
La fuerza del trabajo incansable de organizaciones de derechos humanos y ambientales y de más de 16.000 personas que se sumaron a nuestra campaña “Saber protege la Amazonía” para exigir no ser cómplices involuntarios de la destrucción de la Amazonía rindió frutos. Con la sanción de la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación (ley 2585 de 2026) se acaba de reconocer el derecho de las y los colombianos a saber el origen de la carne que llega a nuestra mesa.
Cuando la ciudadanía reclama su derecho a saber y su acceso a la información ambiental, se abre un camino real para proteger a las especies y el bioma que sostienen el equilibrio natural de Colombia. ¡Una vez más, celebramos que presionar y alzar nuestras voces juntas funciona!
Desde Greenpeace, investigamos, elaboramos reportes, trabajamos junto a organizaciones aliadas, comunidades, academia y miles de personas que hacen que las campañas lleguen a la conversación pública, a los debates, a las alcaldías, el Congreso y hasta la Presidencia.

Cada logro, cada paso que damos, cada reclamo, cada acción, denuncia, difusión, alianza, lo hacemos gracias a tu colaboración.
¿Qué cambiaría con la nueva Ley?
Hasta ahora, sin saberlo, la ciudadanía podía estar contribuyendo a la degradación de ecosistemas clave como la Amazonía al comprar y consumir carne sin poder saber si provenía de zonas deforestadas, áreas protegidas, Parques Nacionales Naturales o lugares en los que no esté permitida la ganadería.

Pero la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación al unificar los registros sanitarios del ganado con mapas de deforestación y el catastro multipropósito, hará posible rastrear el origen ambiental de cada animal antes de que llegue al supermercado, para saber si pasó sobre selva destruida.

Además, incorporaría elementos clave como la interoperabilidad de los sistemas de trazabilidad, la responsabilidad de supermercados y frigoríficos sobre sus cadenas de producción, y la exclusión efectiva de la ganadería en áreas protegidas, sentando las bases para una producción más transparente y responsable.
La industria se volvería transparente y estaría obligada a informar sobre el origen de la carne que produce. A menos silencio menos impunidad.
Hoy celebramos esta victoria que es el fruto del esfuerzo conjunto y del trabajo de años de diversas organizaciones sociales y ambientales, entre las que destacan la Fundación Conservación y Desarrollo Sostenitas (FCDS) y DeJusticia, quienes junto a activistas de todo el país mantuvieron el tema en la agenda pública tras varios intentos fallidos en el Congreso.
Logramos evitar que esta oportunidad histórica se caiga
Luego de dos intentos anteriores en donde el proyecto de Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación fue hundido nos quedaba una ventana muy pequeña para que finalmente sea una realidad.
A comienzos de este año cuando el Congreso estaban pendiente los debates más decisivos, desde Greenpeace impulsamos nuestra campaña “Saber protege la Amazonía” pidiendo a las personas que ejerzan presión con su firma a la campaña para que no se archive y para que Colombia pueda saber qué hay en su plato.
A fines de marzo celebramos la aprobación del proyecto en la Cámara de Representantes y para comienzos de junio más de 16.000 colombianos y colombianas ya estaban sumados a la campaña. Solo quedaba una última instancia de aprobación. Y este 5 de junio, mientras conmemoramos el Día del Ambiente, celebramos este gran logro.
¿Por qué es clave que la destrucción de la Amazonía no esté en nuestra mesa?

Detrás de un producto cotidiano, como la carne, avanza la deforestación, convirtiendo a millones de personas en cómplices involuntarios de la destrucción del hogar de especies únicas como el jaguar, el delfín rosado y la guacamaya bandera, entre otras especies endémicas, quienes dependen de un bosque sano que hoy está siendo arrasado para expandir la ganadería.
Esta industria avanza a un ritmo que supera la capacidad de recuperación del bosque. En Colombia se utilizan 14 millones de hectáreas para ganadería, a pesar de que el IGAC señala que sólo 2,7 millones son aptas para este fin. La falta de transparencia permite que la destrucción avance oculta, desconectando a la ciudadanía de sus consecuencias como fragmentación de ecosistemas, presión sobre áreas protegidas y territorios indígenas, aceleración del cambio climático, entre otras.
Una necesaria implementación
La historia ambiental de Colombia está llena de leyes que no se implementan. El riesgo hoy ya no es la falta de norma, sino la falta de acción. Sin reglamentación clara, sin sistemas interoperables y sin control efectivo, la deforestación seguirá ocurriendo aunque exista una ley. La diferencia entre una ley simbólica y un cambio real está en su implementación.
Por eso, instamos a la ciudadanía a acompañar el proceso de implementación una vez que entre en funcionamiento y a exigir carne libre de deforestación.


