Greenpeace Argentina se inauguró oficialmente el 1º de abril de 1987 y fue la primera oficina que se abrió en un país en vías de desarrollo.

El pequeño grupo de voluntarios que había empezado a trabajar en 1986 decidió que lo mejor era comenzar a hacer campaña sobre los residuos tóxicos y exigir que se prohíba la producción, importación, venta y uso de los 12 compuestos químicos más tóxicos.

Un año antes había ocurrido el accidente nuclear más grave de la historia en Chernobyl, Ucrania. Por eso, el desarme nuclear también fue uno de los temas distintivos de nuestra organización. Alertamos a la opinión pública sobre los riesgos de los basureros nucleares y la importación de residuos nucleares provenientes de otros países.

A lo largo de más de 30 años trabajamos en campañas orientadas a diferentes temas ambientales, entre ellos, la promoción de las energías renovables, como la solar y la eólica. Así pusimos en discusión el problema del cambio climático. También, hicimos una campaña de pesca y conseguimos las primeras medidas de preservación. Estuvimos en contra del vertido de tóxicos en mares y ríos e impulsamos una ley para la gestión de los residuos urbanos en la Ciudad de Buenos Aires (Ley de Basura Cero). Y conseguimos, con el apoyo de miles de personas, la aprobación de leyes que protegen los bosques y los glaciares.

Actualmente, Greenpeace Argentina tiene su sede en el barrio de Chacarita, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Más de 70 personas trabajamos todos los días en un edificio sustentable, en donde planificamos, elaboramos y difundimos campañas, y también nos ocupamos de obtener los fondos necesarios para llevarlas adelante.

Todo esto es posible gracias a los más de 165 mil socios que mes a mes hacen su aporte monetario y así nos permiten seguir siendo independientes, tanto económica como políticamente. Y a las 300 personas que donan su tiempo a nuestra causa y son parte de nuestra comunidad de voluntariado nacional en Buenos Aires, Salta, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, Mendoza, Mar del Plata, Misiones y Entre Ríos.

Además, miles de ciberactivistas participan de forma activa en nuestras campañas a través del correo electrónico y redes sociales firmando y compartiendo nuestras peticiones online.

Somos la organización ambientalista más grande del país. La lucha, la independencia y la convicción de que podemos tener un planeta más sano son los motores por los que trabajamos todos los días.