¿Cuándo fue la última vez que viste estrellas en el cielo? Es muy probable que si vives en una ciudad, respondas que fue hace mucho tiempo atrás. Incluso, ya ni recuerdes cuándo. 

Cielo estrellado
© Mindaugas Vitkus en Unsplash

Es que ya habrás notado que, aún cuando no hay nubosidad, por mucho que te esfuerces  es casi imposible verlas. Esto tiene una explicación muy clara: la contaminación lumínica.

De acuerdo con los resultados del Atlas Mundial de la Contaminación Lumínica (2016), alrededor del 83% de la población mundial vive bajo cielos contaminados por la luz.

Está claro que la luz artificial que ilumina nuestras ciudades durante la noche facilita muchos aspectos de la vida urbana. Sin embargo, al usarla cada vez más -para cartelería, fines deportivos, por motivos de seguridad, etc.- y sin control de horarios de apagado, se ha convertido en un problema

No sólo nos priva de tener una visión natural del cielo sino que también altera la salud de las personas y de otros seres de la naturaleza.​

¿Qué es la contaminación lumínica?

“La contaminación lumínica es la alteración provocada por el hombre en los niveles naturales de luz exterior, que altera la vida silvestre, afecta la salud humana, desperdicia dinero y energía, contribuye al cambio climático y bloquea nuestra visión del universo”, según lo definieron la organización internacional Darksky, y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Chile) en una jornada dedicada al tema en CEA-PUCV Santiago.

Podemos identificar esta contaminación si prestamos atención al aumento del brillo del cielo nocturno, que es lo que hace que veamos cada vez menos a las estrellas y demás objetos celestes. Esta característica se genera por la reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire urbano (smog, contaminación, etc).

Los Simpson explican la contaminación lumínica

Sin quitarle la seriedad que merece, pero sí para entenderlo de una forma más práctica, nada mejor que ver este fragmento de un capítulo de Los Simpsons: 

¿Cuáles son los efectos de la contaminación lumínica? 

Tanto alumbrado público y cartelería nos priva de algo que, por siglos, los humanos hemos contemplado y estudiado: la majestuosidad del cielo nocturno, con sus estrellas y constelaciones. 

Tanto es así que un niño nacido donde hoy se ven 250 estrellas por la noche, sólo podrá ver 100 cuando haya cumplido 18 años. Así lo calculó el físico Christopher Kyba (del Centro Alemán de Geociencias) considerando que el cielo nocturno se ilumina (con luz artificial) a un ritmo de un 10 % más al año, aumento que amenaza con borrar de nuestra vista, progresivamente, las estrellas menos brillantes.

En las personas, uno de los efectos de estar expuestos a la luz artificial por la noche puede alterar los patrones de sueño, haciendo más difícil que logremos dormirnos o provocando que descansemos de forma fragmentada. También se puede ver alterado el apetito, causando aumento de peso, y el ánimo.

Esto se debe a que se perturban nuestros ritmos circadianos y, con ellos, la producción de ciertas hormonas que dependen de la presencia de luz para segregarse (como por ejemplo, la melatonina).

Así como nos ocurre a los humanos, la contaminación lumínica afecta a la vida silvestre porque todos los animales y plantas dependen de la oscuridad para realizar sus actividades cotidianas. 

Entonces, al cambiar ese ciclo natural de la luz, las aves migratorias se desorientan; los patrones de caza de algunos depredadores se modifican y los ciclos de respiración y fotosíntesis de algunas plantas cambian forzosamente.

Un ejemplo de esta situación es el de las golondrinas de mar que habitan en el norte de Chile. Sus colonias reproductivas y rutas de desplazamiento se ven afectadas ante la modificación del entorno por el alumbrado público y publicitario y las actividades como la construcción o la minería.  

Por un lado, estas aves se alimentan de seres bioluminiscentes y al prenderse las luces artificiales en la ciudad son atraídas a esta zona donde no sólo no encuentran comida, sino que terminan chocando con edificios o son interceptadas por predadores. Por otro lado, los pichones o juveniles al tener menos experiencia también se desorientan, lo que es un verdadero peligro cuando abandonan el nido mediante vuelo nocturno. 

Chile, pionero en la lucha contra la contaminación lumínica

Chile es uno de los pocos países que tiene legislación dedicada a preservar los cielos oscuros. 

Antofagasta, Chile.
© Claudio Rolli en Unsplash

Conscientes de que la contaminación lumínica es amenaza para la calidad astronómica de los cielos y para el trabajo científico que se desarrolla desde aquí -así como para la salud-, el Ministerio de Ambiente impulsó, en octubre de 2023, la ampliación de la “Norma de Emisión para la Regulación de la Contaminación Lumínica”.

Esta normativa, vigente desde el año 1998 para las regiones nortinas de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, ahora se aplicará a todo el país. A su vez, se sumaron otras exigencias, más estrictas, para las tres regiones astronómicas.

Lo que implica esta medida no es apagar las luces del alumbrado público y deportivo, sino que se cumplan tres reglas. La primera, apuntar hacia abajo para que la luz llegue solo a las superficies que se quieren iluminar, y no al cielo ni a los ojos de los transeúntes (lo que los encandila y genera que vean menos, no más.) ni a las ventanas de las viviendas. Segundo, utilizar luz de tonos cálidos y siempre evitar el uso de luz de color ‘blanco-frio’, que es más contaminante  e impacta más negativamente en la salud humana y en la biodiversidad. Tercero y último, usar los niveles más bajos posibles de intensidad de la luz que permitan hacer las actividades humanas que correspondan.