidad.- Los cultivos genéticamente modificados contaminan a los cultivos no modificados. Casi 400 incidentes de contaminación por estas semillas modificadas han sido registrados a nivel mundial. Mantener cultivos convencionales sin transgenes impone costos adicionales considerables, y a veces imposibles de pagar por los agricultores.

Mito 7.- La ingeniería genética es el camino más prometedor hacia la innovación en los sistemas alimentarios.

Realidad.- Los métodos avanzados de mejoramiento de cultivos no modificados genéticamente están dando los resultados que se prometieron con los cultivos transgénicos, incluyendo la resistencia a enfermedades, inundaciones y sequías. Los cultivos genéticamente modificados no solamente son un tipo de innovación ineficaz sino que también restringen la capacidad de innovación, debido a la propiedad intelectual y los derechos que posee un puñado de grandes corporaciones transnacionales. 

Si quieres saber más, consulta nuestro informe 20 años de fracaso: Por qué los cultivos transgénicos han fallado en cumplir sus promesas