El hallazgo de decenas de pingüinos varados en las costas del Maule deja al descubierto contradicciones en los registros oficiales y develan los escasos avances del Plan RECOGE. Greenpeace exige esclarecer las causas de las muertes y restituir el decreto que declara al pingüino de Humboldt Monumento Natural.

19 de octubre, 2026. Entre el 12 y el 16 de septiembre, decenas de pingüinos aparecieron varados en las playas de Pelluhue, Curanipe y otros sectores de la Región del Maule. Según los registros de varamientos publicados por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el episodio involucró a 57 pingüinos de Humboldt -56 muertos y uno vivo- y un pingüino de Magallanes, también fallecido.

Sin embargo, la información proporcionada por el mismo organismo a Greenpeace, mediante una solicitud de Transparencia, presenta importantes contradicciones. En su respuesta del 6 de octubre, Sernapesca sostiene que la mayoría de los ejemplares no pudo ser identificada a nivel de especie debido a su avanzado estado de descomposición y que aquellos reconocibles correspondían a pingüinos de Magallanes.

Las diferencias también alcanzan a las condiciones en que fueron encontrados. Mientras la base de datos oficial registra 40 pingüinos de Humboldt con marcas artificiales o heridas y otros 16 con mordidas o secreciones, la respuesta entregada a Greenpeace señala que no fue posible determinar la presencia de marcas corporales. Además, aunque siete ejemplares habrían reunido las condiciones para ser derivados a necropsias, los resultados de los análisis aún no son públicos, ni se sabe si el Servicio tomó muestras, por lo que se desconocen las causas de las muertes.

“Estamos hablando de decenas de animales muertos y de información oficial que no coincide respecto de sus especies y las condiciones en que fueron encontrados. Si no contamos con registros consistentes ni investigaciones que permitan determinar qué ocurrió, difícilmente podremos identificar las amenazas y adoptar medidas para evitar nuevas muertes. Es fundamental que las autoridades aclaren estas diferencias y transparenten los resultados de las investigaciones”, señala Dominique Charlin, experta en biodiversidad de Greenpeace.

El episodio se suma a otros registros que reflejan la vulnerabilidad de la especie. Según las cifras de Sernapesca, entre 2022 y septiembre de 2026 se contabilizan 560 pingüinos de Humboldt muertos en varamientos, excluyendo las muertes registradas en 2023 por tratarse de un año extraordinario marcado por la emergencia de influenza aviar. Solo durante 2024 se registran 360 ejemplares muertos y, en lo que va de 2026, otros 123.

Una protección que sigue pendiente

La situación resulta aún más preocupante si consideramos que el pingüino de Humboldt se encuentra clasificado En Peligro de extinción y que, en lugar de reforzar las herramientas destinadas a su conservación, el Gobierno retiró en marzo de este año el decreto que buscaba declararlo Monumento Natural. La decisión, que para Greenpeace constituye un retroceso en la protección de la especie, fue justificada posteriormente por el Ministerio del Medio Ambiente bajo el argumento de que el Plan de Recuperación, Conservación y Gestión de Especies (RECOGE), vigente desde 2024, ya contempla herramientas para su conservación.

Sin embargo, Greenpeace cuestiona que ambos instrumentos se presenten como alternativas excluyentes. Mientras el Plan RECOGE establece objetivos, acciones y compromisos de recuperación a largo plazo, la declaración de Monumento Natural incorpora una protección jurídica adicional para la especie, por lo que ambas herramientas son complementarias y su aplicación conjunta permitiría fortalecer su conservación.

A ello se suma que, según una revisión de los antecedentes públicos disponibles, la implementación del Plan RECOGE presenta avances limitados. Aunque identifica la interacción con las pesquerías, especialmente el riesgo de ahogamiento en redes, como una de las principales amenazas para el pingüino de Humboldt, no existen antecedentes públicos suficientes que permitan verificar medidas concretas de mitigación y monitoreo. Tampoco se encuentran disponibles informes generales de avance que permitan evaluar sus resultados.

“El Plan RECOGE es una herramienta importante, pero su existencia no garantiza por sí sola la protección de los pingüinos. Necesitamos que sus medidas se implementen efectivamente; que existan recursos, fiscalización y resultados verificables; y, sobre todo, necesitamos comprender que ninguna herramienta de conservación sobra cuando estamos hablando de una especie en peligro de extinción. Por eso exigimos que el Gobierno restituya el decreto que declara al pingüino de Humboldt Monumento Natural”, enfatiza Charlin.

Para Greenpeace, lo ocurrido en el Maule demuestra que proteger una especie no consiste únicamente en reconocer sus amenazas o establecer compromisos a futuro, sino también en contar con las capacidades para investigar sus muertes, prevenir nuevos episodios y actuar oportunamente. En ese escenario, retirar instrumentos de protección, en lugar de fortalecerlos, constituye un retroceso que Chile no puede permitirse.