CRISIS CLIMÁTICA

No son hechos aislados. Las lluvias extremas, inundaciones, incendios, olas de calor y sequías son cada vez más frecuentes e intensas
La crisis climática ya está ocurriendo y Chile sigue llegando tarde.

EL PROBLEMA

Chile enfrenta una escalada imminente de fenómenos meteorológicos extremos —como el reciente río atmosférico que afecta desde Atacama hasta Biobío, sumado a vientos y trombas marinas en La Araucanía— en un contexto donde el establecimiento del fenómeno de El Niño potencia la probabilidad de lluvias intensas, inundaciones y remociones en masa.

Estos eventos ya no son anomalías aisladas, sino la manifestación de una crisis climática global que carga a la atmósfera con más temperatura, agua y energía. Esta realidad contrasta con la falta de una estrategia de seguridad climática de Estado, preventiva y permanente, que proteja eficazmente la infraestructura crítica, adapte las ciudades y garantice la seguridad de las comunidades.

falta de planificación

De acuerdo con los expertos, el principal problema ante estos eventos extremos no está en la respuesta, sino en la falta de planificación para minimizar sus efectos, y coinciden en que el mayor riesgo surge no desde el fenómeno natural específico, sino desde la vulnerabilidad de los territorios. En general, existe un consenso sobre que la adaptación al cambio climático no consiste únicamente en responder mejor a las emergencias, sino en tomar decisiones distintas sobre cómo planificamos, protegemos e invertimos en nuestros territorios para reducir los riesgos antes de que ocurran los próximos desastres. 

Prepararse ya no puede ser una tarea reactiva, sino una política pública permanente. En ese contexto, Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace, advierte que ya no basta con responder cada vez que se anuncia un sistema frontal. “El país necesita una estrategia clara para enfrentar un clima que está cambiando y, lamentablemente, esto no parece ser una prioridad para la actual administración”, asegura la vocera.

“Cada invierno nos cuestionamos si habrá suficientes cuadrillas, si se cortarán los servicios básicos o si los ríos se desbordarán, mientras que en verano nos preguntamos qué ciudad o pueblo arderá con los incendios forestales. Pero casi nunca discutimos cuál es el plan del país para enfrentar una realidad donde estos eventos ya no son excepcionales. ¿Cómo se está preparando Chile? ¿Estamos invirtiendo lo suficiente para adaptar nuestras ciudades, proteger la infraestructura crítica y reducir los riesgos para las comunidades? Esa conversación debería ser tan prioritaria como cualquier debate sobre delincuencia o desarrollo económico, ya que esta también es una discusión sobre seguridad, infraestructura crítica y calidad de vida”, concluye.

LA SOLUCIÓN : exijamos al Gobierno de Chile

1. Reingrese inmediatamente los decretos ambientales, claves para hacer frente a la crisis climática, especialmente:

  • El Reglamento del Consejo Nacional para la Sustentabilidad y el Cambio Climático
  • El Plan Sectorial de Adaptación al Cambio Climático para la Biodiversidad
  • La actualización del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático

Asegurando que entren en vigencia sin retrocesos en sus estándares de protección.

2. Priorice la prevención y la adaptación al cambio climático, fortaleciendo la protección de los ecosistemas que reducen el impacto de inundaciones, sequías, incendios y otros eventos extremos.

3. No continúe debilitando la institucionalidad y la protección ambiental, porque enfrentar la crisis climática requiere más herramientas para proteger la naturaleza, no menos.

Cada día que se retrasa la adaptación climática aumenta nuestra vulnerabilidad.

La naturaleza es nuestra primera línea de defensa frente a la crisis climática.


No podemos seguir reaccionando cuando el desastre ya es inevitable.

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