Inundaciones en Italia.

Hoy en día es difícil negar que sentimos y sufrimos el cambio climático en nuestra vida diaria en mayor o menor medida.  Olas de frío y calor, tormentas extremas, sequías, inundaciones, incendios, plagas, desertificación, pérdida de bosques, etc. ¿Por qué sucede y que debería suceder para evitar que la situación se agrave?

Nos pone en alerta que el informe más reciente del  Panel intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change” advierta que con los objetivos y políticas actuales, estamos acercándonos al precipicio, al límite de calentamiento del planeta (1,5 °C de acuerdo con establecido por 195 naciones en 2015 en el Acuerdo de París)

Los principales riesgos para América Central y del Sur son la falta de acceso al agua potable, efectos sanitarios graves (debido al aumento de las epidemias), la degradación de los ecosistemas de los arrecifes de coral (debido al blanqueamiento de los corales), sequías frecuentes y/o extremas que pondrán en peligro la seguridad alimentaria y las inundaciones, los corrimientos de tierra, la subida del nivel del mar, las mareas de tempestad y la erosión costera que puede generar daños severos a la vida y a medios de subsistencia. 

Un barrio de la ciudad de San Francisco cubierto de cenizas y humo debido a los incendios de California de 2020.

Aunque parezca un escenario de película apocalíptica ya estamos sufriendo los impactos, las pérdidas y los daños que exponen los informes internacionales.

Olas de calor:

Las olas de calor tiene consecuencias tanto ambientales como en materia de consumo energético (mayor consumo de aires acondicionados, por ejemplo), pero también se ve impacto en la salud de las personas y la calidad de vida. 

El  aumento gradual  de  temperatura está siendo responsable de mayores niveles de estrés hídrico, evidenciados por el retroceso de los glaciares en la cordillera de los Andes y a su vez, el incremento de un proceso de desertificación (SAyDS , 2007). 

A nivel estacional, se ha encontrado que los veranos tienden a ser más prolongados y los inviernos más moderados. Asimismo, se ha identificado una disminución en la ocurrencia de heladas y un incremento en la frecuencia de olas de calor (TCNCC, 2015).

Incendios e inundaciones:

La crisis climática ya es una realidad y la sequía es uno de sus impactos más palpables y, junto al fenómeno de La Niña aumentan las condiciones para que sucedan eventos climáticos cada vez más graves.

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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/02/b276af57-gp040f_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-14285"/><figcaption class="wp-element-caption">2006 - Campaña Ballenas. Activistas piden detener la matanza de ballenas frente al buque factoría Nisshin Maru. - © Greenpeace / Jeremy Sutton-Hibbert<br></figcaption></figure>
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<h4 class="wp-block-heading">Porque conocerlas es el primer paso para querer protegerlas</h4>
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<p>Bogotá 23 de Julio de 2025 - Hoy <strong>se celebra el día internacional de las ballenas, estos mamíferos gigantes, nobles del océano</strong>. Y es que misteriosas, majestuosas, cantoras y migrantes incansables, recorren miles de kilómetros cada año cruzando océanos enteros. Pero más allá de su imponente tamaño, las ballenas esconden datos fascinantes que las hacen aún más asombrosas.</p>
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<p>En honor a los 50 años desde que el mundo empezó a movilizarse para protegerlas, aquí te compartimos <strong>10 curiosidades que probablemente no sabías de estos increíbles seres:</strong></p>
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<p><strong>1. Pueden pesar más que un avión comercial.</strong><strong><br></strong>La ballena azul, por ejemplo, puede superar las 150 toneladas. ¡Eso es más que un Boeing 737 completamente cargado!</p>
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<p><strong>2. Tienen un corazón tan grande como un carro.</strong><strong><br></strong>Literalmente. El corazón de una ballena azul puede pesar más de 180 kilos. Late tan lento que a veces solo se escuchan dos latidos por minuto.</p>
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<p><strong>3. Se comunican con “canciones” que recorren el océano.</strong><strong><br></strong>Las ballenas jorobadas cantan melodías complejas que pueden durar hasta 30 minutos y viajar miles de kilómetros bajo el agua.</p>
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<p><strong>4. Algunas especies pueden vivir más de 100 años.</strong><strong><br></strong>La ballena boreal es una de las más longevas: algunos ejemplares han vivido más de dos siglos.</p>
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<p><strong>5. Nadan miles de kilómetros cada año.</strong><strong><br></strong>Las ballenas jorobadas migran desde la Antártida hasta Colombia para reproducirse. ¡Un viaje de más de 8.000 kilómetros!</p>
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<p><strong>6. No tienen dientes, ¡tienen barbas!</strong><br>Bueno, algunas. Las ballenas barbadas (como la azul o la jorobada) filtran el kril a través de placas similares a cerdas, que cuelgan de su mandíbula superior.</p>
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<p><strong>7. Pueden sumergirse por más de una hora.</strong><br>La ballena picuda de Cuvier ostenta el récord de buceo más largo de un mamífero: ¡más de 3.000 metros de profundidad y 222 minutos bajo el agua!</p>
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<p><strong>8. Tienen el chorro más alto del océano.</strong><br>Las ballenas azules pueden lanzar un chorro de agua y aire de hasta 10 metros de altura. ¡Como una fuente marina!</p>
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<p><strong>9. Algunas son tímidas y otras muy sociales.</strong><strong><br></strong>Mientras que las ballenas minke son esquivas, las jorobadas son más curiosas y pueden incluso interactuar con embarcaciones en su entorno.</p>
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<p><strong>10. Son claves para el planeta.</strong><br>Además de ser bellas, ayudan a fertilizar los océanos, favorecen la vida marina y capturan carbono. Son aliadas invisibles en la lucha contra el cambio climático.<br><br>Sin duda, las ballenas son mucho más que un espectáculo natural. Son guardianas del mar y parte fundamental del equilibrio del planeta. Y sí, son enormes, pero también vulnerables. Conocerlas es el primer paso para entender por qué su protección importa. Porque cuando una ballena salta, no solo se eleva sobre el agua: nos recuerda que vale la pena cuidarla.</p>
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<!-- wp:heading {"level":4,"backgroundColor":"grey-200"} -->
<h4 class="wp-block-heading has-grey-200-background-color has-background">Dile Sí a la protección de las ballenas en <a href="http://protegelasballenas.org">protegelasballenas.org</a></h4>
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<p></p>
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Incendio de los lagos Martin y Steffen en Bariloche, Argentina. Foto: Marcelo Martinez

Los incendios en bosques y humedales no son nuevos, se repiten todos los años y la mayoría de ellos son intencionales y es urgente detenerlos. La quema de pasturas para ganadería intensiva y la gran cantidad de plantaciones exóticas suman aún más las posibilidades de que se expandan los fuegos..

En Colombia acaparamiento de tierras y cambio de uso de suelo para pasturas y  ganadería son dos de las amenazas más graves que enfrentan las áreas protegidas en el corredor Amazonía – Orinoquía – Andes.

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<p>Existe un fenómeno llamado<strong> “ceguera vegetal”</strong> que le pone nombre propio a la <strong>tendencia </strong>que tenemos las personas<strong> a menospreciar a la flora que nos rodea</strong>. Se trata de una conducta que puede tener consecuencias negativas no sólo en el ambiente, sino también en la salud humana. Te contamos por qué.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/9451d760-gp1sv2hj_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-15850"/><figcaption class="wp-element-caption">Greenpeace Austria visita un huerto de albaricoqueros en la región de Wachau para observar los albaricoqueros en plena floración.</figcaption></figure>
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<p>Si el tema te genera escepticismo, basta con que intentes responder a las siguientes preguntas: ¿cuál fue el último animal que viste? ¿Puedes recordar su color, tamaño y forma? ¿Y distinguirlo de otros animales?</p>
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<p>Bien, ahora, ¿cuál fue la última planta que viste?</p>
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<p>Si las imágenes mentales que tienes de los animales son más precisas que las de las plantas, no estás solo. Desde la<a href="https://conbio.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/cobi.12738" target="_blank" rel="noreferrer noopener"> niñez</a> reconocemos con más facilidad que los animales son seres vivos antes que pensar lo mismo de las plantas. </p>
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<p>Incluso un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4152205/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio </a>realizado en Estados Unidos evaluó la capacidad de notar una de dos imágenes mostradas en rápida sucesión, utilizando fotos de plantas, animales y objetos no relacionados. El resultado fue que los participantes detectaban con mayor precisión las imágenes de animales que las de plantas.</p>
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<p>Es por esto que en el año 1998, <strong>Elisabeth Schussler y James Wanderseelos</strong>, educadores de botánica y biología estadounidenses, decidieron bautizar a esta tendencia consolidada con el término  <strong>“ceguera vegetal” </strong>y la definieron como la<strong> incapacidad de la sociedad en general de ver las plantas en su propio entorno</strong>, <strong>mientras que sí pueden reconocer fácilmente animales u otros objetos, imágenes y seres vivos</strong>.</p>
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<p>Considerando la importancia que tienen (y siempre han tenido) las plantas para nuestra supervivencia, ¿cómo es que nos convertimos en “ciegos vegetales”? </p>
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<h2 class="wp-block-heading">Una cuestión de clasificación</h2>
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<p>Hay <strong>razones cognitivas y culturales</strong> que predisponen a que nos sea<strong> más fácil distinguir a los animales que a las plantas</strong>. Por empezar, <strong>nuestro cerebro agrupa</strong> <strong>a todos los vegetales como un solo conjunto</strong> (basándose en que casi no se mueven, crecen unos al lado de otros y, por lo general, tienen el mismo color) y luego los cataloga como<strong> que no representa una amenaza</strong>. Esta es una manera sumamente efectiva del sistema visual y de la mente para optimizar los 10 millones de bits de información visual que pasan por segundo por la retina humana.</p>
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<p>Después, <strong>opera cierta preferencia por seres que tienen un comportamiento biológico similar al nuestro</strong>. Como primates, tendemos a notar primero a quienes son <a href="https://academic.oup.com/biohorizons/article/2/2/180/254452" target="_blank" rel="noreferrer noopener">parecidos a nosotros</a>. Es decir que, hay un elemento social que hace que visualmente nos atraigan más. </p>
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<p>Así vista la ceguera vegetal puede parecer algo sin mayores implicaciones, pero no es así. Existen miles de especies de plantas en peligro de extinción en todo el mundo. Sin embargo, debido a esta falta de atención que les tenemos, la ciencia consigue menos fondos para que se las estudien y protejan. </p>
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<p>Por eso, tenemos que intentar conectar con los ecosistemas en su totalidad, observarlos y valorarlos en su complejidad y belleza, para conservar al reino vegetal y a toda la vida que depende de él.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/c2843806-gp0stpkyp_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-15858"/><figcaption class="wp-element-caption">Flor local. Los páramos son conocidos por albergar comunidades de plantas y animales con una alta biodiversidad. Solo sobreviven en temperaturas muy bajas y húmedas.</figcaption></figure>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/a48fdae3-gp1t042a_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-15857"/><figcaption class="wp-element-caption">Pueblo de los Guaraní-Kaiowa cerca de la ciudad de Caarapo en Brasil.</figcaption></figure>
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<p>Como explican en la revista chilena <a href="https://www.instagram.com/p/CsW8Mw8N52u/?img_index=1" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Endémico</a>: </p>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:86%"><!-- wp:paragraph -->
<p><em>"Las plantas son los organismos que han modificado las condiciones del planeta; <strong>sin plantas no habría fotosíntesis</strong> <strong>y, por tanto, no habría oxígeno para respirar</strong> ni la capacidad de transformar la energía solar en materia viva. La fotosíntesis ha provocado grandes cambios en la atmósfera terrestre a lo largo del tiempo geológico, provocando la formación y el cambio de la superficie física del planeta. Además, la vegetación<strong> es en gran parte el soporte, y con quien interactúan, la mayoría del resto de los seres vivos</strong>. Sin embargo, muy pocas personas son capaces de reconocer las plantas de su entorno más próximo</em>."</p>
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<h2 class="wp-block-heading">Ideas para revertir la ceguera vegetal y disfrutar más de la naturaleza</h2>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:60%"><!-- wp:paragraph -->
<p>El primer paso es <strong>aumentar la frecuencia y las formas en que observamos a las plantas</strong>. En este sentido se puede empezar por buscar información y hablar con otros sobre las especies que vemos en los parques. También se puede empezar a visitar jardines botánicos, <strong>jugar a identificar los distintos árboles, arbustos y hierbas</strong> que crecen en las veredas de tu barrio o prestar más atención a las plantas que crecen en tu balcón.</p>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:40%"><!-- wp:image {"id":15856,"sizeSlug":"large","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/931e95b0-gp04ogp_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-15856"/><figcaption class="wp-element-caption">Una genciana en flor en la isla subantártica de Enderby.</figcaption></figure>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:60%"><!-- wp:paragraph -->
<p>Dawn Sanders, de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, quien colabora en proyectos de arte ambiental en el Jardín Botánico local, ha descubierto que <strong>las imágenes y las historias son fundamentales para lograr que los estudiantes se conecten con las plantas </strong>y comiencen a hacerse preguntas sobre sus experiencias, como por ejemplo, cuántos años pueden vivir.</p>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:40%"><!-- wp:image {"id":15854,"sizeSlug":"large","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/d4870b99-gp012h4_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x657.jpg" alt="" class="wp-image-15854"/><figcaption class="wp-element-caption">Racimo de flores blancas con centros rojos,  Borneo, Malasia.</figcaption></figure>
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<p>Con los más pequeños, incluso los <strong>dibujos animados o libros que tengan de protagonista a una especie vegetal </strong>marcan la diferencia.</p>
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<p>En definitiva, es cuestión de usar la imaginación porque<strong> la ceguera hacia las plantas no es ni universal ni inevitable</strong>. Aunque nuestros cerebros humanos puedan estar predispuestos a esta ceguera vegetal, podemos superarla con una mayor conciencia.</p>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:40%"><!-- wp:image {"id":15855,"sizeSlug":"large","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/07/f95dea28-gp0suk_medium-res-with-credit-line-1200px-1024x743.jpg" alt="" class="wp-image-15855"/><figcaption class="wp-element-caption">Flores cerca de la Estación Científica Zackenberg, Groenlandia.</figcaption></figure>
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<p>Como dicen desde la revista Endémico: “es urgente tener el conocimiento de la vegetación de nuestro entorno inmediato. Esto<strong> aumentaría nuestra conciencia ambiental y nuestra capacidad para tomar decisiones informadas</strong> para una <strong>vida en armonía con el ambiente </strong>que nos rodea y permea”. </p>
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<p class="has-grey-900-color has-green-500-background-color has-text-color has-background has-link-color"><strong>Hoy más que nunca es fundamental poder detectar, aprender de y crear a partir de nuestros amigos verdes. Nuestro futuro depende de ello.</strong></p>
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Animales quemados por incendios en Corrientes, Argentina. Foto: Emilio White

Avance de la deforestación:

Los bosques y sus suelos almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y juegan un papel vital en la mitigación de la inestabilidad del clima. Manteniendo los bosques intactos, es decir como extensiones ininterrumpidas de paisaje forestal, aumenta su capacidad de recuperación frente al cambio climático.

Bosque chaqueño Foto: Axel Indik

Lamentablemente, la deforestación anula este efecto. Cuando se destruyen y degradan los bosques se libera a la atmósfera el carbono presente (ya sea por quema, degradación de los suelos, etc.) y al mismo tiempo se reduce o elimina totalmente la capacidad de fijación de CO2 de la masa forestal. Es decir, pasan de ser un “sumidero” o almacén que absorbe el carbono a ser una fuente de liberación de esos mismos gases que quería absorber. Y cuanto más tardemos en reducir estas emisiones, peores serán las consecuencias y más nos costarán en el futuro en términos económicos, sociales y ecológicos.

En Colombia el corredor de conexión entre la Amazonía, la Orinoquía y la cordillera de Los Andes se está debilitando. El Parque Nacional Tinigua pasó de perder casi 3000 hectáreas de bosque primario en 2017 a aproximadamente 12000 hectáreas en 2018

Y en los últimos tres años, ha aumentado la pérdida de superficie boscosa en los Parques Nacionales Chiribiquete, Macarena y Tinigua. 

Foto: Sebastián Pani

Efecto en las ciudades

A casi dos meses de la finalización de la cuarentena en Bogotá, Greenpeace instaló una estructura de doce metros con la palabra Reiniciar en la Estación del Museo Nacional, para visibilizar la necesidad de que este nuevo comienzo sea de manera sostenible, con movilidad limpia, más y mejores espacios verdes, y el fomento de la producción de alimentos locales. Con esta actividad, Greenpeace llamó al Concejo de Bogotá a aprobar la declaratoria de la emergencia climática.

Es en las ciudades donde se generan el 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, las urbes son los lugares en donde más se sienten los impactos del cambio climático, debido a su alta vulnerabilidad y poca capacidad de adaptación.

En la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático (TCNCC) de Colombia, Bogotá es la ciudad capital más vulnerable en términos de cambio climático siendo solo superada por San Andrés, y dos corregimientos departamentales de Vaupés, como los municipios más vulnerables de Colombia ante los efectos futuros del cambio climático. Los componentes de recurso hídrico y seguridad alimentaria son los que más aportan a dicha vulnerabilidad

Bogotá puede convertirse en la primera ciudad en latinoamericana en declarar la Emergencia Climática, siendo pionera en estrategias de acción reales, vinculantes y con el presupuesto necesario para fomentar el bienestar de sus ciudadanos, la salud y la protección del medio ambiente. 

Debemos reimaginar las ciudades, haciéndolas más resilientes y aumentando la relevancia climática mediante el avance de iniciativas y regulaciones locales que abordan la emergencia climática y haciendo la conexión con las luchas globales – 1.5 Ciudades

Esto se logrará igualmente mediante cambios en la mentalidad y el estilo de vida de los ciudadanos, así como a través de regulaciones y políticas a nivel de los gobiernos municipales y locales, creando un efecto dominó a nivel nacional y regional.

Derretimiento de glaciares

Greenpeace en Chile

Hoy en día la mayor parte de los glaciares andinos están retrocediendo a ambos lados de la Cordillera de los Andes como consecuencia de la crisis climática. Este derretimiento viene acompañado de un aumento constante de temperaturas medias que crean condiciones ideales para que año a año los glaciares estén más retraídos. 

Los cuerpos de hielo son altamente sensibles a los cambios del clima y, si la temperatura general aumenta, los glaciares se derriten más. Estos fenómenos también se observan en diferentes partes del mundo. 

Explotación en el mar

El barco de Greenpeace Esperanza confronta la plataforma petrolera Brent C de Shell para protestar contra los desechos tóxicos en el mar.

Los océanos también son reguladores de la temperatura terrestre: sin ellos, la temperatura rondaría los 36°C por encima de los valores diarios.  Aportan entre el 50% y 80% del oxígeno que se libera a la atmósfera.  A su vez, cumplen un rol fundamental al capturar entre el 20% y 30% del carbono procedente de las emisiones de gases de efecto invernadero y lo almacenan en el fondo marino. De esa manera, contribuyen a la mitigación del cambio climático. 

Sin embargo, y de acuerdo a un reporte de las Naciones Unidas, la absorción de carbono que realizan los océanos se está viendo alterada por la actividad humana y, al igual que con la deforestación de bosques, esto podría invertir su rol como regulador del clima para transformarlos en aceleradores del calentamiento global

Foto: Gabriel Bulacio

Los océanos han absorbido más del 90 % del exceso de calor del sistema climático. De aquí a 2100, absorberán entre dos y cuatro veces más calor que en el período comprendido entre 1970 y el momento actual, si el calentamiento global se limita a 2 °C.

Foto: Gabriel Bulacio

Por otro lado, la extracción y combustión de petróleo genera un gran volumen de emisiones  extra, que se sumarán a las vigentes, y a las emisiones del resto de los países, lo que profundiza el cambio climático, vulnerando así la subsistencia de las generaciones presentes y futuras. A su vez, la exploración sísmica impacta directamente en el poder de resiliencia del océano, propiciando el colapso del principal mitigador del cambio climático.

Hoy es fundamental la ambición climática para  mantener el aumento de temperatura en 1.5, ya que un aumento mayor afectará irreversiblemente a nuestros océanos. En un escenario de aumento de 2°C por ejemplo, se perderían el 100% de los corales a nivel global. 

Unos océanos sanos juegan un papel clave en la vida del planeta. No solo son la fuente de alimento para millones de personas, sino que son fundamentales para regular el clima.

Cuando las pesqueras arrasan con las especies, degradan el ecosistema y favorecen el cambio climático.

Además de avanzar hacia la ambición climática, necesitamos que los gobiernos a nivel internacional acuerden en la ONU, el año próximo,  un tratado global por los océanos, que proteja el 30% de los océanos para 2030 de las diferentes amenazas que hoy enfrentan.

Más inundaciones, más sequías, menos nieve y  más calor se  esperan para  los próximos años si los gobiernos no toman acciones urgentes. Cada ecosistema destruido redunda en menor capacidad de adaptación al cambio climático en la región dónde ocurre la destrucción. Sin una acción climática urgente, la crisis climática hará cada vez más vulnerable a nuestro país y esto pondrá en jaque nuestra seguridad alimentaria, energética, de infraestructura y económica. 

Desde Greenpeace trabajamos con campañas para impulsar la protección de ecosistemas (bosques, humedales, océanos, lecho marino) a través de leyes, de medidas más justas para evitar la destrucción ambiental y para ellos necesitamos de la participación y el apoyo de cada persona a la hora de poner estos temas en la agenda pública y de reclamar a nuestros gobernantes.