A fines de 1969 un grupo de activistas antinucleares formaron una pequeña organización llamada Comité “Don’t make a wave” (No hagas una ola) en la ciudad de Vancouver, Canadá. Los fundadores fueron Irving y Dorothy Stowe, Marie y Jim Bohlen, Ben y Dorothy Metcalfe, Bob Hunter, y Paul Cote.

El objetivo del comité era intentar detener una prueba de armas nucleares subterráneas que Estados Unidos estaba planeando realizar en la isla de Amchitka, en Alaska. Con este fin, en 1971 el grupo alquiló un barco pesquero llamado Phyllis Cormack y navegó desde Vancouver hasta Amchitka. Sin embargo, cuando los activistas estaban por llegar a destino la marina de Estados Unidos los obligó a regresar a su país.

Aunque la expedición no tuvo el final esperado, la estrategia de campaña fue un éxito. Dos periodistas viajaron en la embarcación junto a los integrantes del comité y transmitieron todos los detalles del viaje a sus redacciones. De esta forma, la población de Canadá pudo ver que, por fin, se estaba haciendo algo real para frenar las pruebas atómicas.

Como resultado miles de manifestantes bloquearon durante días las fronteras entre Canadá y Estados Unidos. A pesar de esto, a fines de año, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos realizó las pruebas nucleares antes de lo programado. Pero esta acción recibió muchas críticas y el país decidió poner fin a estas pruebas en la isla.

En 1972, el nombre de la organización cambió oficialmente a Greenpeace Foundation (Fundación Greenpeace), combinando las palabras green (verde) y peace (paz).

Durante los años siguientes, distintos grupos en Estados Unidos, Canadá y Europa, sin conexión entre sí, tomaron el nombre de Greenpeace. La instalación de oficinas en el Reino Unido y Holanda fue determinante para unir a todas las agrupaciones que existían bajo ese nombre. Finalmente, en 1978 se creó Greenpeace Internacional para unificar la forma de trabajo.

Greenpeace en Argentina

Greenpeace Argentina se inauguró oficialmente el 1º de abril de 1987 y fue la primera oficina que se abrió en un país en vías de desarrollo.

El pequeño grupo de voluntarios que había empezado a trabajar en 1986 decidió que lo mejor era comenzar a hacer campaña sobre los residuos tóxicos y exigir que se prohíba la producción, importación, venta y uso de los 12 compuestos químicos más tóxicos.

Un año antes había ocurrido el accidente nuclear más grave de la historia en Chernobyl, Ucrania. Por eso, el desarme nuclear también fue uno de los temas distintivos de nuestra organización. Alertamos a la opinión pública sobre los riesgos de los basureros nucleares y la importación de residuos nucleares provenientes de otros países.

A lo largo de más de 30 años trabajamos en campañas orientadas a diferentes temas ambientales, entre ellos, la promoción de las energías renovables, como la solar y la eólica. Así pusimos en discusión el problema del cambio climático. También, hicimos una campaña de pesca y conseguimos las primeras medidas de preservación. Estuvimos en contra del vertido de tóxicos en mares y ríos e impulsamos una ley para la gestión de los residuos urbanos en la Ciudad de Buenos Aires (Ley de Basura Cero). Y conseguimos, con el apoyo de miles de personas, la aprobación de leyes que protegen los bosques y los glaciares.

Actualmente, Greenpeace Argentina tiene su sede en el barrio de Chacarita, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Más de 70 personas trabajamos todos los días en un edificio sustentable, en donde planificamos, elaboramos y difundimos campañas, y también nos ocupamos de obtener los fondos necesarios para llevarlas adelante.

Todo esto es posible gracias a los más de 165 mil socios que mes a mes hacen su aporte monetario y así nos permiten seguir siendo independientes, tanto económica como políticamente. Y a las 300 personas que donan su tiempo a nuestra causa y son parte de nuestra comunidad de voluntariado nacional en Buenos Aires, Salta, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, Mendoza, Mar del Plata, Misiones y Entre Ríos.

Además, miles de ciberactivistas participan de forma activa en nuestras campañas a través del correo electrónico y redes sociales firmando y compartiendo nuestras peticiones online.

Somos la organización ambientalista más grande del país. La lucha, la independencia y la convicción de que podemos tener un planeta más sano son los motores por los que trabajamos todos los días.