En el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

En este #8M reivindicamos el papel que muchas mujeres desempeñan en la defensa del ambiente en América Latina. En territorios rurales, urbanos e indígenas, participan activamente en la protección de bosques, agua, biodiversidad y en la construcción de soluciones frente a la crisis climática.

Guardianas de los territorios y de los saberes

A través de saberes transmitidos de generación en generación son las mujeres quienes lideran acciones para conservar bosques, suelos y fuentes de agua, manteniendo prácticas que priorizan el equilibrio con la naturaleza. Por eso, en numerosos movimientos ambientales y territoriales de la región (América Latina y el Caribe), son ellas quienes encabezan las luchas para frenar la destrucción ambiental.

Foro: UNDP Colombia
Hoy el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país se retira del Acuerdo de París.  ¿Debemos entrar en pánico? Esta pregunta -y muchas otras- le hicimos a Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace Internacional y experta en políticas climáticas. Lee la nota, ella nos explica qué significa esta decisión de Trump para Estados Unidos y el mundo.<div class="post-content">
			
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	<p dir="ltr"><strong>Hoy el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país se retira del Acuerdo de París.  ¿Debemos entrar en pánico? Esta pregunta -y muchas otras- le hicimos a Jennifer Morgan, Directora Ejecutiva de Greenpeace Internacional y experta en políticas climáticas. Lee la nota, ella nos explica qué significa esta decisión de Trump para Estados Unidos y el mundo.</strong></p>
<p dir="ltr"><img src="/chile/community_images/95/172895/136280_243143.jpg" alt=""></p>
<p dir="ltr"><strong>¿Qué significa para el clima del mundo la decisión de Trump de retirarse del Acuerdo de París?</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>Estados Unidos</strong> es <strong>uno de los emisores de carbono más grandes del mundo.</strong> Las recientes políticas recesivas de Trump respecto a actuar por el medio ambiente junto con su decisión de retirarse del Acuerdo de París hacen que sea muy difícil mantener la temperatura global por debajo de los 1.5° Celsius.  </p>
<p dir="ltr">Sin embargo, aún hay cerca de 200 países -que suman el 87% de las emisiones globales- que siguen comprometidos con el Acuerdo de París. Y lo mismo pasa con una creciente cantidad de estados, ciudades y negocios que han dejado en claro que aún forman parte del Acuerdo.<strong>Trump no podrá parar la revolución de las energías renovables</strong> pero, como sociedad global, tenemos que trabajar cada vez más para lograrlo.</p>
<p dir="ltr"><strong>¿Qué tan importante es el Acuerdo de París en la lucha contra el cambio climático?</strong></p>
<p dir="ltr">El Acuerdo de París es <strong>un acuerdo histórico que indica el fin de la era de los combustibles fósiles.</strong> La velocidad con la que casi todos los países se comprometieron con sus objetivos revolucionarios da cuenta de la urgencia del problema que enfrentamos. Pero se trata de solo un paso en un largo camino. Lo que importa ahora es <strong>cómo cada país implementa el Acuerdo y acelera el cambio.</strong> París fue solo el comienzo de un viaje que nos liberará de la contaminación del carbono. Y queda un largo trecho por recorrer.</p>
<p dir="ltr"><strong>La decisión de Trump, ¿significa el resurgimiento del petróleo y del carbón?</strong></p>
<p dir="ltr">No. Trump podría hacer más lenta la transición hacia las energías limpias y terminar con muchos puestos de trabajo y oportunidades económicas pero no puede detener el cambio hacia el futuro.</p>
<p dir="ltr">La energía solar y eólica cada vez es más barata. El año pasado marcó un punto de giro asombroso para el carbón cuando tres de los países del G7 anunciaron el fin de la fase del carbón: en el mundo se vió una caída del 62% en las construcciones vinculadas al carbón. Ya podemos considerarlo como un combustible del pasado.</p>
<p dir="ltr">Hasta Robert Murray, uno de los “líderes del carbón” admite que Trump no puede devolver los puestos de trabajo vinculados a la minería de carbón porque esos trabajos no se perdieron por regulaciones estatales sino porque<strong> perdieron en competitividad y tecnología en relación a otras fuentes de energía más limpias.</strong> Además, solo <strong>la energía solar emplea más del doble de personas en Estados Unidos que el carbón.</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>¿Hay países que están haciendo lo correcto en materia climática y que pueden liderar el cambio?</strong></p>
<p dir="ltr">El Foro de Vulnerabilidad del Climática, un grupo formado por los 48 países más vulnerables al cambio climático, es quien tiene más que perder. Entonces no debe sorprendernos que su objetivo sea alcanzar 100% de energías renovables y estén listos para tomar el liderazgo en reforzar sus compromisos nacionales bajo el Acuerdo de París.</p>
<p dir="ltr"><strong>China es el mayor contaminante del mundo y el país más dependiente del carbón.</strong> Tiene un largo camino por recorrer. Pero la velocidad a la que China comenzó a transformar su sistema energético en los últimos años es inspiradora. Hoy tiene la mayor capacidad instalada de energía eólica y solar del mundo y se espera que lidere en los transportes libres de combustibles fósiles.</p>
<p dir="ltr">Alemania, como líder del G20 este año, está haciendo lo correcto mostrando un liderazgo político y asegurándose de que el cambio climático siga siendo una prioridad a nivel nacional e internacional.</p>
<p dir="ltr"><strong>¿Cuáles son los compromisos clave de los países bajo el Acuerdo de París?</strong></p>
<p dir="ltr">El Acuerdo de París compromete a todas sus partes a comenzar a preparar un mundo que se libere de los combustibles fósiles y de todas las prácticas dañinas para el planeta. C<strong>ada país debe desarrollar un plan a largo plazo para transformar sus economías</strong>, prepararse para los impactos y darle soporte a los más vulnerables.</p>
<p dir="ltr">Se espera que los países alcancen los objetivos que cada uno se propuso y los escalen cada cinco años hasta que, en el largo plazo, se llegue a una economía de cero carbón. El Acuerdo es bien claro y no se permiten retrocesos.</p>
<p dir="ltr"><strong>¿Qué pueden hacer los gobiernos para luchar contra la decisión de Trump?</strong></p>
<p dir="ltr">Los líderes del mundo pueden acelerar sus esfuerzos para proteger el clima. Esto es lo que más va a golpear a Trump porque Estados Unidos se perderá los beneficios económicos. Es un gran momento para contrarrestar las acciones de Trump y demostrarle que está equivocado.</p>
<p dir="ltr"><strong>¿Qué pueden hacer las personas?</strong></p>
<p dir="ltr">Cada uno de nosotros juega un rol clave y debemos actuar sin importar las ideologías políticas. El cambio climático es un problema global pero las soluciones deben tomarse a nivel local.<a href="http://www.greenpeace.org/archive-chile/es/blogs/blog/5-consejos-para-empezar-el-2017-cuidando-al-p/blog/58417/"> Hay mucho que puedes hacer en tu vida cotidiana para reducirlo.</a><strong><a href="http://www.greenpeace.org/archive-chile/es/blogs/blog/5-consejos-para-empezar-el-2017-cuidando-al-p/blog/58417/"> </a>Debemos seguir haciendo presión sobre nuestros líderes para que den pelea al cambio climático.</strong> Desde Greenpeace seguiremos trabajando para que todos se comprometan con un futuro más inteligente, seguro y justo.</p>
<p dir="ltr"><strong>Luego de leer la entrevista a Jennifer seguro te preguntas qué pasa en Chile.</strong><span> El hecho de que Estados Unidos se retire del acuerdo de París podría traducirse en impactos severos para el clima en el mundo, con fenómenos cada vez más extremos de inundaciones, incendios forestales y sequías que en países como Chile provocarán altos costos humanos como financieros. Esto podría generar graves consecuencias, especialmente en quienes son menos responsables y más vulnerables.</span></p>
<p dir="ltr"><strong>Desde Greenpeace le pedimos Michelle Bachelet que se una a otros líderes mundiales y desapruebe las medidas de Estados Unidos.</strong></p>
<p dir="ltr">¿Qué opinas de la nota? ¡Déjanos tu comentario! </p>
<p dir="ltr"><span>También te puede interesar: </span><span><a href="http://www.greenpeace.org/archive-chile/es/blogs/blog/del-1-al-10-el-cambio-climtico-debe-preocupar/blog/59254/">“DEL 1 AL 10 EL CAMBIO CLIMÁTICO DEBE PREOCUPARNOS 11.”</a></span></p>
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Comunidad Wichi recibe bidones de agua de la intendencia de General Ballivian Comunidad Foto: Martin Katz / Greenpeace.

Sin embargo, las desigualdades persisten. En nuestra región, la proporción de mujeres propietarias de tierras oscila entre el 7,8 % y el 30,8 %, a pesar de que representan cerca de la mitad de la población. Estas brechas también influyen en cómo se viven los y como se enfrentan los impactos de la crisis climática.

Crisis climática: impactos desiguales

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	<h5 dir="ltr"><span>Especial “El futuro del planeta” por Rex Weyler * </span></h5>
<h2 dir="ltr"><a href="https://feedburner.google.com/fb/a/mailverify?uri=greenpeace/lcnI&loc=es_ES"><span>Suscríbete y recibe el especial en tu casilla de correo. Haz click aquí.</span></a></h2>
<p dir="ltr"><strong>El 1° de marzo de 1954 en las Islas Marshall, los militares de Estados Unidos detonaron la primera bomba de hidrógeno, mil veces más poderosa que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. La radiación llegó hasta el sudeste, llevada por el viento y contaminó a quienes vivían en Rongelap y a los atolones de Utirik. Incluso afectó a la tripulación de un barco pesquero que estaba cerca.</strong></p>
<p dir="ltr"><span>Los isleños y la tripulación enfermaron a causa de la radiación: perdieron el pelo y se les peló la piel. </span><span>Aikichi Kuboyama, que trabajaba en el barco, murió seis meses después en un hospital de Hiroshima. Los niños de la isla sufrieron otras enfermedades como cáncer y la mayoría murió de manera prematura. </span></p>
<p dir="ltr"><span><img title="Castle Bravo Blast - Creative Commons " src="https://lh5.googleusercontent.com/gwWHNCkbRIZvcz1yQ80HFOtgc1VAdiwNCHbi-FwRTOrmPY0cMNWdom-gGIdKRcayk2L_eRe-e-yV7YAY7CiKbRAZRXuLOJrv9x0W1BQbXcKLn9Yp_ztXNMjal9T8B6yqp1HcjGZx" alt="Castle Bravo Blast - Creative Commons " width="600" height="400"></span></p>
<p dir="ltr"><span>Prueba de armas nucleares de Castillo Bravo en el atolón Bikini.</span></p>
<p dir="ltr"><strong>Hoy, el reactor 2 de Fukushima tiene la potencia suficiente como para matar a un humano de forma instantánea y derretir acero en dos horas.</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>El significado de “colapso”</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>El término “colapso de la sociedad industrial” puede generar, para algunos, la imagen mental del apocalipsis digna de una película de Hollywood. Pero el colapso de las sociedades -como en Roma o la Mesopotamia- no es así. El “colapso” de una sociedad compleja usualmente envuelve la degradación del hábitat ecológico y esta degradación puede tardar siglos. Entonces ¿cómo es realmente el colapso social?</strong></p>
<p dir="ltr"><span>James Kunstler le llama “colapso de la sociedad industrial” a una “larga emergencia”, un proceso que se va desplegando a lo largo de varias generaciones. Algunos de los conflictos sociales de los que hoy somos testigos -crisis bancarias, guerras, refugiados, racismo- pueden ser entendidos como síntomas de este largo colapso. Dimitry Orlov, un autor ruso, describe cinco etapas de este proceso: financiero, comercial, político, social y cultural. Cuando hacer negocios en la forma en la que siempre se han hecho se torna imposible, las comunidades buscan alternativas, los mercados fallan, la fe en el gobierno desaparece y las personas pierden la fe en la sociedad.</span></p>
<p dir="ltr"><span>El doctor Joseph Tainter, profesor de medio ambiente y sociedad en la universidad de Utah describe el colapso como una simplificación de la sociedad, el retroceso del proceso según el cual la misma sociedad adquirió su complejidad. Entonces, para entender el colapso debemos entender la complejidad.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Las sociedades envuelven soluciones complejas para los problemas que surgen, generalmente de los límites ambientales. Eventualmente los beneficios marginales de esas soluciones declinan. </span><strong>Si consideramos al petróleo, a las agresiones militares o a la energía nuclear como soluciones a los problemas, entendemos rápidamente que traen consecuencias no deseadas.</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>Socializar el costo </strong></p>
<p dir="ltr"><span>TEPCO, la compañía a la que pertenecen los reactores nucleares de Fukushima, ignoró las advertencias sobre los riesgos tanto desde fuera como desde adentro de la compañía porque las medidas de seguridad eran muy caras. Entonces en 2011 un terremoto y un tsunami destruyeron los sistemas de refrigeración de la planta y produjeron el derretimiento de tres reactores. Hoy, seis años después, el corazón de los reactores se sigue derritiendo y los niveles de radiación son altísimos. Además 300 toneladas de agua radiactiva llega al Pacífico cada día.</span></p>
<p dir="ltr"><span>En diciembre de 2016, el gobierno japonés anunció que el costo estimado de decomisar la planta y almacenar los residuos radiactivos, en caso de que esto pudiera hacerse totalmente, estaría alrededor de 21 trillones de yenes (200 billones de dólares). Estos costos se basan en un escenario sin terremotos hasta 2050.</span></p>
<p dir="ltr"><span>TEPCO quedaría en bancarrota antes de poder terminar de pagar estos costos por eso el gobierno intervino. Esto significa que los ciudadanos pagarán los costos. Se trata de una política central de las corporaciones modernas: privatizar las ganancias y socializar los costos. </span></p>
<p dir="ltr"><span><img title="Fukushima I Nuclear Power Plant Damage - DIGITALGLOBE" src="https://lh4.googleusercontent.com/kIFdzy5StnmiR5xcMT8y1HKR3brG0xTef88f2dQcKgR16oXY5klBuvaXRF0mU_6fH0xsdfkmoqKRFnN7P6lp_iJ6oZN_Aktjl-1JZdfPAh4CS1OFObMEqiD1jITv0G19M3A0rdAI" alt="Fukushima I Nuclear Power Plant Damage - DIGITALGLOBE" width="600" height="405"></span></p>
<p dir="ltr"><span>Vista aérea del daño a la planta nuclear de Fukushima I.</span></p>
<h3 dir="ltr"><span>Las víctimas</span></h3>
<p dir="ltr"><span><strong>Las personas que están en las capas sociales más altas quizás no noten el colapso en sus primeros estadíos porque las primeras víctimas son los pobres y las personas más vulnerables. El accidente nuclear de Fukushima dejó a 150 mil personas fuera de sus hogares.</strong> Algunas -1600- murieron durante la evacuación y los sobrevivientes viven en parcelas improvisadas con escaso acceso a los alimentos y a los suministros. En el momento en que una familia debe abandonar su hogar todo se modifica: la niñez se ve afectada, las familias son separadas y las pérdidas son irreparables.</span></p>
<p dir="ltr"><span><strong>Las mujeres y los niños sufrieron los desafíos y riesgos más grandes a la hora de afrontar las diferencias de género en la sociedad japonesa.</strong> Japón -junto a Corea del Sur y Estonia- ocupa el final del ranking de países desarrollados en términos de diferencias de género. Luego de Fukushima, las madres solteras enfrentaron barreras sociales y financieras para recuperarse. Y la radiación hizo que los fetos y a los niños tuvieran enormes riesgos de sufrir problemas de salud en el futuro.</span></p>
<p dir="ltr"><span>El año pasado, Ichiro Tagawa, de 77 años volvió a su ciudad -Namie- y reabrió la bicicletería que su familia había tenido durante 80 años. “Soy tan viejo”, le dijo a un periodista de New York Times, “No me importan los niveles de radiación.”</span></p>
<p dir="ltr"><span><img title="Light Painting: Nuclear Radiation Testing in Fukushima" src="https://lh3.googleusercontent.com/ewjWTLl-aMES3_eEjDkNPVQXwgSYVPcBvNZ2C59tRRWsRi_3AkuSVv7CXta3L_umntfWBvT8ivMSpyEfIA9X9POvPAgJo-UiaMvlarfDzbkBYfQPzx8Ht9bfg4EtVR3emBJfxXVk" alt="Light Painting: Nuclear Radiation Testing in Fukushima" width="600" height="399"></span></p>
<p dir="ltr"><span>Una luz especial pinta las áreas contaminadas con radiación en Fukushima.</span> </p>
<p dir="ltr"><strong>Para ahorrar dinero, el gobierno japonés declaró como “seguras” a algunas ciudades cercanas a Fukushima. También canceló las viviendas y la ayuda social que se les daba a las víctimas y les insistió a los ciudadanos para que vuelvan a sus hogares “seguros”. Enviar a esas personas de vuelta podría hacer que varios de ellos contraigan enfermedades como cáncer provocadas por la radiación y mueran.</strong></p>
<p dir="ltr"><span>La corrupción y el encubrimiento se han transformado en un estilo de vida dentro de TEPCO y la industria nuclear.</span><span> El gobierno japonés y TEPCO incluso han incrementado alrededor de 700 veces los límites de “radiación segura” para los trabajadores de la planta y luego le ordenaron a los científicos que dejen de monitorear los niveles de radiación en algunas zonas de la fábrica ya que exceden las regulaciones. </span></p>
<p dir="ltr"><span>De acuerdo a Tomohiko Suzuki los subcontratistas de TEPCO le pagaban sobornos a bandas criminales japonesas, los Yakuza, para obtener contratos de construcción y los Yakuza le pagaban a los políticos y a los medios para que mantuvieran el secreto. </span></p>
<p dir="ltr"><strong>La industria de la muerte</strong></p>
<p dir="ltr"><span>La historia de la energía nuclear como fuente energética comienza en 1950. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China comenzaron a construir sus arsenales pero éstos requerían más plutonio del que sus propios programas militares podían proporcionarles. Un estudio de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos concluyó que los reactores nucleares como fuente de energía no eran viables por sus costos y riesgos. El doctor Charles Thomas, ejecutivo de Monsanto sugirió una solución con un “doble propósito”: un reactor que produciría plutonio para usarse en el campo militar y energía eléctrica para uso comercial.</span></p>
<p dir="ltr"><span>Las compañías obtenían beneficios de ambos mercados mientras dejaban que la gente asumiera la responsabilidad de la investigación, la infraestructura y el riesgo: privatizar las ganancias, socializar los costos. El propósito real de la industria de la “energía nuclear” era proveer de plutonio para la fabricación de armas y obtener ganancias para unas pocas empresas. </span></p>
<p dir="ltr"><strong>Esta industria mortal dejó zonas muertas y pueblos fantasmas en todo el mundo además de pasivos ambientales contaminantes, plantas decomisadas y catástrofes como Fukushima y Chernobyl.</strong></p>
<p dir="ltr"><span>Nadie sabe exactamente cuántas personas murieron a causa del desastre de Chernobyl. La academia rusa de ciencias estima 200 mil personas y la comisión ucraniana calcula 500 muertes por los efectos de la radiación en la salud.</span></p>
<p dir="ltr"><span><img title="Abandoned Baby Shoes in Pripyat - 28 Jul, 2005" src="https://lh4.googleusercontent.com/oIt7PXIyuQqVwvpQ-fwWhnhY95_1t1M2L_B6IDYQqECrVGvkAI7UpSL4_zRxAdB54wFXShqZVVt-YCJMlYkzQPzJpWjGawpkhkrmHGr6uxfFvYTRT4rWaQDv0G9ngH9hMpKbbFvE" alt="Abandoned Baby Shoes in Pripyat - 28 Jul, 2005" width="600" height="450"></span></p>
<p dir="ltr"><span>Zapatos de niño abandonados en el jardín de Pripyat.</span></p>
<p dir="ltr">Esta es la cara del colapso industrial en el que las soluciones se convierten en problemas más grandes. La energía nuclear se convirtió en una gran responsabilidad que drena los recursos de las comunidades que necesitan escuelas, hospitales y otros servicios básicos para la vida. Joseph Tainter, Jared Diamond y otros investigadores señalan que algunas sociedades -como la isla Tikopia y la sociedad Bizantina en el 1300- evitaron el colapso bajando la complejidad de la tecnología y aprendiendo a prosperar en un nivel de complejidad más bajo. Ese es el desafío que tiene hoy la sociedad industrial.</p>
<p dir="ltr"><span>¿Podrán, especialmente los ricos y poderosos, cambiar sus hábitos de consumo y crecer? ¿Podemos volver a la Tierra? </span></p>
<p dir="ltr"> <img style="float: left;" src="/chile/community_images/95/172895/136236_243028.jpg" alt="" width="150" height="150"></p>
<p dir="ltr"><span> *Rex Weyler fue el director de la Fundación Greenpeace, editor del  primer newsletter de la organización y co-fundador de Greenpeace  Internacional en 1979. </span></p>
<p dir="ltr"><span> En este especial Weyler reflexiona sobre el ambientalismo, el  pasado, el presente y el futuro del planeta.</span></p>
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Las mujeres de zonas rurales son quienes se ven más perjudicadas por la crisis climática. Foto: Greenpeace / John Novis.

La crisis climática afecta a todas las personas, pero no de la misma manera. Las desigualdades de género hacen que las mujeres —sobre todo en contextos de pobreza o en zonas rurales— sean más vulnerables frente a eventos climáticos extremos y a los cambios en los ecosistemas.

Durante los fenómenos climáticos extremos, las mujeres no sólo están más expuestas a morir, sino que en caso de sobrevivir, incrementa su carga de trabajo ya que asumen la carga de trabajo al tener al cuidado a más personas que dependen de ellas Por otro lado, la conservación de la biodiversidad en muchos territorios ha sido impulsado por las mujeres, y surge a partir de su conexión y experiencia directa con la tierra. Ellas muchas impulsan al resto de la comunidad a luchar por su protección.

Un rol clave que aún no se refleja en las decisiones

Mujeres de Greenpeace Chile

A pesar de su conocimiento directo sobre los territorios y de su participación activa en iniciativas de conservación, las mujeres siguen estando poco representadas en los espacios donde se definen políticas públicas vinculadas al clima y al ambiente.

Esta falta de participación limita la posibilidad de construir soluciones más inclusivas y eficaces. Incorporar una perspectiva de género en las políticas ambientales no solo es una cuestión de justicia, sino también una condición necesaria para enfrentar de manera más efectiva la crisis climática.

Defender el ambiente también tiene costos

Retrato de voluntaria en el grupo local de Salta, Greenpeace Argentina

Quienes se dedican a proteger la naturaleza muchas veces enfrentan riesgos significativos. Amenazas, criminalización y presiones por parte de intereses económicos o políticos forman parte de la realidad de numerosas defensoras ambientales.

Además del peligro físico, el activismo también implica una carga emocional importante: años de lucha frente a la degradación ambiental y los conflictos territoriales dejan marcas invisibles en quienes sostienen estas causas.

Hacia soluciones con perspectiva de género

Después de ocho años de lucha contra la política climática suiza, la asociación Ancianas por el clima (KlimaSeniorinnen), formada por 2.500 mujeres en edad de jubilación, consiguió un dictamen histórico en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH.) Habían iniciado su reclamo en 2016 basándose en el hecho de que su edad y género las hacen vulnerables a los efectos de las olas de calor relacionadas con el cambio climático.

Desde el movimiento ambiental se reconoce cada vez más que no es posible enfrentar la crisis ecológica sin integrar la mirada de género. La participación plena de las mujeres en la toma de decisiones fortalece la resiliencia de las comunidades y amplía la capacidad de respuesta frente a los desafíos ambientales.

Reconocer su liderazgo, garantizar su participación y proteger a quienes defienden los territorios son pasos indispensables para avanzar hacia un futuro más justo y sostenible. 

Incorporar la perspectiva de género fortalece la resiliencia de nuestras comunidades y mejora la respuesta ante el colapso.

La protección del planeta requiere participación equitativa y representativa, reconocimiento del liderazgo diverso y soluciones que integren la justicia climática en toda su dimensión social y territorial.