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Protege los océanos del mundo

Involúcrate

Esta semana se realizó el lanzamiento del informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). El informe, escrito por más de cien científicos climáticos, basado en casi 7 mil documentos, representa la evaluación más completa al día de hoy, donde se expone la gravedad de los impactos climáticos por los que atraviesan los océanos y la criosfera (áreas congeladas de la Tierra).

Este informe proporciona evidencia científica que confirma nuestros peores temores: la crisis climática es una crisis de los océanos Los impactos del colapso climático y la explotación humana en nuestros océanos son crónica y en algunos casos irreversible. Están empujando nuestro planeta al borde de colapso.

Los océanos saludables desempeñan un papel vital en la mitigación de los impactos del colapso climático y el mantenimiento de la vidaGran parte del agua de lluvia, agua potable, alimentos y sistemas climáticos son proporcionados o regulados por los océanos.

Es vital preservar las áreas donde se almacena el carbono, especialmente donde ya existe en grandes volúmenes de sedimentos ricos en carbono, como en el suelo de un bosque de manglar o el fondo marino profundo del océano.

Es por eso que los gobiernos deben actuar con urgencia para proteger nuestros océanos y acordar un Tratado Global en 2020 que nos permita la creación de una red de santuarios marinos, colocando al menos el 30% de nuestros océanos fuera del alcance de las actividades humanas para 2030.

El cambio climático y su afectación en los océanos

  • La crisis climática es también una crisis del océano. Los impactos de las emisiones de carbono en los océanos son mayores y más rápidas de lo que estaba previsto
  • El océano está absorbiendo grandes cantidades de CO2, lo que genera una acidificación de los océanos que pone en riesgo a la vida marina y ecosistemas únicos como los corales
  • El nivel global del mar está aumentando con variaciones regionales. La tasa de aumento se ha acelerado en las últimas décadas debido a la creciente pérdida de hielo de Groenlandia y las capas de hielo Antártico, además de la expansión térmica debido al calentamiento del océano
  • El aumento del nivel del mar desde el año 1970 se debe principalmente a las emisiones por parte de las actividades humanas
  • El nivel del mar podría aumentar hasta 1 metro, si el aumento de temperatura excede los 3°c, provocando el desplazamiento de millones de personas en zonas costeras
  • Incluso limitando el aumento de temperatura, se estima que el 90% de los corales de aguas cálidas se perderán (en un escenario de 1,5°C, en un escenario de 2°C se pierden todos)
  • Se proyecta que los océanos continuarán calentándose.
  • A finales de este siglo, la frecuencia de las olas de calor marino podría aumentar 50 veces
  • Se prevé que el potencial máximo de captura de las pesquerías disminuya en casi un cuarto a finales del siglo XXI (en relación con 1986 – 2005) bajo un escenario de altas emisiones. Esto contribuirá a elevar el riesgo de subsistencia y seguridad alimentaria de las comunidades costeras

 

El océano como regulador del clima

  • Los océanos han absorbido más del 90% del exceso de calor de nuestro sistema climático, lo que nos lleva a una tasa de calentamiento del océano que probablemente sea más del doble además de la duplicación de la frecuencia de las olas de calor marinas
  • Los ecosistemas como manglares y verdaderos bosques de algas, capturan CO2
  • Por ello, es vital proteger aquellos ecosistemas que son reservorios naturales de carbono y evitar su destrucción e intervención: si son dañados, la crisis climática empeorará
  • Las actividades humanas como la sobrepesca, la contaminación por plásticos, la extracción de petróleo y gas en alta mar, afecta la capacidad del océano de cumplir las funciones que ayudan a enfrentar el cambio climático
  • Las emisiones antropogénicas de CO2 causan cambios químicos en los océanos. Es muy probable que los océanos hayan absorbido del 20 al 30% de las emisiones totales de CO2 de las actividades humanas, cambiando el pH del océano superficial muy probablemente más allá de la variabilidad natural en más del 95% de la superficie del océano. Es casi seguro que la acidificación de los océanos continuará y se exacerbará para 2100, elevando los riesgos para las especies que forman plataformas de aragonita en los océanos Polar y subpolar para 2081–2100 bajo un escenario de altas emisiones
  • Se proyecta que los océanos pasarán a condiciones sin precedentes, con aumento de las temperaturas, mayor acidificación y disminución del oxígeno durante el siglo 21.
  • A menos que se mejoren las medidas de adaptación, los daños anuales por inundaciones costeras aumentarán en un orden de magnitud de 2 a 3 para fines de siglo en comparación con hoy.
  • Condiciones climáticas sin precedentes se están desarrollando en el océano. Aumento de la precipitación, viento y eventos extremos del nivel del mar asociados con algunos ciclones tropicales han aumentado debido al cambio climático.
  • Los aumentos proyectados en la intensidad del ciclón tropical y la precipitación van a exacerbar los niveles extremos del mar y los peligros en zonas costeras.
  • Se prevé que los eventos extremos de El Niño ocurran aproximadamente el doble de veces que en el siglo 21

¿Cuáles son las soluciones?

  • Mantener la temperatura en los 1,5°C es de vital importancia para los océanos. Si bien los ecosistemas marinos que capturan carbono son de gran importancia, deben ser considerados como un elemento más y en ningún caso reemplazan la urgencia de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
  • El informe reconoce que uno de los problemas es que la gobernanza de los océanos está fragmentada, es por ello que desde Greenpeace estamos impulsando la creación de un Tratado Global de los océanos que permita la creación de Santuarios Marinos y así proteger la meta de 30% de océanos protegidos al 2030.
  • Proteger los océanos por sí solo, no logra frenar el cambio climático, pero sí nos ayudarán a hacerlo. 
  • Si no protegemos aquellos ecosistemas que hoy nos ayudan como reservorios de CO2 y a regular el clima, será aún más difícil conseguir la meta de aumento de temperatura de 1.5°