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A principios de marzo de este año, el icónico Rainbow Warrior zarpó hacia el Océano Pacífico para enfrentar y exponer una amenaza emergente para los océanos: la minería en aguas profundas.

Esta arriesgada industria planea extraer metales y minerales del lecho marino, a miles de metros bajo el agua. Si se permitiera la minería en aguas profundas, se bajarían máquinas gigantes al fondo del océano donde sacarían, dragarían y cortarían metales, causando daños irreparables al ecosistema. Esto sería desastroso tanto para las increíbles especies que viven en las profundidades marinas como para las comunidades del Pacífico que dependen de los océanos para sobrevivir, y podría amenazar el clima global. De hecho, las empresas mineras DeepGreen y GSR ya se encuentran en el Pacífico, evaluando el potencial económico y probando su maquinaria minera.

Un equipo internacional de Greenpeace está a bordo hoy para frenar esta amenaza y pedir un Tratado Oceánico Global fuerte en la ONU que pueda abrir la puerta a una red global de santuarios oceánicos y establecer altos estándares para proteger los océanos globales de industrias destructivas.

Esta es el testimonio de una de las tripulantes: Kelly

Esta soy Yo, Kelly Huan, encargada de Medios Digitales abordo del Rainbow Warrior durante el tour por el Pacífico, de la Campaña de Protección de los Océanos. © Marten van Dijl / Greenpeace

¿Quién Soy? Quién está en mi equipo? 

“Justo luego del año nuevo lunar, regresé de 4 días mochileando en la Cordillera Central de Taiwán.  Tan pronto tuve acceso a internet, recibí un correo del Proyecto de Protección de Océanos de Greenpeace confirmando que embarcaría en el Rainbow Warrior para manejar los Medios Digitales con colegas de diferentes partes del mundo.  Poco después iniciaba el viaje para evidenciar un daño ecológico en el Océano Pacífico.

Mi nombre es Yu-Chi Huang, mis amigos me llaman Kelly.  Soy de Taiwán. He trabajado en Greenpeace del Este Asiático por cerca de 6 años, en las oficinas de Taipei, Hong Kong y Seúl. Lideré el equipo de 4 personas de Recaudación Digital de Fondos en Hong Kong y Taipei antes de unirme a esta misión de Protección Oceánica.  Como parte del equipo de Participación Digital y Recaudación Digital de Fondos, hice de puente entre el Público y la Campaña, relatando las historias del trabajo de Greenpeace e inspirando el apoyo de la gente, de tal manera que pudiéramos continuar la lucha por un  futuro pacífico y más verde.

En el 2021 me encontré con un reto diferente al hacer parte del equipo de Campaña de Protección Global de los Océanos, y así trasladar mis esfuerzos al frente de batalla.  Estaré creando y relatando historias desde el Rainbow Warrior en altamar. Espero intercambiar puntos de vista con colegas alrededor del mundo. Debido a lo remoto de nuestro destino, el viaje es un reto más complicado debido a los prolongados periodos que deberemos permanecer en el mar.  Tuvimos que almacenar provisiones para cerca de 3 meses sin llegar a puerto.

Aquí aparezco nuevamente ayudando a nuestra cocinera, Laurence Nicoud a bordo del Rainbow Warrior en el Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Para la Campaña de Protección Global de los Océanos, Greenpeace había organizado viajes en los Océanos Atlántico e Índico. En esta ocasión, estamos en el Pacífico, donde actualmente vivo.  No puedo esperar a llegar a la zona para denunciar -de primera mano- el abuso al ecosistema!

Para este viaje, el equipo del proyecto consiste en su mayoría de colegas de Austria, Bélgica, Alemania, Holanda y Taiwán, vamos dos Campaigners, Coordinador de Acciones, Oficial de Prensa, Fotógrafo, Videografía, Activistos y Campaigner Digital (Yo).  Adicionalmente, la Tripulación consiste de Capitán, Marineros, Cocinera, Radio Operador, y Oficiales de Chile, Colombia, Fiji, Francia, Alemania, India, Panamá, Rusia, España e Inglaterra.  Todos comemos, limpiamos y trabajamos juntos día tras día. Compartimos la pasión por la lucha ambiental.  Luego de aproximadamente una semana de vivir juntos casi ni se sienten las barreras culturales de tal manera que estamos literalmente en el mismo barco!

Algunos de los Tripulantes del Rainbow Warrior durante la fase Pacífico de la Campaña de Protección Oceánica, transitando el Canal de Panamá. © Kelly Huang/Greenpeace

¿Por qué es importante hacer este viaje ahora?

Greenpeace nunca paró la labor de protección medioambiental durante la pandemia. Hay muchas restricciones operativas para los barcos, pero se hace lo posible para garantizar el estado de salud de la Tripulación y para asegurarse de hacer este trabajo crucial en la ambición de lograr un Tratado Internacional de los Océanos fuerte durante la próxima reunión IGC4 de Naciones Unidas.  Aprovechamos cada oportunidad para exponer la destrucción oceánica, desde la Pesca Ilegal y la Contaminación con Plásticos hasta los Derrames de Petróleo y la Minería de Profundidad.  Nuestros barcos  navegan por todo el mundo, posibilitando la recopilación de información de primera mano para usarla en tierra firme, exponiendo en los medios la evidencia de la destrucción, usándola en el lobby político y  haciendo acciones directas no violentas para parar la destrucción.

Activistas de Greenpeace Internacional a bordo del Rainbow Warrior, desplegan mantas con el mensaje “Paren la Minería de Profundidad” y “Protejamos el Océano” cerca al “Maersk Launcher”, un barco charteado por DeepGreen, una de las compañías pioneras en la intención de abrir operaciones mineras en el escasamente conocido ecosistema de las profundidades. © Marten van Dijl / Greenpeace

En el 2020, durante los primeros meses de la pandemia, cancelamos todas las actividades públicas de campaña con nuestra flota.  Los barcos regresaron a puerto y las tripulaciones a sus casas de manera segura.  Los barcos permanecieron en puerto durante varios meses.  Ahora hemos implementado protocolos que habilitan la operación de los barcos de manera segura en vista a la nueva realidad que a todos nos aboca.

Antes de zarpar, la Tripulación y el Equipo del Proyecto tuvieron que pasar por entre dos a cuatro pruebas negativas de PCR.  Además, tuvimos todos que obtener un Certificado Médico Internacional.  Personalmente, tuve que viajar a último momento a una ciudad portuaria en el norte de Taiwán para las pruebas médicas, y a hacerme la primera prueba PCR.  Tuve también que minimizar el contacto con otros y auto-aislarme por unos días antes de volar.  Una vez en el aeropuerto de partida, pasé por otra prueba PCR, y al llegar a mi destino final en Curaçao, estuve en cuarentena por 10 días, luego de los cuales pasé por otra prueba PCR.  Finalmente pude embarcar junto a mis demás colegas luego de que también obtuvieran resultados negativos de las diferentes pruebas PCR durante sus respectivas jornadas hacia el barco.

La Tercera Oficial Juliette Van Der Schaeghe durante su guardia en el puente del Rainbow Warrior, en el Océano Pacífico. © Marten van Dijl / Greenpeace

Lo que el viento se llevó!

Al igual que la mayoría de los que vamos abordo, esta será la primera vez que me alejo de la costa por tanto tiempo. Es un gran reto para el cuerpo y la mente. La característica más  notable del Rainbow Warrior son sus velas.  Como tal, puede desplazarse con el viento siempre y cuando esté presente y venga de la dirección adecuada!  Cambiando la posición de las velas, la Tripulación puede usar el viento para maniobrar el barco en la dirección deseada.  Durante los últimos días, hemos navegado a una velocidad de entre 7 a 10 Nudos (Millas Náuticas por hora, equivalentes a unos 12 a 18 Km/h).  Cada vez que el barco va a vela, todos nos alegramos.  Estamos profundamente orgullosos de poder trabajar en este barco ambientalmente amigable y relativamente de bajo impacto de carbón.

Continuará .. “