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En una sorpresiva acción, Greenpeace proyectó enormes imágenes de fuego y el mensaje “Bolsonaro, apaga el incendio, salva el Amazonas” sobre el edificio que ocupa el consulado general de Brasil en la comuna de Las Condes y alertó respecto de la urgencia con la que el presidente Jair Bolsonaro debe actuar para frenar el avance de las llamas en la Amazonía, situación que ha sido calificada como una de las más graves catástrofes medioambientales de los últimos años.

“Con esta acción queremos exponer la gravedad de la situación que enfrenta la Amazonía, pero también la manera sistemática en que el gobierno del presidente Bolsonaro ha desmantelado el sistema de protección de los bosques, fomentando el avance de la deforestación para ganadería, la soya, la minería y las empresas forestales. Es decir, existe un política de gobierno por parte del presidente brasileño que ha actuado en la práctica como combustible institucional para el avance del fuego que hoy está arrasando con la Amazonía. Por eso es que resulta tan relevante que se establezca una política de deforestación cero en este lugar clave en la batalla contra la emergencia climática que enfrenta el planeta”, dijo Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile.

Y agregó: “Sin embargo, hoy lo que se requiere es no entramparse en discusiones políticas sino que enfocarse en el único objetivo que se debe perseguir y que no es otro que se apague el fuego lo más rápido posible”.

Entre enero y agosto de este año, la cantidad de focos de incendio aumentó 145%, en comparación con el mismo período en 2018. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) contabilizó 83.329 focos (43.421 en la Amazonía brasileña) y en los últimos dos días se detectaron focos en 43 áreas protegidas y en 36 territorios indígenas. 

Datos claves de la Amazonía:

  • La cuenca del Amazonas cubre un área de alrededor de 6,9 millones de metros cuadrados a lo largo de nueve países en Sudamérica, con 60% dentro de Brasil, seguido por Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Dentro de esta área, se encuentra el bosque tropical más grande y el sistema fluvial más grande del planeta, que contiene alrededor de 1/5 del agua potable del mundo.

  • Este gran bosque tropical también tiene un rol fundamental en el clima de Sudamérica con efectos profundos en ciclos hidrológicos regionales. Para hacerse una idea, apenas un solo árbol puede transpirar cientos de litros de agua por día.

  • El Amazonas es conocido por su rica biodiversidad y es considerada una de las regiones más biodiversas del mundo. Pueden encontrarse aproximadamente 40.000 especies de plantas en la región, de las cuales hay cerca de 16.000 árboles diferentes. Esto también incluye alrededor de 10.000 árboles poco conocidos o exóticos, que se adaptan mejor al clima y solo existen en la cuenca del Amazonas.

  • Después de un fuerte descenso en la década de 2000 hacia un punto bajo en 2012, las tasas de deforestación en la Amazonía Legal han vuelto a aumentar de manera constante, a 7.900 km2 en 2018, lo que equivale a aproximadamente 1.1 millones de canchas de fútbol en solo un año. En 2017, los bosques en la Amazonía brasileña cubrían 3.2 millones de km2 (321 millones de hectáreas)

  • La deforestación no es la única amenaza para el Amazonas, que también está experimentando una degradación a gran escala, vinculada a la extracción de los árboles más valiosos, que depende de una extensa infraestructura de tala y transporte. Una gran fuerza destructiva en sí misma, y también abriendo la puerta a una mayor pérdida de bosques. Dicha fragmentación de paisajes forestales previamente intactos tiene impactos negativos sobre la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la supervivencia de las comunidades que dependen de los bosques.