
El calendario ambiental vuelve a convocarnos para una fecha muy especial: el Día Internacional del Puma. Se destaca por ser el segundo felino más grande del continente, luego del yaguareté, y por contar con una distribución que abarca desde Argentina y Chile hasta Alaska. Es decir que ocupa más territorio que cualquier otro animal silvestre terrestre en América, lo que ya lo convierte en algo muy especial.
En otra oportunidad hablamos sobre las particularidades de esta especie, que la vuelve realmente fascinante. Ahora queremos focalizarnos en cómo ciertas acciones que realizamos nosotros, los seres humanos, constituyen una amenaza para su supervivencia.
En este mundo todos los seres vivos estamos interconectados -sí, aunque vivamos en una ciudad- y, si podemos asimilar realmente esto, estaremos más cerca de comprometernos en la conservación del puma y de toda la biodiversidad que nos rodea.
4 amenazas que ponen a los pumas en peligro
Imaginemos que estos bellos felinos están preparados para andar por los ambientes más variados: praderas, desiertos, bosques y montañas. Recorren cientos de kilómetros en busca de su alimento pero, en su periplo, se encuentran complicaciones que pueden costarles la vida.
1. Caza
Esta es una de las principales amenazas que acechan a la especie. La falta de información alimenta el miedo y de medidas para favorecer la coexistencia lleva a que se los mate pensando creyendo que así evitan riesgos para el ganado, las mascotas o la seguridad de las personas.
Al mismo tiempo, también existe la caza deportiva, que a pesar de estar prohibida, se practica de forma clandestina.
2. Pérdida de hábitat
La urbanización, el avance de la frontera agrícola y los proyectos de infraestructura fragmentan y reducen sus entornos naturales. Esto trae aparejado otro gran problema porque al expandirse las urbanizaciones sobre ecosistemas que son su hogar hace que se den más encuentros con humanos, lo que los expone a ser atacados. A su vez, también se hace más frecuente que los perros domésticos los hostiguen, algo que tiene impactos directos e indirectos sobre la ocupación de la especie.
3. Atropellamientos
Como le ocurre a toda la fauna en general, el peligro de ser arrollados por vehículos al intentar cruzar caminos y rutas es muy alto. En especial en zonas con alto tránsito cercano a sus hábitats.
4. Crisis climática
El tercer gran factor que complica la supervivencia de los pumas es la crisis climática, que impacta sus hábitats y modifica la disponibilidad de sus presas. Las variaciones en los patrones de temperatura y precipitación pueden alterar los ecosistemas en los que habitan, pudiendo afectar la disponibilidad de alimento y de ambientes adecuados.
La mejor solución es la información
Es muy importante remarcar que los pumas no suelen ser agresivos con las personas. Es más, tienden a evitar el contacto con los humanos.

El desafío se encuentra en buscar soluciones que permitan a las comunidades desarrollar sus actividades en armonía con la naturaleza, promoviendo la coexistencia y reconociendo el rol fundamental de estos felinos en el equilibrio de los ecosistemas.
Ante este escenario y comprendiendo ahora mejor la importancia de estos animales increíbles, queda claro que se requieren de esfuerzos de conservación integrales para asegurar la supervivencia de sus poblaciones porque de ellos depende el equilibrio natural de nuestro continente.


