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Caza de ballenas en Japón

Página - noviembre 4, 2010
La flota ballenera japonesa navega todos los años hacia el Santuario Antártico para cazar una cuota autoasignada de ballenas.. Lo que disfrazan como “investigación científica” es en realidad una clara operación comercial pagada con fondos públicos japoneses.

caza de ballenas por parte de la flota pesquera de Japón
Acción de Greenpeace contra la flota ballenera japonesa. Los barcos de Greenpeace el Arctic Sunrise y el Esperanza tratan de obstaculizar la caza de ballenas.

Desde sus inicios hace 40 años, Greenpeace ha luchado por detener la caza comercial de ballenas. Las imágenes de los activistas a bordo de lanchas interponiéndose entre el arpón y la ballena han dado la vuelta al mundo. En enero de 2008, unas afirmaciones proporcionadas por un informador anónimo en Japón dieron la oportunidad de llevar la lucha contra la caza de ballenas de los mares a los tribunales.

Tras cuatro meses de investigación dos miembros de Greenpeace, Junichi Sato y Toru Suzuki, destaparon un escándalo de contrabando y de corrupción dentro del programa ballenero en el que se estaba vendiendo carne de ballena para beneficio personal y con consentimiento oficial. Como prueba definitiva interceptaron una caja con carne de ballena destinada a un miembro de la tripulación del ballenero Nisshin Maru. Ambos activistas fueron detenidos y sometidos a una detención y un proceso judicial lleno de irregularidades y finalmente condenados a 18 meses de prisión con 3 años de libertad con cargos. La investigación oficial del Fiscal sobre el escándalo denunciado se abandonó.

La caza de ballenas en el Océano Antártico supone cerca de 10 millones de euros de los contribuyentes. La mayoría de los japoneses encuestados no son conscientes de que financian con dinero público esta caza. Además, el gobierno japonés invierte otros fondos en “reclutar” votos dentro de la Comisión Ballenera Internacional.

Tres cuartas partes de las poblaciones restantes de ballenas se encuentran en el hemiferio Sur. Para protegerlas de la caza comercial Greenpeace hizo una fuerte campaña para la creación del Santuario Antártico en 1994. A pesar de ello, Japón continúa su caza comercial en estas aguas enmascarada bajo la etiqueta de “científica”, por lo que Greenpeace continuará presionando para que el Santuario sea una zona totalmente protegida.

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