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Por Paola Pinochet

Tenemos una invitación para ti. Pero antes, queremos contarte sobre el lado oscuro de la moda y cómo podemos darle otro sentido. 

Hace algunos días, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), publicó su último reporte sobre la crisis ambiental. En este informe no queda ninguna duda sobre la responsabilidad que tenemos como especie humana en los efectos extremos que estamos viendo en el medio ambiente. 

El Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, asegura que estamos bajo “código rojo” y que enfrentaremos cambios en el planeta que son irreversibles. 

Nuestros patrones de consumo contribuyen en gran medida al cambio climático, y cambiar el estilo de vida que llevamos no sólo es urgente, sino que debe ser inminente. 

La moda es una de las industrias que más efectos negativos tiene en el medio ambiente. 

En particular, la moda rápida o fast fashion produce millones de prendas nuevas todos los días incentivando un consumismo innecesario. Algunos de los efectos de esta producción desmedida son:

  • El nivel de producción de la industria textil representa el 10% de las emisiones de CO2 o dióxido de carbono a nivel global. 
  • La sustitución tan veloz las prendas que usamos ocasiona que el 75% de la ropa producida anualmente termine incinerada ocasionando más contaminación en el ambiente.
  • La fabricación y lavado de nuestra ropa permite que lleguen a los océanos más de 500 mil toneladas de microplásticos (plásticos muy pequeños, inferiores a 5mm) al año. 
  • La utilización masiva de recursos naturales que están en peligro de agotarse. Por ejemplo, para producir tan solo un 1 kg de algodón se necesitan entre 10,000 y 20,000 litros de agua.
  • La fabricación de ropa también requiere de la explotación de combustibles fósiles para la creación de fibras sintéticas. El uso de estas fibras se ha duplicado desde el 2000.

La industria de la moda es una de las grandes responsables del cambio climático y es también uno de los sectores con mayor explotación laboral. 

La producción de la mayoría de las prendas de las compañías dedicadas a la moda rápida se realiza en países con condiciones laborales muy precarias como Bangladesh, India, Camboya y Sri Lanka. 

Actualmente, más de 75 millones de personas trabajan elaborando las ropa que utilizamos bajo un régimen de salario mínimo y largas jornadas laborales. Esta explotación afecta sobre todo a las mujeres entre 18 y 24 años de edad que representan el 80% de esta fuerza laboral.

Más personas deben ser conscientes de los impactos de sus hábitos de consumo y elegir opciones de prendas que sean sustentables. 

Es momento de transformar la forma en la que nos relacionamos con la moda. Para lograr este objetivo nos hemos aliado con DOCENA, una agencia de diseño y plataforma que desarrolla proyectos de suprareciclaje y economía circular a través del diseño y el arte. 

En colaboración realizaremos el rodaje de un fashion film de moda consciente con el fin de visibilizar y compartir prácticas de consumo y producción conscientes.

¿Te gustaría asistir a este desfile virtual? 

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Te esperamos para vivir juntos y juntas esta experiencia.