Semarnat, ¿al servicio de Monsanto o de México?

Boletín de prensa - 16 noviembre, 2011
El secretario Juan Elvira Quesada ha demostrado que no puede cumplir con su responsabilidad de proteger al maíz nativo mexicano, por lo tanto que renuncie exigieron diversas organizaciones.

Luego de que el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Elvira Quesada, anunciara que se permitirá la siembra de maíz transgénico en dos millones de hectáreas de la zona norte del territorio nacional, pese a la presencia de diversas variedades y colectas de maíz nativo en prácticamente todo el país, las principales redes comprometidas con la defensa de este grano, Sin maíz no hay país y la Red en defensa del maíz le exigieron dejar su puesto si no puede acatar su responsabilidad de proteger el maíz nativo mexicano, nuestro patrimonio natural y cultural más importante.

Las coaliciones Sin maíz no hay país, que integra a más de 300 organizaciones, y la Red en defensa del maíz, que agrupa a otras más de 350 comunidades y organizaciones, promueven la defensa de nuestro grano básico, de la agricultura campesina y  de una alimentación sana, por lo que expresaron un rotundo rechazo a la siembra de maíz transgénico en la cuna de dicho grano.

Con el mensaje “Juan Elvira, si tampoco puedes defender el maíz, ¡renuncia!” e instalados en la entrada de la propia Semarnat, representantes de las organizaciones Centro de estudios para el campo mexicano, Semillas de vida, Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productos del Campo, Greenpeace México y Grupo de Estudios Ambientales (integrantes de las redes mencionadas) expresaron su rechazo a las declaraciones del funcionario, quien afirmó que está por definirse dónde se otorgarán 2 millones de hectáreas para la siembra de maíz transgénico (una superficie similar al estado de Hidalgo), lo que literalmente significa que están viendo qué parte del país le darán a Monsanto, la empresa más interesada en monopolizar el mercado de abasto de semillas de maíz en México con sus productos transgénicos.

“Si de por sí las autorizaciones para siembras experimentales son graves y están llenas de irregularidades, este nuevo anuncio significa ponerle en charola de plata nuestro maíz y nuestro campo a las trasnacionales de biotecnología como Monsanto, empresa que por más de una década ha buscado dichas autorizaciones y ahora en el último año del gobierno del Presidente Calderón y gracias a las malas gestiones de Elvira Quesada las obtiene”, afirmó Víctor Suárez, presidente de Anec.

“Con este anuncio, el secretario de medio ambiente demuestra que ha decidido ignorar las advertencias de la comunidad científica, el principio de precaución, los protocolos internacionales que el gobierno mexicano ha firmado, los principios de la bioseguridad, la voz de los consumidores y las comunidades mexicanas, y ha decidido ceder a las presiones de las empresas y de la Sagarpa. Sólo así se explica que haya decidido avalar la entrega de 2 millones de hectáreas a la siembra de maíz genéticamente modificado aunque esto signifique contaminar innumerables razas y variedades de nuestro maíz. ¿Incompetencia o complicidad?”, cuestionó Patricia Arendar, directora ejecutiva de Greenpeace México.

Elvira incumple con su tareas como funcionario público encargado de velar por el cuidado de los recursos naturales, viola la Ley y desprecia el propio estudio que se ufana en haber cofinanciado con la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento del Maíz (Conabio), este estudio muestra con claridad lo que reiteradamente han dicho los científicos y organismos internacionales: México en su totalidad es centro de origen del maíz. La cuestionada Ley de Bioseguridad de OGM´s en su Artículo 86 señala que deben definirse los centros de origen, mandato que Semarnat no ha cumplido, de la misma manera que ha incumplido con las pocas medidas reales de bioseguridad que la ley contiene.

Antes de sembrar transgénicos a escala piloto y/o comercial, se debe informar sobre los resultados de las siembras experimentales a través de los requisitos y criterios técnicos contenidos en la Norma Oficial Mexicana (NOM), es decir con el Reporte de Resultados de las Liberaciones Realizadas de Organismos Genéticamente Modificados que señala la ley  y al no contar con dicha NOM, las autorizaciones otorgadas  no son sólo una cuestión de incompetencia, además representan una violación sistemática a la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados.

El titular de la Semarnat busca aprovechar los pronósticos de reducción de la producción y de los inventarios de maíz en México y Estados Unidos para abrir la siembra comercial de maíz transgénico y favorecer a Monsanto y otras transnacionales que controlan estas  semillas. Los dos millones de hectáreas de riego en el norte del país que Elvira argumenta son susceptibles de sembrarse con transgénicos, son la totalidad de hectáreas irrigadas norteñas, actualmente sembradas con maíz híbrido convencional y otros cultivos. Pero después de quince años de siembra comercial en Estados Unidos se ha demostrado científicamente que los cultivos transgénicos no aumentan el rendimiento, son más caros que los convencionales, no son benéficos para el ambiente ni los ecosistemas, pueden provocar daños a la salud humana y animal y en el caso del maíz contaminarán inevitablemente a las 59 razas y cientos de variedades nativas que tienen su origen en México. Además no existe maíz transgénico comercial resistente a la sequía y los mexicanos no queremos comer maíz transgénico, señaló Ana de Ita de la Red en defensa del maíz.

Más aún, cabe señalar que Elvira miente al negar que haya contaminación genética debida a los cultivos transgénicos que actualmente se hacen en México, pues está documentada la contaminación de parientes silvestres de algodón, esto debido a las siembras experimentales/pilotos de algodón transgénicos (100,000 hectáreas), reveló la revista científica Molecular Ecology. El flujo genético ocurrió a pesar de que las poblaciones silvestres se encuentran a miles de kilómetros de los sitios en los cuales se sembró algodón transgénico y esto refuerza la denuncia de que en México no existen criterios científicos o regulatorios claros para las siembras experimentales (1).

Por otra parte, la reciente demanda emitida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que prohíbe la comercialización de miel que contenga polen de origen transgénico no autorizado (maíz MON 810 de la empresa Monsanto) alerta del riesgo económico que significa la contaminación, en este caso para un producto tan relevante para nuestro país como la miel. Asimismo, da cuenta de la fuerte resistencia a alimentos contaminados que existe en Europa.

Las autorizaciones para la siembra de maíz transgénico ponen en grave riesgo a los millones de productores de maíz de nuestro país, quienes aún producen más de la mitad del maíz blanco que consumimos cotidianamente. Es evidente que lo que buscan estas empresas es el control absoluto del eslabón más importante de la producción: las semillas. Al autorizarse siembras de maíz transgénico, no sólo se le abre la puerta al monopolio de las semillas; también permitimos que se inicie la persecución sobre los campesinos quienes crearon y preservaron a lo largo de siglos nuestro maíz. Las autorizaciones legalizarían la contaminación y permitirían que las empresas cobren a los campesinos, regalias por el supuesto uso de su tecnología que llegó a su maíz sin que ellos lo desearan.

“La autorización de transgénicos como plantea Elvira impediría que los campesinos continúen con las prácticas ancestrales de intercambio y uso de sus semillas. La contaminación transgénica rápidamente alcanzaría cualquier rincón del país y vetaría la posibilidad de utilizar las propias semillas que los campesinos han atesorado como una herencia de sus padres a lo largo de generaciones. Elvira será juzgado no sólo por poner en manos de las empresas trasnacionales nuestro maíz, también será recordado por haber asentado el último golpe a la agricultura campesina y con ellos a los millones de campesinos que nos han alimentado a lo largo de siglos”, advirtió Adelita san Vicente de Semillas de Vida.

“Desde las primeras solicitudes de las empresas transnacionales para sembrar maíz transgénico, participamos en todos los procesos de consulta previstos (Senasica y Cofemer), nuestros comentarios técnica y científicamente sustentados fueron ignorados por las autoridades. Acudimos a la Presidencia de la República para impedir la farsa del Reglamento que aniquiló el Régimen de Protección Especial del Maíz, la Consejería Jurídica nos remitió a su publicación en el DOF. Interpusimos amparos, los jueces los desecharon por falta de interés jurídico. Presentamos una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en contra de los 24 primeros permisos de siembra experimental otorgados a Monsanto, Phi México/Dupont-Pioneer y Dow AgroScience en el norte del país, la Profepa se declaró incompetente y remitió el expediente -construido colectivamente por organizaciones ambientalistas, indígenas, abogados y científicos independientes- a las mismas secretarías que habían dado los permisos: Sagarpa, Semarnat y Salud. Todo el recorrido ha sido una simulación de participación ciudadana, al gobierno no le importó caer en ilegalidades y violaciones de normativa internacional, ya tenía trazado su compromiso que no es con el maíz ni con el ambiente, mucho menos con las comunidades indígenas y campesinas, ni con el pueblo de México. Las secretarías señaladas son culpables por acción y omisión de poner en peligro inminente la integridad de varios ecosistemas y agroecosistemas y su biodiversidad, en particular de las razas y variedades de maíz y sus parientes silvestres, así como la salud humana y animal y la soberanía alimentaria del país”, puntualizó Cati Marielle, del Grupo de Estudios Ambientales GEA.

Las organizaciones finalizaron la conferencia exigiendo: protección al maíz nativo mediante una prohibición de las siembras de maíz transgénico. No necesitamos más evidencias de los impactos de los cultivos transgénicos al  medio ambiente, a la biodiversidad; así como los riesgos que plantean para la salud humana. Señor secretario: apostarle a la tecnología de los transgénicos es arriesgado e irresponsable. La respuesta a los problemas del campo y de los extremos impactos del clima está en la diversidad de nuestros maíces mexicanos y en un cambio radical de política agroalimentaria.

Notas:

1. Información disponible en el vínculo  http://www.jornada.unam.mx/2011/10/11/opinion/020a1pol.

Más información con:

- ANEC: Enrique Pérez, cel: 5516 44 6708, 56-61-59-14, email:
- Greenpeace: Angélica Simón, cel: 5532 25 1714 y 5687 9595 ext. 115, email:
- Red en defensa del maíz: Ana de Ita, cel: 55 37 31 35 08 
- Semillas de vida: Adelita san Vicente, cel: 5526 53 7700, email:
- GEA: Catherine Marielle, cel: 55 18 34 00 45, email:

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