Como una información de la máxima gravedad calificó Greenpeace la denuncia periodística dada a conocer por el diario electrónico El Mostrador y que revela que la empresa salmonera Nova Austral ha manipulado y acomodado para su beneficio las cifras de mortandad de salmones de sus centros de cultivo.

“La empresa no solo ha obtenido beneficios fiscales superiores a los 80 millones de dólares en los últimos años, sino que ahora sabemos por correos internos que existe una política de engaño respecto de las cifras de mortandad en sus jaulas de la Región de Magallanes. En este sentido, hay que entender que las cifras de mortandad son claves para el negocio salmonero, ya que las empresas no pueden tener más de 15% de muertes de sus peces. Si pasan ese umbral, reciben sanciones y restricciones sobre el cultivo de peces”, explica Mauricio Ceballos, vocero del área de océanos de Greenpeace.

De acuerdo con la información de El Mostrador, Nova Austral, con tal de sostener y exponer como elemento clave de su producción el no uso de antibióticos, ha manipulado las cifras de mortandad en sus centros.

Para Greenpeace hay dos grandes interrogantes que surgen tras leer el reportaje: primero la manera en que han engañado de manera sistemática a las autoridades y, muy importante en materia medioambiental, qué han hecho con los salmones muertos que no han declarado.

“Esta es la misma empresa que exhibe como logro no usar antibióticos y que ahora busca instalarse en el Beagle. Con este reportaje, sin embargo, se derrumba esta ilusión del salmón sustentable. Lo cierto es que Nova Austral ha manejado datos claves a su antojo y ha mentido a las autoridades. Tampoco sabemos si se trata de una práctica extendida en otras compañías con tal de mantener y extender sus operaciones. Se requiere una investigación profunda por parte del gobierno”, señala Mauricio Ceballos, vocero del área de océanos de Greenpeace.

Hace unos días la empresa anunció que sus 26 centros de cultivos ubicados en las aguas del Parque Nacional Alberto de Agostini serán ser relocalizados debido a la ampliación de protección de las aguas adyacentes al parque. La ampliación en la protección de las aguas del parque, de acuerdo a un dictamen de la Contraloría General de la República, rige desde el 201, por lo que llevan seis años operando de manera irregular en la zona.

Además, Greenpeace señaló que Nova Austral se encuentra en un procedimiento sancionatorio por parte de la Superintendencia de Medio Ambiente por incumpliimientos en los permisos ambientales que poseen para operar en el Parque Nacional Alberto de Agostini.