
El Día Mundial del Agua es la ocasión perfecta para dejar de dar por sentado un recurso sin el cual la vida en este planeta no sería posible. Una fecha que nos debe hacer reflexionar, agradecer y proteger, que gracias al agua, existe todo lo que conocemos.
Quizás el mejor dato para asimilar su importancia es volver sobre algo que algunas vez todos hemos escuchado: que nuestro cuerpo está compuesto, en su mayoría, por agua. En un hombre adulto representa aproximadamente el 60% del cuerpo, y en una mujer cerca del 55%. Está presente incluso en los huesos (22%) y es el principal componente de la sangre, donde alcanza entre el 80% y el 90%.


Es tan central para nuestro equilibrio que sólo podemos vivir una semana sin agua, mientras que podríamos resistir un mes sin comer. Es que cuando no ingerimos el agua necesaria (que varía de persona a persona) para prevenir la deshidratación, esto puede provocar mareos, desmayos, convulsiones y, en casos extremos, incluso la muerte.
Así de imprescindible es el agua para todo el resto de los seres y ecosistemas de este planeta que habitamos. Por eso, al conmemorar este día, te invitamos a reconocer que cada gota es un tesoro frágil e irreemplazable. Desde los glaciares hasta los mares, pasando por los ríos y arroyos que fertilizan nuestros cultivos, el agua lo conecta todo.
Estamos en bancarrota hídrica global
Sin agua la vida no es posible y, sin embargo, la humanidad la ha administrado tan mal que hemos llegado a un punto en que no solo se ha gastado el ingreso anual de agua de ríos y lluvias, sino que se han vaciado los ahorros milenarios guardados en glaciares, humedales y acuíferos, así lo advirtió un informe histórico de la Universidad de las Naciones Unidas.
El panorama que ha trazado el estudio arroja una conclusión tajante, el mundo entró en una era de “quiebra hídrica global”, que implica un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente las fuentes de los acuíferos y en definitiva, secado los pozos para el futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta.


Los responsables del derroche -que nos ha traído hasta la quiebra- son, según plantea la investigación, la agricultura intensiva, el crecimiento urbano e industrial, la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero que han provocado la crisis climática.
Esta alerta busca llevarnos a la acción y lograr que hagamos un esfuerzo urgente por salvaguardar los ecosistemas que aún producen agua, transformar la agricultura y repartir justamente un recurso sin el cual ningún sistema puede sostenerse.


