Transgénicos no acaban con el hambre: FAO

Noticia - 4 marzo, 2016
• Magistrado debe considerarlo en su sentencia sobre maíz

En el marco de la del 34° periodo de sesiones de la Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) realizada en México, el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, señaló que los organismos genéticamente modificados son cosa del pasado e innecesarios para erradicar el hambre y reconoció que la agricultura ecológica es una alternativa viable para ello.

Greenpeace celebra estas declaraciones, que son un revés para la industria de los transgénicos,  que por décadas han utilizado el falso argumento de que las semillas modificadas genéticamente podrían acabar con el hambre en el mundo.

Actualmente en  México se sigue un juicio impulsado por la Colectividad del Maíz, integrada por un grupo de campesinos, científicos y organizaciones de la sociedad civil, para que se prohíba la siembra de maíz transgénico porque pone en riesgo la soberanía alimentaria y las miles de variedades de maíz nativo, que podrían contaminarse y perderse si se autorizan los cultivos genéticamente modificados.  

“El magistrado federal Benjamín Soto Sánchez debe considerar los señalamientos de la FAO antes de dictar sentencia en el caso que tiene en sus manos y  prohibir definitivamente las siembras de maíz transgénico en el país, como lo ha solicitado la Colectividad del Maíz, declaró Sandra Laso, campañista de Comida Sana, Tierra Sana de la organización ambientalista.

Aunado a ello, el gobierno federal tiene la responsabilidad de demostrar su liderazgo y compromiso con América Latina y el Caribe, impulsando políticas públicas en favor de la agricultura ecológica  en su calidad de presidente de la Conferencia Regional de la FAO en el periodo 2016-2017, que asumió José Calzada Rovirosa, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.

“La agricultura ecológica garantiza la soberanía alimentaria, medios de vida rurales justos y dignos para las personas, la protección de la biodiversidad e impulsa también la producción de alimentos para el beneficio de la gente, la creación de sistemas resilientes para hacer frente al cambio climático y al sistema económico, y aumenta la fertilidad del suelo sin usar sustancias químicas ni transgénicos que minan el desarrollo sostenible de las comunidades y ponen en riesgo el medio ambiente”, añadió  Laso.