
Los ecosistemas no son un elemento adicional dentro de una emergencia. De ellos dependen el agua, los alimentos, la biodiversidad, los medios de vida y la seguridad de las comunidades. Proteger los territorios y reducir sus vulnerabilidades también es proteger a las personas. Colombia necesita territorios preparados y ecosistemas resilientes para enfrentar los riesgos antes de que se conviertan en desastre.
Mientras el país concentra sus esfuerzos en atender las graves consecuencias del reciente terremoto, al mismo tiempo, otra crisis silenciosa y devastadora continúa consumiendo nuestros territorios: los incendios forestales. La simultaneidad de estas emergencias expone una verdad ineludible: el país no puede limitarse a reaccionar ante el desastre; necesita fortalecer con urgencia su capacidad para prevenir, prepararse y proteger tanto a las personas como a los ecosistemas estratégicos de los que depende la vida.
Un panorama crítico en el territorio colombiano

Según reportes oficiales de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) al 13 de agosto se registran en el país 36 incendios forestales activos, aproximadamente 1.195 hectáreas de cobertura vegetal afectadas y 339 municipios bajo alerta roja por amenaza de incendios.
Esta situación se suma a un periodo sumamente complejo: entre el 16 de junio y el 6 de agosto, la UNGRD registró 438 incendios en 191 municipios de 19 departamentos, dejando un saldo de cerca de 7.153 hectáreas de cobertura vegetal afectadas. Es fundamental remarcar el concepto de cobertura vegetal, pues el impacto abarca desde vegetación nativa hasta capas orgánicas de suelo claves para los ecosistemas.
En regiones como el Eje Cafetero y el departamento del Tolima, comunidades golpeadas por el impacto del terremoto enfrentan simultáneamente la amenaza del fuego. Esta superposición de riesgos demuestra que una emergencia no hace desaparecer a las demás y plantea una pregunta profunda: ¿estamos haciendo lo suficiente en prevención antes de que ocurra la tragedia?
¿Qué causa los incendios forestales?

Los incendios no tienen un único origen. Nos encontramos en un contexto caracterizado por menores lluvias, altas temperaturas y condiciones asociadas al fenómeno de El Niño 2026–2027, factores que resecan la vegetación y facilitan la rápida propagación de las llamas.
Sin embargo, las condiciones climáticas son solo una parte de la ecuación. El inicio de la gran mayoría de los incendios está vinculado directamente a actividades humanas, desde quemas agrícolas o territoriales que se salen de control hasta acciones accidentales e intencionales.
Por esta razón, la prevención exige actuar en dos frentes clave:
- Reducir las vulnerabilidades del territorio, mejorando la planificación y la salud de los ecosistemas.
- Transformar y vigilar las prácticas humanas que detonan el fuego.
Ecosistemas de alta montaña y páramos

Entre los territorios bajo mayor presión destacan zonas de alta montaña y páramos, como el Parque Nacional Natural Los Nevados. Cuando el fuego alcanza estos ecosistemas estratégicos, el impacto trasciende la pérdida de vegetación:
- Regulación hídrica en riesgo: Los páramos funcionan como gigantescas esponjas naturales que almacenan y regulan el agua dulce para millones de personas. El fuego destruye esta capacidad de retención.
- Sensibilidad de especies emblemáticas: Especies esenciales como los frailejones, fundamentales para la captura de agua de la neblina, son extremadamente sensibles al fuego y su proceso de recuperación puede tardar décadas o siglos.
- Pérdida de suelos y biodiversidad: El calor extremo degrada la capa orgánica del suelo, lo que acelera la erosión y dificulta la regeneración natural.
Proteger los páramos del fuego es, en última instancia, proteger las fuentes de agua, los alimentos y la seguridad hídrica de comunidades enteras.
Reducir el riesgo es una decisión política: prevenir → prepararnos → responder → recuperar.

No podemos evitar todos los fenómenos naturales o climáticos, pero sí podemos decidir cómo preparamos a nuestros territorios. Reducir la vulnerabilidad frente al fuego requiere decisiones políticas e institucionales de fondo. Gestionar el riesgo implica un ciclo integral: Prevenir → Prepararnos → Responder → Recuperar.
- Planificación territorial con enfoque de riesgo: Incorporar variables de riesgo climático y de biodiversidad en la ordenación del territorio.
- Asignación de recursos suficientes: Monitoreo constante, alertas tempranas y fortalecimiento de las capacidades institucionales y comunitarias a nivel local.
- Justicia territorial: Sabemos que los riesgos no se distribuyen de manera equitativa. Las comunidades con menor acceso a agua e infraestructura sufren impactos desproporcionados; por ello, la política de prevención debe priorizar a los territorios más vulnerables.
- Conocimiento local y participación comunitaria: Las personas que habitan los territorios son quienes mejor conocen las dinámicas locales. Su voz debe ser central en la identificación de riesgos, las brigadas de prevención y los planes de recuperación.
Nuestra posición
Desde Greenpeace reconocemos y valoramos profundamente la entrega de los cuerpos de bomberos, brigadistas, entidades de rescate y comunidades que hoy arriesgan su vida en la primera línea de respuesta.
Sin embargo, reiteramos que Colombia no puede continuar atrapada en una lógica puramente reactiva. Exigimos a las autoridades nacionales y territoriales avanzar hacia una política integral de gestión del riesgo que:
- Reduzca las vulnerabilidades antes de que ocurran las emergencias.
- Proteja de manera efectiva los ecosistemas estratégicos, las fuentes hídricas y los suelos.
- Garantice presupuestos adecuados tanto para la prevención como para el acompañamiento posterior a la emergencia.
¿A dónde llamar en caso de incendio?
- 📞 123 – Línea Única de Emergencias: reportar el incendio forestal y solicitar la atención de los organismos de emergencia.
- 🚒 119 – Bomberos: realizar el reporte directamente al servicio de Bomberos.
- 🌳 Autoridades ambientales: para verificar información sobre incendios forestales activos y su evolución, consultar los canales oficiales de la UNGRD, IDEAM, autoridades ambientales regionales y alcaldías/autoridades locales.
- 📢 Para confirmar la situación, priorizar información emitida por fuentes oficiales y evitar difundir reportes no verificados en redes sociales.
- 📍 Al reportar o solicitar información, tener disponible la ubicación del incendio, municipio, vereda o punto de referencia y, si es posible, la hora en que fue identificado.
¡Actuemos hoy por nuestros territorios!
No esperemos a que el fuego avance para actuar. Colombia necesita pasar de la respuesta inmediata a la preparación de largo plazo. Personas y ecosistemas formamos parte de la misma red de vida: proteger la naturaleza es proteger nuestro propio futuro.
Exijamos juntos a los gobiernos locales y nacionales priorizar la prevención, la preparación y el cuidado de nuestros páramos y bosques.
👉 ¿Quieres sumarte al cambio? Comparte esta información, infórmate sobre el estado de alerta en tu municipio y apoya las iniciativas locales de protección y conservación ambiental.