Las empresas de minería de profundidad se encuentran actualmente en el Pacífico haciendo pruebas en un intento de demostrar que su industria es segura para el medio ambiente.  Hace unas semanas una de estas compañías, GSR, perdió control de un robot de 25 toneladas en el fondo del océano.  Poniendo esto en evidencia y confrontando a la industria tenemos a Victor Pickering, un activista de Fiji abordo del Rainbow Warrior, de Greenpeace.

Nací como hijo del océano.  Creciendo en Fiji, el océano ha influenciado cada parte de mi ser.  Desde la comida que ingería, hasta la manera como pasaba mi tiempo nadando y buceando.

Para nosotros en las Islas del Pacífico, el océano es el común denominador.  Le reconocemos como parte de nuestra identidad y bienestar.  Somos el océano, y el océano es nosotros.

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<h4 class="wp-block-heading"><strong>Greenpeace destaca la ratificación del Tratado de los Océanos a nivel mundial y hace un llamado a preocuparse por la gestión local y  la protección de los mares en la Patagonia Chilena. </strong></h4>
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<p>8 de junio de 2024. La celebración del <strong>Día Mundial de los Océanos </strong>se constituye como un evento a nivel internacional cuya finalidad es hacer <strong>conciencia sobre las problemáticas que afectan a los mares y sus ecosistemas</strong>. Es en esta conmemoración donde la organización ambientalista,<strong> Greenpeace, señala el claroscuro de la situación de nuestro país, en esta materia.</strong> </p>
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<p>A nivel internacional, destacan la gestión del Estado como <strong>uno de los primeros países del mundo en aprobar el Tratado Global de los Océanos</strong>, que busca proteger el 30% de las aguas internacionales para el año 2030.  Esto incluye la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, la promoción del uso sostenible de los recursos genéticos marinos, la evaluación de los impactos ambientales y el aseguramiento de un reparto equitativo de los beneficios, de modo que también se favorezca a los países en desarrollo.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/5834496f-estefania-gonzalez-onu-tratado-global-oceanos-©-stephanie-keith-greenpeace-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-12469"/><figcaption class="wp-element-caption">Estefanía González, subdirectora de campañas de Greenpeace Chile, durante las negociaciones del Tratado Global de los Océanos en la ONU. © Stephanie Keith  Greenpeace</figcaption></figure>
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<p>Sin embargo, <strong>en la gestión local, Greenpeace hace un llamado, a través de impactantes fotografías, a reconocer los impactos de la salmonicultura sobre los ecosistemas marinos de la Patagonia</strong> de nuestro país.</p>
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<h4 class="wp-block-heading"><strong>Impactos de la Salmonicultura en mares chilenos</strong></h4>
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<p><strong>1. Opera en zonas de alto valor ecológico:</strong> En Chile vive el 46% de los cetáceos del mundo y nuestra Patagonia alberga el 34% de ellos. Esto nos dota de ecosistemas con una biodiversidad significativa y de paisajes hermosos reconocidos a nivel mundial. Pese a su enorme valor, <strong>esta zona se encuentra amenazada por el avance de la salmonicultura.</strong></p>
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<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/819cd41e-ballena-azul-©-cristina-harboe-_-greenpeace-1024x684.jpg" alt="" class="wp-image-12470" style="width:736px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption">La Patagonia norte chilena es la zona de alimentación más importante de la Ballena Azul del Pacífico Sur Oriental, una especie considerada en peligro de extinción. © Cristina Harboe Greenpeace</figcaption></figure>
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<p><strong>2. Contaminación del fondo marino:</strong> por el constante abandono de basura y desechos plásticos en los fiordos y canales patagónicos, además de la contaminación por fecas y alimento no consumido por los salmones. </p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/638faddd-fondo-marino-las-guaitecas-aysen-©-eduardo-sorensen-greenpeace-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-12471"/><figcaption class="wp-element-caption">Estructuras abandonadas por las salmoneras se entremezclan con la biodiversidad del fondo marino en el Archipiélago de las Guaitecas en la Región de Aysén.  © Eduardo Sorensen Greenpeace </figcaption></figure>
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<p><strong>3. Generación de condiciones anaerobia: </strong>se trata de la <strong>pérdida parcial o total de oxígeno en el mar</strong>, lo que se ha detectado que ocurre en el 50% de las concesiones de salmonicultura en operación en la Región de Magallanes. Esto afecta directamente las condiciones de vida de las especies que lo habitan.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/e7963234-patagonia-chilena-©-martin-katz-greenpeace-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-12472"/><figcaption class="wp-element-caption">La pérdida parcial o total de oxígeno como consecuencia del cultivo de salmones afecta las condiciones de vida de toda la biodiversidad marina. © Martin Katz Greenpeace</figcaption></figure>
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<p><strong>4. 1.389 concesiones otorgadas en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes: </strong>Alrededor del 30% de las concesiones otorgadas en estas tres regiones se ubican dentro de<strong> áreas protegidas </strong>y de las que se encuentran en trámite, el 45% pretenden también instalarse dentro de estas áreas.<strong> </strong>La <strong>mayoría de las concesiones otorgadas se ubican en la región de Aysén</strong>, con más de 700 y existen otras 158 en trámite, donde la mayoría pretende instalarse en la región de Magallanes.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/3a8fac61-salmonera-region-aysen-©-matias-romagosa-greenpeace-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-12473"/><figcaption class="wp-element-caption">Jaula salmonera de una de las más de 700 concesiones otorgadas en la región de Aysén. © Matias Romagosa Greenpeace</figcaption></figure>
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<p><strong>5.</strong> <strong>Basura plástica en la superficie: </strong>Los desechos de la producción de la industria de la salmonicultura en la superficie son evidentes. Sacos de comida de salmones, cuerdas, tuberías plásticas y jaulas de cultivo de salmones abandonadas, son algunas de las basuras que <strong>intervienen en el desarrollo de la biodiversidad de las especies</strong> de la zona.</p>
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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-chile-stateless/2024/06/7d137ad9-reserva-kawesqar-estero-cordova-©-cristobal-olivares--1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-12474"/><figcaption class="wp-element-caption">Abandono de basura y demás desechos contaminantes de la industria salmonera en la Reserva Nacional Kawésqar. © Cristóbal Olivares Greenpeace</figcaption></figure>
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Victor Pickering de Fiji y Activista de Greenpeace Internacional, sostiene una bandera con el mensaje “Nuestro Pacífico no es Suyo para destruirlo” en frente del  Maersk Launcher, barco charteado por DeepGreen, una de las compañías pioneras en la intención de hacer minería en el poco estudiado ecosistema de las altas profundidades. © Marten van Dijl / Greenpeace

La hermosura de este vasto Pacífico azul me inspiró a estudiar Administración de Recursos Marítimos y Pesca, y desde entonces he dedicado mi vida al activismo ambiental pues estoy convencido de que mi gente merece tener voz en estas temáticas que actualmente afectan nuestras comunidades.

Todo esto me ha traído hasta aquí, cientos de millas náuticas en el medio del Pacífico, a bordo del Rainbow Warrior de Greenpeace.  Estoy aquí para poner en evidencia esta industria emergente que supone un inmenso riesgo para el Pacífico y para el mundo en general, la minería de profundidad.

Aquí en la Zona Clarion Clipperton, a casi unas 1000 millas náuticas de la costa oeste de México, las mineras internacionales compiten contra-reloj para iniciar operaciones. Estas compañías con sedes en el Norte Global, patrullan el mar y prueban sus equipos en este mismo instante, ansiosas por ganar acceso a las riquezas de la profundidad.

A pesar de que la evidencia muestra que podemos reciclar en lugar de reemplazar nuestra tecnología, se apresuran por hacer minería en las profundidades en lugar de tomar un camino más prudente frente a los desafíos.

Durante las semanas pasadas he visto como los barcos de las mineras pasan sus equipos de un lado a otro, y tienen muchos más de donde estos vinieron.  Aquí simplemente no tienen cabida.

En la superficie puede observarse sedimento viniendo del colector de nódulos Patania II, a la vez que es izado abordo luego de una serie de pruebas desde el Normand Energy, barco charteado por la minera de profundidad GSR (Global Sea Resources), subsidiaria de la belga DEME, en el Océano Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Ya mucho ha cambiado para el océano que considero mi hogar. Hemos tenido blanqueamientos de coral sin precedentes, las poblaciones de pesca se han disminuido drásticamente implicando que tengamos que alejarnos más dedicándole más horas para traer algo de comer a nuestras mesas.  El océano se encuentra bajo mucha presión, y todos, desde las comunidades costeras hasta los científicos nos lo recuerdan.

La crisis que nuestro planeta azul vive, desde el aumento del nivel de los mares, la declinación de las poblaciones de pesca, la contaminación por plástico, y ahora la minería de profundidad, no son conceptos abstractos o encabezados noticiosos, son impactos que ya se sienten por las comunidades del Pacífico.  La minería de profundidad es una presión más que ni los mares ni las comunidades que de ellos dependen, pueden darse el lujo de mantener.

A medida que navegamos este vasto Pacífico azul, he sentido el llamado de mi hogar en Fiji, miles de millas hacia el Oeste, y me sorprendo por la manera como este océano nos conecta a todos.  Somos gente del mar, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras las grandes mineras vienen y se llevan lo que quieran, dejando al Pacífico y su gente con las consecuencias.

Los científicos nos han advertido que la minería de profundidad causaría daño irreversible al ecosistema marino, el cual tomaría un milenio para recuperarse.  Esta nueva industria ha invertido millones en preparaciones para saquear las profundidades.

Pero la resistencia está creciendo.

Activistas de Greenpeace Internacional protestan contra la minera GSR (Global Sea Mineral Resources), subsidiaria de la compañía belga DEME, en el Pacífico.  Los activistas desplegaron -desde un bote- una bandera con el mensaje “¡Paren la minería de profundidad!”. © Marten van Dijl / Greenpeace

Mis hermanos y hermanas de las Islas del Pacífico ya están luchando por una moratoria para la minería de profundidad, para imponer una Línea Azul del Pacífico en contra de la última amenaza exportada desde Occidente.  Desde Vanuatu hasta Fiji, desde las Islas Cook a Tonga y Papua Nueva Guinea, los activistas suenan la alarma y yo me solidarizo con ellos.  Debemos lograr que los tomadores de decisiones cambien la filosofía de la explotación industrial por la de la protección oceánica.

¿Te solidarizarás con los Isleños del Pacífico? En el 2021 los gobiernos se reunirán nuevamente para negociar el futuro global de los océanos.  Debemos pedirles que acuerden un Tratado Oceánico Global fuerte que facilite la ruta que ponga por lo menos el 30% de los mares fuera del alcance de las industrias ambiciosas en el 2030, y para que implementen estándares altos de protección.  Es hora de que los tomadores de decisiones se alejen de la explotación industrial hacia la protección oceánica.

Si el océano es el corazón azul de nuestro planeta, nosotros y las demás criaturas del mar somos su ritmo [cardíaco].  No podemos permitir que la minería de profundidad destruya esa sinfonía.”

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Greenpeace apoya la moratoria mundial para la minería de profundidad.

Victor Pickering es activista y marino a bordo del Rainbow Warrior.