La pandemia del coronavirus sigue creciendo. Sin embargo, al menos 350 mil chilenos no pueden cumplir con la primer medida de prevención que recomienda la Organización Mundial de la Salud para prevenir el contagio: lavarse las manos con agua y jabón. Esto pues sufren constantes cortes y no cuentan con agua suficiente, de calidad sanitizada y disponible constantemente en los sectores rurales donde viven.

Esta emergencia revela una vez más la peor cara de la desigualdad y desprotección del agua en nuestro país. Mientras que más del 80% se destina a usos productivos, parte de nuestros compatriotas no tienen la disponibilidad de agua mínima que necesitan para el consumo básico y el cuidado de su salud. El agua pertenece a unos pocos, pero a muchos les falta.

Si sabemos que el agua salva vidas, ¿cómo podremos cuidarnos sin ella?

Se debe entregar agua suficiente y con regularidad teniendo en cuenta las medidas que hagan falta para que la distribución se realice bajo normas de protección sanitaria. 

Es fundamental que todos los chilenos puedan protegerse en igualdad de condiciones para enfrentar la crisis de salud que estamos viviendo. El coronavirus es un enemigo invisible, pero la falta de agua es un enemigo letal.

La explosiva combinación de coronavirus y la crisis del agua en Chile

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