Si usamos cada vez más combustibles fósiles, se agudizará el cambio climático global, se retrasará la inversión en energías renovables y se agravará la amenaza de contaminación para las comunidades del norte patagónico.

Explotar al máximo todas las reservas de gas no convencional del país, entre ellas Vaca Muerta, consumiría hasta un 11,40% de la cantidad de carbono que el mundo puede producir para respetar el Acuerdo climático de París y evitar sobrepasar los 1,5°C. Para lograrlo, es necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad en la próxima década y llegar a cero para 2050. Esto requiere acciones radicales y urgentes para disminuir drásticamente el uso del carbón, el petróleo y el gas, mientras se potencia el desarrollo de fuentes limpias y renovables como la eólica y la solar. Abrir más reservas de petróleo, gas y carbón es condenar al mundo a impactos climáticos letales.

A fines de 2018, descubrimos que la compañía Treater S.A., proveedora de empresas petroleras internacionales, está desechando residuos industriales tóxicos, provenientes del fracking, en piletones de tamaño equivalente a 15 canchas de fútbol. Estos desperdicios se descartan directamente sobre el suelo y sin tomar medidas de seguridad, como si fueran verdaderas cloacas petroleras.

Todo esto sucede apenas a 5 kilómetros de la ciudad de Añelo, en Neuquén, cerca de campos agrícolas y del Río Neuquén, lo que lo convierte en una práctica ilegal: el decreto provincial 2263 reglamentó la gestión de residuos a una distancia mínima de 8 kilómetros.

A esto se le suman accidentes como el derrame de petróleo que ocurrió en 2018 en el yacimiento Bandurria Sur que opera la petrolera YPF: un escape de gas no convencional y petróleo que duró 36 horas y llegó a contaminar más de 80 hectáreas.

Y la explosión en el yacimiento La Ribera que, en julio del mismo año, provocó la muerte de un trabajador y dejó gravemente herido a otro.

Estos casos son muestra de la irresponsabilidad con la que opera hoy la industria del fracking en la Patagonia. Esta actividad no solo pone en peligro la vida de las comunidades y de las especies que habitan la zona, sino que también agrava el cambio climático. Decile no al fracking en Vaca Muerta.

 

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– Derribar los mitos sobre la formación de gas de esquisto de Vaca Muerta 

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Informe de FARN:

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