Chile necesita justicia social y ambiental. 

Sabemos que gran parte de las desigualdades que existen en nuestro país están relacionadas con el medio ambiente. Los impactos ambientales de industrias contaminantes se concentran en las llamadas zonas de sacrificio y afectan directamente a miles de personas. 

Un ejemplo es la quema de carbón en Quintero y Puchuncaví. Allí, niñas, niños y adultos respiran aire contaminado y conviven con ecosistemas que son dañados de manera constante. 

Sumado a esto, en todo el país se siente cada vez más más la falta de agua, mientras su acceso todavía no está garantizado como un derecho humano.

Nuestra Nueva Constitución tiene que tomar en cuenta el derecho a un ambiente sano. Esta es la única manera de eliminar las injusticias sociales que soportamos desde hace años.

Por eso, creemos que es el momento justo para asegurar la protección de nuestros glaciares, bosques, mares, y ríos. Y para garantizar el acceso al agua, al aire limpio y otros bienes ambientales como derechos. Hoy estamos frente a la oportunidad histórica de cambiar a Chile para siempre. 

Crisis hídrica: un drama real

Nuestro país enfrenta hoy la peor sequía de su historia.

• Más de 400 mil chilenos dependen del agua que reciben en camiones aljibes. 

• 56 comunas están bajo decreto de escasez hídrica. En estas zonas habita más del 70% de la población del país.

• Casi el 50% de los municipios de Chile brindan ayuda distribuyendo agua.

• Al menos 10 embalses y lagunas entre Valparaíso y El Maule están en niveles críticos de almacenamiento de agua. El Yeso, la principal fuente de agua de la capital, tiene el 28% de su capacidad. 

• El 76% del país está afectado por la sequía, desertificación o suelo degradado. 

• Dos sectores acaparan la casi totalidad del consumo de agua a nivel nacional: el forestal (59%) y el agrícola (37%). Los usos del agua no están priorizados, por lo cual hoy día especies agrícolas productivas tienen más acceso y derecho al agua que una persona.

• Chile ocupa el puesto número 18 en el ranking mundial de riesgo de emergencia hídrica.

En tiempos de megasequías el agua debe cuidarse y dejar de ser para unos pocos. Sin embargo, la Constitución actual la entrega a manos privadas. Y no garantiza su acceso para todos.

No podemos permitir que se priorice la privatización y comercialización del agua sobre el consumo de los chilenos. El agua tiene que ser un derecho humano. Si estamos en un momento de cambio, es hora de proteger lo más valioso de nuestro país.

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