Scarlet Sánchez es voluntaria del Equipo de Concepción y participó de la jornada de limpieza de playa en La Serena. En esta nota nos cuenta su experiencia:

Limpiar playas es una de las cosas que más me gusta hacer e ir a La Serena el pasado

2 y 3 de febrero se convirtió en una de las fechas más esperadas desde que entré como

voluntaria al EAL de Concepción el año pasado y más aún luego de saber que seríamos parte

de la primera limpieza de playa organizada por Greenpeace Chile junto a algunos voluntarios

y voluntarias del EAL de la Araucanía.

Compartir con voluntarios y voluntarias de otros equipos de apoyo de nuestros país

es una de las oportunidades más enriquecedoras que nos da la organización, pues podemos

compartir realidades diferentes, hacer amistades y saber que somos muchos los que

remamos hacia el mismo lado en las causas medioambientales por proteger nuestro planeta

de una forma desinteresada.

La mañana del sábado 2 de febrero nos levantamos temprano y ansiosos. Nos

sabíamos con qué nos encontraríamos, no conocíamos la ciudad, ni sus playas, ni los

cuidados que esta tenía. ¿Cuánta gente creen que irá a ayudarnos? ¿Cuánta basura habrá?

¿Se interesarán las personas con lo que haremos? eran algunas preguntas que nos hacíamos

mientras caminábamos hacia la playa 4 esquinas de La Serena.

Cuando por fin llegamos al lugar fue increíble, ya habían personas esperando por sus

sacos y guantes para comenzar la limpieza y a medida que pasaban los minutos iban

llegando familias para ayudar o las mismas personas que nos encontrábamos en nuestra

ruta de limpieza recogían la basura junto a nosotros.

 

La costa desde la vereda se veía bastante limpia pero cuando nuestros pies se

hundían en la arena para avanzar a nuestro punto de reunión iban apareciendo sorpresas

como envoltorios de caramelos, bombillas, botellas de plástico, latas, cotillón de hace un

mes que fue utilizado para año nuevo, envoltorios de helados y una cantidad impresionante

de colillas de cigarro.

 

Lo que más me causó satisfacción de esta actividad fue la cara de horror y asombro

de las personas cuando pasaban por donde clasificábamos la basura y los plásticos y

preguntaban por la cantidad de tiempo que llevábamos recogiendo la basura de la playa.

¿Nuestra respuesta? 3 horas.

 

Las botellas gigantes puestas en La Serena fue otra de las parada que han realizado

estas en otros países del mundo como España, China y Croacia, lo cual no pasó

desapercibido entre los bañistas. A medida que iban llegando a la playa, las personas

pasaban por nuestra carpa para informarse y tomarse una fotografía junto a ellas.

Cada vez quedo más sorprendida con la destrucción que puede llegar a hacer el ser

humano inconscientemente. Cada vez que participo de una de las actividades de

#ChileSinPlasticos me vuelvo más consciente y encuentro que muy necesario poder generar

un cambio respecto a los plásticos de un solo uso que finalmente desembocan en el océano,

contaminándolo gravemente.

 

El objetivo de la actividad fue cumplido, algo que me deja muy feliz por ello y por

haber sido parte del lanzamiento de la gira de limpieza de playas de nuestro país.