
Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, un ecosistema que es de gran importancia en Chile, dado que cubren 23,8% (18.030.735 hectáreas) de la superficie nacional, según datos del Catastro Vegetacional de Conaf, al año 2021. De ese total, 14.737.486 hectáreas son de Bosque Nativo, lo que representaba el 81,74% de los recursos forestales del país.
©Nilmar Lage / Greenpeace
En la larga y diversa morfología de nuestro territorio contamos con distintos tipos de bosques: los áridos, el esclerófilo, el húmedo relicto, de alerces milenarios y el templado valdiviano; que son hogar de gran cantidad de especies y de los que también las personas, incluídas las que vivimos en las ciudades, dependemos para tener una buena calidad de vida.
Bosques y economías: más allá de su valor transaccional
Este año, el lema propuesto por la FAO es “Bosques y economías”, en un intento de poner en el centro la importancia que tienen estos ecosistemas para sostener la agricultura familiar y comunitaria, mejorar la productividad agrícola y salvaguardar la salud de las cuencas hidrográficas.
Es cierto que los bosques nativos contribuyen al funcionamiento de las sociedades, gracias a, por ejemplo, la producción de oxígeno; el acceso a agua limpia y abundante, así como por ser grandes reguladores de los ciclos hidrológicos y meteorológicos (estos ecosistemas influyen en la reducción de la erosión del suelo y la sedimentación de los canales, a la vez que favorecen la recarga del agua subterránea y contribuyen al reciclaje del agua atmosférica); también son contenedores de la mayor biodiversidad del mundo, y tienen una tremenda capacidad para almacenar carbono, entre otras funciones.
Pero no es justo tomarlos sólo por funciones transaccionales. Debemos valorarlos en cuanto son protagonistas centrales del ciclo vital de la naturaleza, como patrimonio natural y nacional, que alberga formas de vida que han evolucionado por millones de años, y que debemos cuidar, pensando en que son el legado más preciado que podemos dejar a las generaciones futuras.
Nuestros bosques en peligro: la deforestación y los incendios que no frenan
A nivel mundial, se pierden cada año 80 millones de hectáreas de bosques en el mundo, una cifra que debería ponernos en alerta de inmediato. Con cada hectárea que se destruye, se extingue el hábitat de cientos de miles de especies de plantas, animales, hongos y toda la riqueza que surge de sus interacciones, Al mismo tiempo, perdemos inmensas áreas de de estos complejos ecosistemas que tienen un rol indispensable en la mitigación de los efectos de la crisis climática.

La velocidad de deforestación -ya sea por decisiones ‘productivas’ o por incendios- en el planeta es hoy una de las grandes amenazas, a la que hay que sumar la perturbación de los bosques posterior al paso del fuego.
Los incendios en Chile, una tragedia que no vamos a normalizar
En particular, en Chile, la enorme cantidad de incendios que enfrentamos cada año está lejos de ser algo que podamos considerar normal. Sólo en la última década, las llamas arrasaron una superficie similar a 10 veces el Parque Nacional Torres del Paine; llevándose vidas humanas, casas, trabajos, bosques y animales.


Para peor, está comprobado que la gran mayoría de los incendios en nuestro país comienzan por una acción humana. Una chispa completamente evitable. Una decisión que pudo ser distinta. No son hechos aislados ni naturales. Y, aún así, seguimos llegando tarde.
Exigimos #ChileSinCenizas y logramos una victoria ciudadana

Ante esta emergencia, desde Greenpeace lanzamos la campaña #ChileSinCenizas, un llamado urgente a aprobar la Ley de Prevención de Incendios entendiendo que es un paso en el camino correcto porque representa un avance fundamental para evitar nuevos desastres en el futuro.
En muy pocas semanas la petición logró reunir las voces de más de 66 mil personas que exigieron al Congreso hacer su trabajo y legislar en las materias que se requieren.
Al mismo tiempo, activistas de Greenpeace se manifestaron en dos ocasiones en las afueras del Congreso Nacional para representar el clamor ciudadano que exige al la aprobación del proyecto de ley.
Si aún no contamos con una ley que ayude a prevenir estas tragedias, hubieron avances relevantes en su tramitación tanto en cámara baja como alta. Ahora exigimos que esto pueda ser resuelto a la brevedad por el Congreso, para que el país cuente con leyes que nos protejan.
Sin embargo, nada de esto fue casual Fue el resultado de una ciudadanía organizada que exigió a los legisladores asumir su responsabilidad frente a una crisis que ya no admite más dilaciones. Chile necesita contar con instrumentos para prevenir, mitigar y reducir el riesgo asociado a los incendios forestales en todo el territorio nacional.
Firma por la ley de prevención de incendios y escríbele directo a los senadores.
Involúcrate

