¿Quieres saber más sobre las ballenas?

Las ballenas son los animales más grandes que jamás hayan existido. Pertenecen a un grupo de mamíferos marinos conocidos como cetáceos. No son peces porque tienen sangre caliente, respiran aire a través de pulmones y dan a luz a crías vivas que se alimentan de leche materna.

Tienen un oído excelente y son dos o tres veces más eficientes que los mamíferos terrestres para utilizar el oxígeno del aire que respiran. Las ballenas tienen cajas torácicas colapsables que las ayudan cuando se sumergen a profundidad. Además, poseen una capa de grasa muy gruesa que las aísla para protegerlas del frío.

Los científicos creen que las ballenas evolucionaron de mamíferos terrestres de cuatro patas. Ahora, están perfectamente adaptadas a una vida submarina. Tienen un cuerpo aerodinámico y han perdido casi todo el pelo externo para evitar la fricción y mejorar el deslizamiento por el agua. Sus extremidades se transformaron en aletas.

Existen dos tipos principales de ballenas: las dentadas (como el cachalote y la orca) y las barbadas (como la ballena jorobada y la azul).

Las barbadas tienen placas en forma de peines que están formadas por estructuras compuestas de pelos rígidos. Estos forman una red que filtra la comida del agua del mar. La gran mayoría de las grandes ballenas son barbadas y se alimentan fundamentalmente de minúsculas criaturas llamadas krill, parecidas a los camarones.

Las ballenas tienen unos orificios en la parte superior de la cabeza llamados “aventadores”, los cuales actúan como nuestros orificios de la nariz. Las ballenas barbadas tienen dos aventadores y las dentadas solo uno.

Las ballenas jorobadas nadan bajo el agua, frente a la costa de Tonga.
Una manada de cachalotes se mueve hacia una línea de defensa para evitar que una manada de orcas (ballenas asesinas) llegue a su cría, frente a la costa de Sri Lanka.

Una ballena jorobada rompe un arrecife en la Gran Barrera de Coral del Sur durante su migración hacia el sur, Queensland, Australia. Las ballenas jorobadas viajan enormes distancias desde las cálidas aguas de la gran barrera de coral en la costa este de Australia hasta las heladas aguas del Océano Austral frente a la Antártida.

Una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) Madre y cría nadan cerca de Ningaloo Reef, Australia. La costa de Australia Occidental es una ruta de migración para la población de ballenas jorobadas de Australia Occidental. Las ballenas jorobadas emprenden una migración anual constante desde las zonas de alimentación antárticas de latitudes altas a las zonas de reproducción de latitudes bajas.

El origen de la caza de ballenas

Greenpeace es testigo de la matanza de ballenas en el Océano Austral por parte de los barcos Yushin Maru y Kyo Maru No.1 de la flota ballenera japonesa, y del traslado de las ballenas al barco factoría Nisshin Maru.

La utilización de los océanos como fuente de alimentación data de los orígenes de la humanidad.

Antiguamente, cazar una ballena garantizaba la subsistencia de una comunidad. Los métodos de cacería iniciales eran muy sencillos y casi no cambiaron durante 300 años. Este tipo de cacería no amenazaba a las especies, la cacería masiva comenzó en el siglo XVII.

Los modernos métodos de captura pusieron a varias especies de ballenas en peligro de extinción en los siglos XIX y XX.

Desde fines del siglo XIX los avances alcanzados en la navegación, particularmente en la propulsión y autonomía de las embarcaciones, provocaron que la industrialización ballenera llegara a altamar. De esta manera, la antigua cacería costera de diversos países se dirigía a los lugares más remotos del planeta en busca de los grandes cetáceos.

En el siglo XX, el uso de la tecnología y el aumento de la demanda superaron el límite sostenible por las ballenas, poniendo en riesgo a sus poblaciones.

Hoy, la cacería sostiene el casi inexistente comercio de carne de ballena, y otros productos como el aceite, siempre a una escala menor.

Ballena asegurada junto al barco receptor Yushin Maru No.2 de la flota ballenera japonesa.

¨La historia de la caza de ballenas es testigo del agotamiento de una zona tras otra y de una especie tras otra, hasta tal punto que resulta esencial la protección de todas las especies de ballenas para evitar su extinción¨. Comisión Ballenera Internacional [CBI], 1946.

¿Cuáles son las amenazas para las ballenas?

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<figure class="wp-block-image size-large"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2024/05/21174dcc-gpco-asociacion-de-recicladores-de-bogota-©-juan-pablo-eijo-greenpeace-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-12306"/></figure>
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<p>Desde hace varias décadas, el reciclaje ocupa un lugar destacado en la agenda ambiental. Sin embargo, pese a su popularidad y a los esfuerzos por promoverlo, aún es necesario insistir en su implementación en más ci&#xdade;s, su adopción en más hogares y empresas, y en el aprovechamiento pleno de su potencial. Esto cobra especial relevancia cada <strong>17 de</strong> <strong>mayo</strong>, cuando se celebra el <strong>Día Mundial del Reciclaje</strong>.</p>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>En este contexto, vale la pena recordar por qué sigue siendo una <strong>herramienta clave para combatir la contaminación y reducir la presión que la sociedad de consumo ejerce sobre los recursos naturales</strong>.</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Residuos y reciclaje, dos caras de la misma moneda</strong></h2>
<!-- /wp:heading -->

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<p>Si hablamos de reciclaje, primero debemos entender que el<strong> nivel de residuos</strong> que derivan de las actividades humanas, y la <strong>forma de gestionarlos</strong> -que suele ser deficiente-, son las dos patas de un serio <strong>problema para la salud de las personas y del ambiente</strong>. </p>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/05/6b4560e9-gp0stscdl_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14652"/><figcaption class="wp-element-caption">Greenpeace recuerda que el plástico de un sólo uso es uno de los mayores contaminantes del planeta. </figcaption></figure>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2024/08/5c4eb609-gp0su1hns_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-12775"/><figcaption class="wp-element-caption">Greenpeace Colombia lleva un “Basura Móvil” a la Plaza de Bolívar para hacer un llamado urgente al gobierno distrital por la crisis de gestión de residuos que afecta a Bogotá y sus alrededores.</figcaption></figure>
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<p>La mayoría de los productos que circulan por góndolas y comercios parecieran estar diseñados sin considerar qué pasa con ellos al final de su ciclo de vida. De esta manera, tarde o temprano, terminan convirtiéndose en un descarte potencialmente contaminante así sea un ticket, algún envoltorio o envase, la bolsa en la que se lleva la compra, etc. </p>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/05/ce7058e4-gp0sttwj3_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14653" style="aspect-ratio:3/2;object-fit:cover"/></figure>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/05/55582497-gp1t0fnl_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14655" style="aspect-ratio:3/2;object-fit:cover"/><figcaption class="wp-element-caption">© Saptawee Puthom / Greenpeace</figcaption></figure>
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<p>Wikipedia define como<strong> residuo a<em> “cualquier material que su productor o dueño considera que no tienen valor suficiente para retenerlo”</em></strong><em>. Esto significa que se desecha aunque aún podría seguir siendo útil para otro uso o usuario, sólo que quien lo tiene no lo considera así. Por otro lado, se diferencia de la basura, que “son desechos que no pueden ser reutilizados o reciclados”.</em></p>
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<!-- wp:heading -->
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Todas las personas generamos residuos… </strong></h2>
<!-- /wp:heading -->

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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:50%"><!-- wp:paragraph -->
<p>De ambos <strong>residuos</strong> (sean aprovechables o no), <strong>en Argentina, cada habitante genera al día 1,15 kg per cápita</strong>, según <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/residuos.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">datos oficiales</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph --></div>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/05/c07748e6-image.png" alt="" class="wp-image-14659"/><figcaption class="wp-element-caption">Rosario, Argentina. Más  río, menos basura.</figcaption></figure>
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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:30%"><!-- wp:image {"id":14657,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none","align":"center","className":"is-style-rounded-180"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/05/d3128fc2-gp0stv7bm_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14657"/><figcaption class="wp-element-caption">Vertedero textil en el desierto de Atacama en Chile.</figcaption></figure>
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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:50%"><!-- wp:paragraph -->
<p>En <strong>Chile</strong>, se estima que son <strong>1,27 kilos diarios</strong>. A nivel nacional esto representa un total de 19,6 millones de toneladas de residuos, <strong>de lo que se recicla casi un 21%</strong>, según el <a href="https://radio.uchile.cl/2024/05/17/dia-mundial-del-reciclaje-gobierno-proyecta-que-chile-reciclara-el-75-de-sus-residuos-para-el-2040" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ministerio de Ambiente</a>.</p>
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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:50%"><!-- wp:paragraph -->
<p>El promedio de generación de residuos sólidos <strong>en un hogar colombiano</strong> es de <strong>promedio 1 kg por día por persona</strong>, cifra que está aumentando desde 2015, de manera constante. </p>
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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:30%"><!-- wp:image {"id":7079,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none","align":"center","className":"is-style-rounded-180"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2023/03/eb7a12d8-nota-1632331-basura-basura-campana-alcaldia-bogota-para-promover-aprovechamiento-residuos-976571.jpg" alt="" class="wp-image-7079"/><figcaption class="wp-element-caption">Bogotá, Colombia.</figcaption></figure>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>A esta fracción domiciliaria, <strong>hay que añadir todos los desechos que se generan a nivel comercial, asistencial, sanitario, industrial o institucional</strong>. De esta manera, el panorama de la basura -aquel que es la contracara obligada del consumo- comienza a completarse.</p>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>Ahora bien, <strong>¿qué ocurre con esta cantidad impresionante de residuos?</strong> En el mejor de los casos, los municipios cuentan con una gestión adecuada de <strong>recolección y disposición final en vertederos</strong>, que evita que la basura quede desperdigada en terrenos y ríos -o incluso en las calles-, donde se desintegran durante años, contaminando las napas, los suelos y el aire.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>En escenarios ideales, los gobiernos locales suman también la implementación de un <strong>sistema de separación diferenciada</strong> en hogares que permite recolectar y llevar a <strong>reciclaje materiales como el plástico, el vidrio, el cartón e incluso textiles</strong>, aparatos electrónicos y eléctricos y orgánicos. Esto no sólo reduce la cantidad de residuos que llegan a los vertederos sino que reintroduce materias primas al sistema productivo, evitando que se extraigan de la naturaleza.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p><strong>Lejos de lo deseable</strong>, los hechos demuestran que <strong>en 2025 la basura sigue siendo un tema pendiente en gran parte de las ci&#xdade;s del planeta</strong>. A raíz de esto, “<em>La mala gestión de los desechos está <strong>dañando la salud humana y el medio ambiente local, además de agravar el desafío climático</strong></em>”, <a href="https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2018/09/20/global-waste-to-grow-by-70-percent-by-2050-unless-urgent-action-is-taken-world-bank-report" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dice Laura Tuck</a>, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial. <em>“Lamentablemente, <strong>son a menudo los más pobres de la sociedad quienes se ven más afectados</strong> por una gestión inadecuada de los residuos. No tiene por qué ser así. Nuestros recursos deben ser utilizados y luego reutilizados de forma continua, para que no terminen en vertederos</em>.”</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>De esta manera, se entiende mejor por qué si no se toman medidas urgentes, <strong>la cantidad de residuos globales aumentará un 70% </strong>sobre los niveles actuales<strong> para el año 2050</strong>, tal cual alerta el Banco Mundial en su <a href="https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/d3f9d45e-115f-559b-b14f-28552410e90a" target="_blank" rel="noreferrer noopener">informe Qué desperdicio 2.0</a>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>La rápida urbanización y el crecimiento de las poblaciones son los motivos detrás de esta tendencia, que se espera que lleve la generación mundial anual de desechos de 2.01 mil millones de toneladas en 2016 a 3.4 mil millones de toneladas en los próximos 30 años, según el informe.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2 class="wp-block-heading"><strong>El reciclaje, un compromiso que debe asumir toda la sociedad</strong></h2>
<!-- /wp:heading -->

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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:60%"><!-- wp:image {"id":12387,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2024/06/bc8f107a-gp0stx25w_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-12387"/><figcaption class="wp-element-caption">Producción de madera plástica proveniente de los plásticos reciclados.</figcaption></figure>
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<div class="wp-block-column" style="flex-basis:40%"><!-- wp:image {"id":12379,"aspectRatio":"1","scale":"cover","sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2024/06/cec71a62-gp0stx244_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-12379" style="aspect-ratio:1;object-fit:cover"/><figcaption class="wp-element-caption">Recicladores, Bogotá, Colombia.</figcaption></figure>
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<p>En este contexto, queda aún más claro por qué<strong> el reciclaje continúa siendo una herramienta central para combatir la contaminación</strong>. Cuando los residuos son bien gestionados, miles de toneladas de materiales reciclables <strong>dejan de estar en un vertedero</strong> -donde se mezclan con la basura y produciendo dióxido de carbono al descomponerse- y se convierten <strong>en recursos que vuelven al sistema productivo</strong>. Visto así, se entiende que el manejo de residuos sólidos urbanos <strong>es clave para tener ci&#xdade;s y comunidades más sustentables, saludables e inclusivas</strong>. </p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p>Además del reciclaje, las personas consumidoras tienen a mano <strong>otra herramienta</strong> para reducir los residuos: el <strong>consumo responsable. </strong>Esto implica reflexionar antes de comprar, evitando el consumo compulsivo y <strong>priorizando productos </strong>duraderos, reutilizables, con bajo impacto ambiental, <strong>fabricados bajo normas sustentables y procesos éticos con el planeta y los trabajadores</strong> (si es posible, que sea todo lo precedente). </p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<div class="wp-block-columns are-vertically-aligned-center is-not-stacked-on-mobile"><!-- wp:column {"verticalAlignment":"center","width":"60%"} -->
<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:60%"><!-- wp:image {"id":14019,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2024/11/4ceb6dec-gp1sun0w_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14019"/></figure>
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<div class="wp-block-column is-vertically-aligned-center" style="flex-basis:40%"><!-- wp:image {"id":5500,"aspectRatio":"3/2","scale":"contain","sizeSlug":"full","linkDestination":"none"} -->
<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2021/11/32f9b579-no-lo-compres-e1637884128930.png" alt="" class="wp-image-5500" style="aspect-ratio:3/2;object-fit:contain"/></figure>
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<!-- /wp:column --></div>
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<!-- wp:paragraph -->
<p>Esta visión ante los hábitos de compra también contribuye directamente al ahorro económico, ya que se evita el gasto innecesario en bienes desechables o poco sostenibles. Así, se logra generar menos residuos, menos contaminación y se cuidan los recursos naturales, generando un ciclo más equilibrado para todos.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>En definitiva, y después de tanto que se ha dicho sobre el <strong>reciclaje</strong>, no se trata de desestimarlo por sus limitaciones ni de idealizarlo como la solución final al problema de la basura. Es, en todo caso, tiempo de valorarlo como un instrumento <strong>indispensable </strong>en el <strong>armado de la economía circular </strong>virtuosa que necesitamos <strong>para salir de la encrucijada ambiental </strong>en la que nos metió el sistema de comprar-usar-tirar.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Desde esa base, <strong>seguiremos exigiendo que las empresas se comprometan</strong>, desde el diseño mismo, <strong>a crear bienes que duren en el tiempo y que puedan repararse cuando fallen</strong>; y que los <strong>gobiernos brinden una gestión de residuos eficiente</strong> que garantice una segunda vida a los materiales que aún tienen potencial, al mismo tiempo que de trabajo digno a quienes trabajan en esa industria. </p>
<!-- /wp:paragraph -->

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Protesta de Greenpeace en la década del 70.

• Destrucción del hábitat

La contaminación de los océanos por el vertido de desechos tóxicos (de origen industrial, agrícola o doméstico) pone en peligro la vida de los animales marinos.

Los contaminantes persistentes como los pesticidas organoclorados y PCB (policlorobifenilos) pasan a formar parte de la cadena alimenticia, son bioacumulables y biomagnificables porque se acumulan en los tejidos grasos de los cetáceos afectando sus sistemas inmunológico, endócrino y reproductivo. El daño del sistema inmunológico deja a los cetáceos susceptibles de cualquier enfermedad, a biotoxinas o al ataque de virus o bacterias que en otras circunstancias no serían perjudiciales.

La contaminación de los mares crea las condiciones ideales para los brotes de marea roja, cuyas biotoxinas ya han causado la muerte masiva de organismos marinos, incluyendo cetáceos.

• Cambio climático

El cambio climático afecta a los ecosistemas oceánicos al fluctuar la temperatura de los mares, lo cual impacta en las cadenas alimenticias en cuanto a la cantidad y diversidad de especies porque provoca su dispersión.

Así, las ballenas pueden enfrentar la escasez de alimento por no hallar suficiente cantidad de las especies que consumen habitualmente o no encontrarlas en las áreas a las que en general asisten para alimentarse.

Además, el cambio climático afecta a fenómenos meteorológicos como El Niño y la Niña, haciéndolos más frecuentes, prolongados e intensos.

El fenómeno de El Niño provoca cambios en la temperatura del agua, lo cual afecta a las especies que sirven de alimento a los grandes cetáceos. También produce mareas rojas.

En el sureste del Pacífico las mareas rojas son raras y desde hace más de 20 años no se tenía conocimiento de ellas. Recientemente, han aparecido mareas rojas casi anualmente durante el invierno favorecidas por la presencia de El Niño…” (Cortés-Altamirano et. al. 1995).

• Reducción de la capa de ozono

Anteriormente, se pensaba que la disminución de la capa ozono sólo tendría efectos en la Antártica, sin embargo, ya se observaron impactos en latitudes más norteñas como Belice.

La radiación ultravioleta que deja pasar el adelgazamiento de la capa de ozono puede penetrar hasta profundidades de 30 metros en mar abierto. Los rayos ultravioleta dañan el ADN y afectan el proceso de fotosíntesis, enzimas, metabolismo de nitrógeno, tasa de crecimiento, entre otras funciones del fitoplancton, que en su mayoría está restringido a las capas superiores del mar.

El fitoplancton es la base de la cadena trófica y al ser afectado causa trastornos en toda la cadena alimenticia. Sumado a esto, tiene un efecto directo sobre el zooplancton. Asimismo, los huevos y las larvas de muchas especies de peces son muy sensibles a la radiación ultravioleta.

• Caza comercial

La captura de estos cetáceos está prohibida desde 1986, cuando entró en vigencia una moratoria mundial sobre la caza de ballenas. Sin embargo, Japón, Islandia y Noruega continuaron captúrandolas a través de un falso programa científico. El comercio que se desarrolló fue exclusivamente de la caza que provenía de “pesca científica”, por lo que, en estricto rigor, fue ilegal.

Esta situación favoreció la entrada de artículos ilegales a esos mercados. De hecho, durante la década del 2000 en Japón y Corea se detectó la venta de carne de ejemplares que pertenecían a especies en peligro de extinción. 

En 2019 Japón anunció que volverá a capturar ballenas en su zona económica exclusiva. Sin embargo, el mercado para productos derivados de la caza es casi inexistente, por lo cual es poco probable que esta práctica se mantenga en el tiempo, excepto que el gobierno japonés la continúe subvencionando.

Greenpeace y las ballenas

El trabajo de nuestra organización ha sido fundamental para frenar la matanza de ballenas.
Comenzamos esta histórica campaña en 1975 debido a que las poblaciones de ballenas se encontraban en una situación muy crítica después de casi tres siglos de cacería comercial, y más de medio siglo de caza industrial descontrolada.

En alta mar, hemos puesto nuestros cuerpos, gomones y barcos entre los arpones de los cazadores y estos mamíferos marinos. También, participamos en forma activa de los debates en los organismos internacionales y nos manifestamos pacíficamente ante las embajadas y los gobiernos de países balleneros para que suspendan la cacería de manera definitiva.

<!-- wp:paragraph -->
<p>Algo muy serio está ocurriendo en las más altas latitudes del globo. Nos referimos a la <a href="https://www.theguardian.com/environment/2023/may/13/svalbard-the-arctic-islands-where-we-can-see-the-future-of-global-heating" target="_blank" rel="noreferrer noopener">situación del Ártico</a>, donde la temperatura aumenta más rápido que en cualquier otra parte del planeta y que, por eso,  puede interpretarse como un adelanto de lo que podría ocurrir en otras regiones del mundo debido a los impactos de la crisis climática.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/04/cc193a07-gp0sttcwi_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14609"/><figcaption class="wp-element-caption">Una morsa se sobre un témpano de hielo cerca del glaciar Sjettebreen en Svalbard.</figcaption></figure>
<!-- /wp:image -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Hoy en día, el Ártico se está calentando más del doble de rápido que cualquier otro lugar de la Tierra, y el hielo marino se está reduciendo más del 10% cada 10 años, una tendencia que continuará con el calentamiento en curso.  Según las <a href="https://www.nature.com/articles/s43017-023-00515-9" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecciones de la comunidad científica</a>, las primeras condiciones libres de hielo en septiembre podrían darse ya entre 2020 y 2030 bajo cualquier escenario de emisiones. Además, se prevé que entre 2035 y 2067 el Ártico experimente septiembres sin hielo con regularidad, y que, de mantenerse las emisiones altas, llegue a mostrar periodos libres de hielo incluso entre mayo y enero de aquí a 2100.<br>Lo que ocurre en esta región no debería pasarnos inadvertido porque abre un proceso que puede desencadenar un caos climático aún mayor.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

<!-- wp:heading -->
<h2 class="wp-block-heading"><strong><strong>El termostato que ayuda a enfriar el planeta está desapareciendo</strong></strong></h2>
<!-- /wp:heading -->

<!-- wp:paragraph -->
<p>Lo primero que hay que entender es que <strong>el hielo refleja gran parte de la radiación solar de vuelta al espacio</strong>, en lugar de absorberla en su totalidad y calentarse, algo en lo que la Antártida es altamente efectiva, ayudando a regular el clima global.</p>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/04/2c8379a0-gp1subll_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14613"/><figcaption class="wp-element-caption">Groenlandia.</figcaption></figure>
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<p>A medida que <strong>la superficie helada empieza a derretirse y desaparecer</strong>, <strong>más cantidad de suelo oscuro y de océano </strong>-que antes se encontraban cubiertos de hielo- <strong>quedan expuestos a la luz solar y comienzan a calentarse</strong>, lo que aumenta la temperatura de la Tierra en su conjunto. </p>
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<p>Es decir que, como humanidad, nuestras acciones alteran, cada vez en mayor medida el mecanismo natural que antes reflejaba la luz solar y ay&#xdaba; a enfriar el planeta. </p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué otras consecuencias tiene que el Ártico tenga menos hielo?</strong></h2>
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<p>Las consecuencias que desata la pérdida de estas grandes masas heladas no terminan aquí. Es que a medida que el hielo deja de existir, <strong>el transporte marino y las perforaciones</strong> en búsqueda de petróleo <strong>se amplían</strong> y<strong> el turismo crece</strong>. Así, <strong>más y más cruceros </strong>inmensos y buques surcan el mar, alguna vez congelado, para visitar para explorar el extremo norte del planeta, marcado por el deshielo.</p>
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<p>Quienes miran a estas actividades sólo desde su costado económico pueden llegar a verlas como algo positivo. Sin embargo, llevar tanto movimiento a un ecosistema único y delicado como es el Ártico es muy peligroso. Tanto que los efectos adversos no tardaron en llegar.  Enseguida,<strong> empeoraron</strong> <strong>la contaminación sonora y del aire</strong>, hay <strong>más disrupciones en los ecosistemas marinos y aumenta día a día el riesgo de que se produzca una pérdida o gran derrame de petróleo.</strong></p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sin hielo, la vida silvestre local se ve amenazada </strong></h2>
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<p>Sin hielo, <strong>toda la cadena alimentaria se ve modificada</strong>. Empezando desde la base misma, porque empieza a disminuir la cantidad de algas que crecen en la parte de abajo de los témpanos marinos y que sirve de alimento para pequeños crustáceos como el krill,  que luego son consumidos por peces como el bacalao ártico, que a su vez son consumidos por  mamíferos marinos como las focas, las cuales son una de las presas favoritas de los osos polares. Si se pierde la capa base de algas, podrían desencadenar todo tipo de consecuencias graves en el ecosistema marino.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/04/b7229f5e-gp0stoi0f_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14602"/><figcaption class="wp-element-caption">Gaviotas tridáctilas  en el hielo Svalbardm, Noruega.</figcaption></figure>
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<div class="wp-block-column"><!-- wp:image {"id":14607,"sizeSlug":"full","linkDestination":"none","align":"center","className":"is-style-rounded-180"} -->
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/04/56530cf9-gp0stpr4y_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14607"/><figcaption class="wp-element-caption">Una foca en Svalbard, Noruega.</figcaption></figure>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-style-rounded-180"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2023/06/c56c3b54-gp0stq2dq_web_size_with_credit_line.jpg" alt="" class="wp-image-7533"/><figcaption class="wp-element-caption">Un oso polar en la bahía de Baffin, Canadá.</figcaption></figure>
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<p>También desde lo más práctico, cada gigantesco bloque helado que se pierde altera el ritmo de todos los seres que habitan el Ártico. Por ejemplo,<strong> los osos polares pierden las plataformas desde donde cazar</strong>, en tanto las focas dejan de contar con lo que les servía de escudo y evitaba que fueran cazadas por los osos. </p>
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<p>En tanto, <strong>el pueblo Inuit</strong>, que alguna vez estuvo conectado por el hielo, <strong>ve cómo sus villas quedan aisladas</strong> y su forma de socializar se modifica para siempre. A lo que hay que sumar que quienes viven en el Ártico enfrentan <strong>más problemas de salud</strong> al surgir enfermedades que logran viajar en el aire cada vez más cálido.<br></p>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img src="https://www.greenpeace.org/static/planet4-colombia-stateless/2025/04/e074dd36-gp037aw_low-res-with-credit-line-800px.jpg" alt="" class="wp-image-14616"/><figcaption class="wp-element-caption">Pueblo inuit Ammassalik (Tasiilaq) en la isla Ammassalik en el fiordo Sermilik, Groenlandia.</figcaption></figure>
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<p></p>
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Un activista de Greenpeace se sube a una ballena arponeada mientras el barco de Greenpeace MY Esperanza y sus inflables intentan impedir el disparo y eventual traslado de una ballena minke por parte del barco receptor Yushin Maru No.2. Después de dos horas y media de luchar entre el arpón y la ballena, los activistas presenciaron la eventual muerte de la ballena.

A través de acciones directas en el mar, campañas públicas y trabajo político, nuestra organización fue un actor fundamental para promover que la Comisión Ballenera Internacional (CBI) decretara en 1982 una moratoria a la caza comercial de ballenas. En aquel entonces esperábamos que la industria ballenera desapareciera.

La Comisión Ballenera Internacional es una organización internacional formada por 89 países. Actualmente, tiene como foco de acción la conservación de las ballenas y la gestión de su caza. Fue creada en virtud de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas en 1946, como órgano decisorio.

La moratoria fue un gran logro, pero no una prohibición a la cacería, sino que estableció una especie de “acuerdo comercial” entre los balleneros para no cazar. La resolución podría anularse si se consigue el 75% de los votos para esta acción.

Japón, al ver que no pudo detener esta decisión, utilizó un resquicio legal para “reservarse” el derecho a cazar ballenas Minke. Por su parte, Noruega e Islandia se “reservaron” el derecho de aceptar la moratoria.

Estas acciones basadas en resquicios le permiten a Islandia y Noruega seguir cazando en sus propias aguas (ningún acuerdo internacional tiene el poder de regular lo que sucede en aguas soberanas de cada país).

Japón se justificó y dio inicio a su plan de “Cacería Científica” en aguas internacionales y dentro del Santuario Ballenero Austral. El artículo Nº8 de la moratoria le permite a los miembros de la CBI autoimponerse una cuota de cacería con objetivos científicos.

Lógicamente, se presentaron innumerables objeciones por parte de los países que defienden la conservación de las ballenas y del propio comité científico de la Comisión Ballenera Internacional, quien señaló que estos estudios no son necesarios.

Sin embargo, Japón ignora a la comunidad internacional y a sus propios habitantes, debido a que dos tercios de los japoneses no apoyan la cacería de ballenas en el Santuario Ballenero Austral.

La CBI estableció tres santuarios, aunque solo dos tienen vigencia: el santuario del océano Índico (fundado en 1979) cubre todo el océano Índico al sur de 55 ° S, y el santuario del océano Austral (declarado en 1994) cubre las aguas del océano Austral alrededor de la Antártica.

Para garantizar la recuperación de las poblaciones de diferentes especies de ballenas, desde 1998 se ha propuesto la creación del Santuario de Ballenas del Atlántico Sur. No obstante, la medida siempre ha sufrido oposición y fue bloqueada por algunos países como Japón y Noruega.

De todas las naciones que cazaban ballenas en 1986, cuando la moratoria entró en vigencia, solo Japón, Noruega e Islandia continúan con esta actividad (mediante la utilización de vacíos legales o desafiando abiertamente las resoluciones de la CBI). En la actualidad, los tres países promueven el fin de la moratoria, lo cual tendría un impacto devastador sobre las poblaciones remanentes de ballenas.

En Greenpeace hacemos campaña para que no sólo la presión externa genere un cambio de conciencia en Japón, Noruega e Islandia, sino también para que sus propias sociedades conozcan la realidad que no es reflejada por los gobiernos de cada uno de los países.


En Latinoamérica trabajamos para que nuestras autoridades tengan peso en las decisiones de la CBI y mantengan una fuerte postura conservacionista a favor de la protección de las ballenas.

Afuera de la embajada japonesa en Bogotá, activistas de Greenpeace sostienen una pancarta que dice “¿Cómo? ¿Culpables por defender las ballenas?” Están protestando por el veredicto contra los activistas Junichi Sato y Toru Suzuki, quienes expusieron la corrupción generalizada en el programa de caza de ballenas del gobierno japonés en el Océano Austral.
Tratado histórico de los Océanos
Sobre la Ballena Franca Austral