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El impacto sobre la salud de los campos electromanéticos (CEM) que generan las líneas de alta, media y baja tensión es un problema sobre el que se vierten grandes dudas y que es muy discutido en los circuitos científicos.
Al margen de la controversia científica, existe el problema social que supone la presencia de líneas eléctricas próximas a viviendas humanas, como es el caso en algunos municipios en toda la península.
En este tema, como en muchos otros casos, se debería aplicar el principio de precaución. Si existe una duda razonable de que los CEM producidos por líneas eléctricas provocan impactos negativos sobre la salud, conviene actuar en consecuencia y tomar medidas que eviten el problema.
En la actualidad hay bastante polémica al respecto y se han creado plataformas de ciudadanos. Encontrarás información y direcciones de éstas en http://www.contaminacionelectromagnetica.org/
Las lógicas protestas de estos colectivos ante las autoridades locales o de más alto nivel, han chocado con los intereses económicos de las compañías eléctricas que se oponen, por principio, a invertir dinero en desviar las redes eléctricas o a instalarlas bajo tierra.
A pesar de todo, la presión ciudadana y municipal ha conseguido en diversos casos, no sin esfuerzo, que las compañías eléctricas acepten modificar esta situación, lo que demuestra que las autoridades locales pueden movilizarse mucho más de lo que acostumbran para poder solucionar el problema.
Conviene saber que hay un reglamento de líneas eléctricas de alta tensión del Ministerio de Industria.
Existe también el Instituto de bioelectromagnetismo "Alonso de Santa Cruz", de la Universidad de Alcalá de Henares, que trabaja en el tema de los CEM y su efecto sobre los seres vivos. Dicho instituto es una referencia constante ante este problema.
Su dirección es Instituto de bioelectromagnetismo "Alonso de Santa Cruz"
Universidad Alcalá de Henares
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28871 Alcalá de Henares
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