La organización ambientalista se manifestó afuera del Congreso para exigir que se vote el mencionado proyecto de ley, el que ya fue aprobado el pasado miércoles por la Comisión de Hacienda del Senado.
© Christian Zamora Veas / Greenpeace.

La ciudadanía chilena se negó a seguir normalizando que cada verano el fuego arrase con miles de hectáreas de bosques, hogares, animales y vidas.  La acción tomó prioridad y se lograron resultados.

Para cientos de miles de chilenos y chilenas, la época estival no trae tranquilidad sino alerta y preocupación porque sabemos que  el fuego vuelve. Vemos con angustia como las llamas están arrasando con todo lo que encuentran a su paso.

Actualmente, los incendios forestales que han afectado a las regiones del sur del país -principalmente, Ñuble, Biobío y La Araucanía– mantienen al país en estado de emergencia. De hecho, a la fecha, se registran 11 incendios en combate, 10 bajo observación y 36 controlados, además de miles de familias afectadas.

© Pablo Hidalgo / Greenpeace

Según cifras oficiales, solo en la temporada 2025-2026 ya se registraron más de tres mil incendios forestales, afectando una superficie de más de 65 mil hectáreas. A nivel nacional, la superficie quemada supera en un 193% la registrada en la temporada anterior (2024-2025).  En regiones como Biobío, Ñuble y Araucanía, el aumento alcanza un 2.975%, 351% y 159% respectivamente. 

En un contexto de calor extremo y sequía, ambos empujados por la crisis climática, el terreno está preparado para que cualquier chispa se transforme en tragedia. 

Lo que viene aconteciendo cada verano confirma que esto no es un miedo infundado: en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales. Quienes han padecido un incendio, saben que la marca en sus vidas y territorios quedará allí por siempre.

© Pablo Hidalgo / Greenpeace

Como si esto no fuera poco, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta. No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.

¿Qué hicimos al respecto?

Los incendios son fenómenos socioecológicos muy complejos. Su gestión requiere de un trabajo multidisciplinario que apunte a disminuir sus impactos y prevenir su ocurrencia. Aún a sabiendas de esto, las medidas de prevención no avanzaban con la URGENCIA que el país necesita. Los cambios estructurales que podrían hacer la diferencia brillaban por su ausencia y, tal inacción, nos deja expuestos a que el fuego vuelva a arrasar, una y otra vez.

La Ley de Prevención de Incendios lleva más de dos años en trámite en el Congreso y lamentablemente solo fue retomada luego de los incendios ocurridos en las regiones de Biobío y Ñuble. La prevención permite actuar antes de la ocurrencia de incendios, reduciendo daños y evitando que las tragedias se repitan en el futuro. 

Ante esta emergencia, desde Greenpeace lanzamos la campaña #ChileSinCenizas, un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios entendiendo que es un paso en el camino correcto porque representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres. En la petición ciudadana, además, pedimos:

  • Planificación territorial que incorpore la gestión del riesgo de desastres en las decisiones públicas.
  • Políticas efectivas de prevención y educación ambiental, acompañadas de recursos suficientes.
  • Diversificación de los territorios con vegetación nativa y protección de los ecosistemas hídricos.

En muy pocos días la petición logró reunir las voces de más de 50 mil personas que exigieron al Congreso hacer su trabajo y legislar en las materias que se requieren. 

Al mismo tiempo, activistas de Greenpeace se manifestaron en las afueras del Congreso Nacional para representar el clamor ciudadano que le exige al Senado la aprobación del proyecto de ley..

¿Qué sucedió luego?

La organización ambientalista se manifestó afuera del Congreso para exigir que se vote el mencionado proyecto de ley, el que ya fue aprobado el pasado miércoles por la Comisión de Hacienda del Senado.

Al día siguiente de la actividad pudimos celebrar un primer paso de victoria ciudadana: tras años de postergaciones, el Senado avanzó en la tramitación de la ley  respaldado por mayoría una serie de votaciones separadas y enmiendas clave.

Este avance no fue casual. Fue el resultado de una ciudadanía organizada que exigió a  senadores y senadoras asumir su responsabilidad frente a una crisis que ya no admite más dilaciones. La aprobación en la Sala marcó un hito en la tramitación de un proyecto que busca establecer nuevos instrumentos y fortalecer los ya existentes para prevenir, mitigar y reducir el riesgo asociado a los incendios forestales en todo el territorio nacional.

¿Qué debemos esperar ahora?

El proyecto volverá a la Cámara de Diputadas y Diputados para que se pronuncie sobre las modificaciones introducidas por el Senado. Si estas enmiendas son aprobadas, el proyecto quedará despachado por el Congreso Nacional y podrá ser remitido al Presidente de la República para su promulgación. En la sesión se informó que esta etapa se concretará a inicios de marzo, una vez finalizado el receso legislativo de febrero. No obstante, instamos a que pueda resolverse a la mayor brevedad posible.

Este proyecto de ley busca, por primera vez, contar con un marco normativo integral de prevención, superando el enfoque reactivo y punitivo que ha predominado históricamente. 

Esta es una señal clara de que cuando la ciudadanía se moviliza e incide, logra cambios concretos.