La organización llamó al Ejecutivo y al Congreso a acelerar la Ley de Incendios y reingresar el plan de adaptación climática retirado de Contraloría. “La prevención no puede empezar cuando comienza el fuego”, advirtió.
28 de octubre, 2026. Ad portas de una nueva temporada de incendios forestales, Greenpeace llamó al Gobierno y al Congreso a priorizar las medidas de prevención que siguen pendientes, entre ellas el despacho de la Ley de Incendios, actualmente en Comisión Mixta, y el reingreso del Plan Sectorial de Adaptación al Cambio Climático de Biodiversidad, retirado de Contraloría por el Ministerio de Medio Ambiente en marzo pasado, entre otras.

El llamado ocurre luego de que el Gobierno anunciara un programa preventivo de CONAF que contempla 9.480 empleos entre octubre y diciembre. Greenpeace valoró la iniciativa, pero advirtió que un programa de tres meses no reemplaza una política permanente de prevención ni las herramientas estructurales que el país necesita para reducir el riesgo y preparar los territorios antes de las emergencias.
“El propio ministro de Agricultura lo dijo: cada peso invertido en prevención permite ahorrar tres o cuatro en combate. Entonces resulta difícil entender que, al mismo tiempo, el Ejecutivo plantee reparos por financiamiento a una ley que busca justamente fortalecer la prevención. Si sabemos que prevenir es más efectivo y menos costoso que combatir (sin siquiera mencionar el trauma humano y social que desata un incendio), la prioridad debiera ser sacar adelante esta ley, no seguir postergándola”, señaló Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace.
Las cifras refuerzan esa urgencia. Al comparar los últimos dos decenios, el número de incendios aumentó 9%, mientras la superficie afectada creció 159%. Además, los incendios superiores a mil hectáreas representan apenas el 0,4% de los eventos, pero concentran el 70% de la superficie quemada durante el último decenio.
Dos decisiones que siguen esperando
La Ley de Incendios ingresó al Congreso en octubre de 2023 y se encuentra actualmente en su etapa final en la Comisión Mixta. Entre las materias que siguen en discusión está la regulación de las zonas de interfaz urbano-rural y su incorporación a los instrumentos de planificación territorial, una herramienta relevante para reducir el riesgo en aquellos sectores donde viviendas y áreas urbanizadas entran en contacto con vegetación susceptible de propagar el fuego.

Sin embargo, esta demora tiene una consecuencia concreta: la ley ya no alcanzaría a estar operativa durante la temporada 2026-2027. Según ha advertido la propia presidenta de la comisión mixta, senadora Alejandra Sepúlveda, aun cuando el proyecto sea despachado, los reglamentos necesarios para implementarlo impedirían que esté listo para este periodo.
“Ya llegamos tarde para que esta ley pueda protegernos plenamente durante esta temporada. Eso hace todavía más urgente dejar de postergar su discusión. Cada semana que pasa retrasa también sus reglamentos y la implementación de herramientas preventivas que Chile lleva años esperando. No podemos volver a necesitar una tragedia para acelerar decisiones que debieron tomarse antes”, sostuvo Espinosa.

A ello se suma el retiro del Plan Sectorial de Adaptación al Cambio Climático de Biodiversidad. El instrumento contemplaba 17 medidas para los próximos cinco años, incluida una destinada específicamente a aumentar la resiliencia de la biodiversidad y los ecosistemas frente a incendios forestales. Entre sus acciones se consideraba abordar especies exóticas invasoras de alta inflamabilidad e incorporar la prevención de incendios en herramientas de ordenamiento territorial.
En el marco de su campaña Ni un paso atrás, Greenpeace llamó al Ejecutivo a reingresar el plan de adaptación climática manteniendo sus medidas de prevención y resiliencia frente a incendios, y al Gobierno y al Congreso a alcanzar los acuerdos necesarios para despachar la Ley de Incendios.
“Los incendios se han convertido en uno de los grandes temores de cada verano en Chile y las comunidades no pueden seguir esperando a que el fuego vuelva a instalar la urgencia. Ni un paso atrás significa actuar ahora: prevenir, adaptar nuestros territorios y entregar al país las herramientas que lleva años esperando”, concluyó la vocera de Greenpeace.


