Esta riqueza natural se refleja en cifras sorprendentes: nuestro territorio alberga más de 31.000 especies de plantas, equivalentes al 11% de la diversidad global, y cerca de 1.909 especies de aves, una de las mayores concentraciones del planeta (Cali, por caso, es conocida como la capital de las aves, porque allí habitan 560 especies).

La ciencia es clara: mientras más diversa y saludable es la vida que nos rodea, más resilientes somos frente a los desafíos ambientales y sociales. Proteger la biodiversidad requiere acciones concretas, pero también voluntad política. 

¿Qué es la biodiversidad y por qué importa?

La biodiversidad es la variedad de seres vivos -animales, plantas, hongos y microorganismos- que habitan nuestro planeta y cuya existencia es central para el mantenimiento de los procesos que sustentan la vida en la Tierra, es decir, son claves para conservar el equilibrio ecológico.  

Es importante resaltar que la biodiversidad implica tres niveles: el genético, el de especies y el de ecosistemas.  

No es un concepto lejano ni exclusivo de los científicos. Gracias a la biodiversidad tenemos agua limpia, alimentos, suelos fértiles, regulación del clima y protección frente a desastres naturales. Cuanto más saludables y diversos son los ecosistemas, mayor es su capacidad de resistir sequías, enfermedades y eventos climáticos extremos.

Especies emblemáticas en riesgo

Muchas de las especies más representativas de Colombia enfrentan hoy amenazas crecientes:

Oso de anteojos: fundamental para la dispersión de semillas en los bosques andinos.

© Greenpeace

Águila arpía:
una de las aves rapaces más grandes del mundo, símbolo de los bosques tropicales.

© Guilherme Jofili

Mono tití cabeciblanco: endémico del Caribe colombiano y gravemente afectado por la pérdida de hábitat.

© José Iván Cano

Manatí de las Antillas: clave para la salud de ecosistemas acuáticos.

A manatee swims in front of the sun underwater in Florida.
© Greenpeace / Donald Tipton

Venado de páramo: habitante de los ecosistemas altoandinos.

© Marta Yerbe / Pixabay

Ranita venenosa de Lehmann: una joya de la biodiversidad del Pacífico colombiano.

© Heiler Uribe Parra / Greenpeace

Cada especie, sea un mamífero, un ave o una planta, tiene un rol específico en su ecosistema, contribuyendo al ciclo de nutrientes, la purificación del agua y el aire, y la regulación del clima.

Colombia no solo está perdiendo especies: está debilitando los ecosistemas que sostienen el agua, la alimentación, la regulación del clima y la seguridad de las comunidades. La biodiversidad está en riesgo por decisiones humanas y políticas que permiten la destrucción de territorios estratégicos.

¿Qué está amenazando a la biodiversidad colombiana?

La biodiversidad colombiana no está desapareciendo por casualidad. Las principales presiones provienen de actividades humanas:

❌ Deforestación❌ Expansión agrícola y ganadera
❌ Minería ilegal❌ Contaminación del agua
❌ Tráfico y caza de fauna silvestre❌ Expansión urbana e industrial
❌ Crisis climática❌ Especies invasoras

Estas presiones no afectan a todas las personas por igual. Las comunidades rurales, indígenas, afrodescendientes y campesinas suelen estar más impactadas por la pérdida de biodiversidad, porque dependen directamente del agua, los suelos, los bosques, los ríos y los ciclos naturales para sostener su vida y sus economías locales. Defender la biodiversidad también es defender derechos, territorios y formas de vida.

La desaparición de estas especies no significa sólo perder parte de nuestro patrimonio natural, sino también debilitar los ecosistemas que nos proveen agua, alimentos, regulación del clima y bienestar.

Un país de ecosistemas únicos

La diversidad de ecosistemas de Colombia (montañas, selvas, desiertos, llanuras y costas) y la amplia variedad de especies que los habitan están relacionados a la posición geográfica privilegiada que ocupamos, en la intersección del Ecuador y la Cordillera de los Andes. A su vez, la variabilidad climática y las condiciones geológicas de Colombia también contribuyen a su alta biodiversidad. 

Esta riqueza biológica es fundamental para el bienestar humano, ya sea por los recursos naturales provienen directamente de estos ecosistemas, incluyendo alimentos, medicinas y materias primas como por las regulación de ciclos como el del agua, nitrógeno, carbono, básicamente las bases para que se desarrolle la vida en la tierra . Por todo esto, la riqueza natural de Colombia es de vital importancia no solo a nivel nacional, sino también a nivel global.

Un ejemplo es el Parque Nacional Natural Farallones de Cali, con más de 196.000 hectáreas y más de 30 ríos que abastecen al suroccidente colombiano.

Santiago de Cali

Proteger la biodiversidad colombiana no es una tarea secundaria: es una condición para enfrentar la crisis climática, cuidar el agua, sostener la vida en los territorios y garantizar un futuro más seguro para las personas y los ecosistemas.

Por eso, defenderla exige más que admirarla: requiere presupuesto, control, participación ciudadana y medidas concretas para frenar las actividades que destruyen bosques, ríos, páramos, humedales y manglares.