Los riesgos sanitarios a largo plazo de los OMG presentes en nuestra
alimentación o en la de los animales cuyos productos consumimos no se
están evaluando correctamente y su alcance sigue siendo desconocido.
Nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos y efectos inesperados son
algunos de los riesgos. Estos cultivos se han aprobado basándose en la
?equivalencia sustancial?, es decir la comparación de un OMG con un
equivalente no modificado genéticamente; si no se detecta una
diferencia significativa el OMG se declara seguro. Este concepto es muy
criticado por gran parte de la comunidad científica.
La ingeniería genética puede afectar la seguridad de los alimentos fundamentalmente de dos maneras:
- la alteración o inestabilidad de los genes puede hacer que las plantas produzcan nuevas toxinas;
- las proteínas que produce el gen extraño puede ocasionar alergias o toxicidad.
Hasta el momento se ha constatado los siguientes efectos sobre la salud:
Aparición de nuevas alergias por introducción de nuevas proteínas en los alimentos.
En EE.UU., en el conocido caso del "Maíz Starlink" (2000) se
encontraron en la cadena alimentaria trazas de un maíz transgénico no
autorizado para consumo humano que provocó graves problemas de
reacciones alérgicas.
Aparición de resistencias a antibióticos en bacterias
patógenas para el hombre (en algunos OMG se utilizan genes antibióticos
como marcadores). Es decir, algunos transgénicos pueden transferir a
las bacterias la resistencia a determinados antibióticos que se
utilizan para luchar contra enfermedades tanto humanas como animales
(por ejemplo, a la amoxicilina). La Asociación de Médicos Británica ha
recomendado prohibir el uso de estos genes marcadores.
Aparición de nuevos tóxicos en los alimentos (debido a los cultivos Bt
o a las proteínas que se utilizan como marcadores en los OMG).
Incremento de la contaminación en los alimentos por un mayor uso de productos químicos en la agricultura.