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Avance de la sequía y desertificación en zona urbana de Santiago.

Greenpeace expresó su preocupación por la grave situación de erosión, sequía y desertificación que está afectando de manera cada vez más extensa y acelerada al país, lo cual está generando una realidad especialmente compleja en medio de la situación de crisis hídrica que enfrenta Chile y que, de acuerdo a informes internacionales, ubican hoy a nuestro país en el puesto 18 de las naciones del mundo con mayor estrés hídrico.

Desde la ONG destacaron que existen tres fenómenos que hoy están agravando la situación de los suelos del país: erosión, degradación y desertificación. “En estos tres elementos es posible destacar la influencia que han tenido la minería, las actividades agropecuarias y la industria forestal. Cada una de ellas ha aportado de manera especial a agravar, entre otras consecuencias, la erosión, la falta de agua y la acidificación de la amplias zonas del país”, explicó Mauricio Ceballos, vocero del área de campañas de Greenpeace.

De acuerdo con datos de la CONAF del año 2016, casi el 22% del país tiene algún grado de riesgo de desertificación, lo que representa aproximadamente 16.379.342  hectáreas lo que equivale a la superficie de las regiones de Atacama y O’Higgins juntas. Sin embargo, ese 22% se eleva al 76% de la superficie del país si es que se suman desertificación, erosión y degradación de suelos.

“En la práctica, solo si se considera la situación de desertificación, casi el 38% de los habitantes de Chile, es decir, casi siete millones de personas, están siendo directamente afectados por un proceso que lo único que hace es agravarse más y más”, señaló Ceballos.

Desde Greenpeace señalaron que si bien, hasta ahora, el proceso de desertificación se ha estudiado poniendo el acento en los efectos en la actividad productiva, esa mirada, en un contexto de cambio climático y sequía, debe dar paso a evaluar los usos que se le está dando hoy a nuestra superficie como elementos que han agravado la situación.

“El modelo de gestión y manejo que le hemos dado a la poca agua de la que disponemos ha permitido el avance descontrolado de una serie de actividades productivas que no solo consumen enormes cantidades de agua, sino que aceleran y están extendiendo la desertificación en el país. Es evidente la relación que existe entre la desertificación y el modelo de manejo y propiedad que hoy tiene el agua en Chile”, sostuvieron desde Greenpeace.