El equipo de voluntarios y voluntarias en Bogotá se reunió durante un fin de semana para aprender a encuadernar agendas y libretas, con papel reciclado, para donarlas a niños y niñas que harán buen uso de ellas.

La idea nace de una conversación entre las voluntarias Camila y Ana María quienes, preocupadas por no desperdiciar y hacer buen uso de un papel sobrante de otras actividades, invitaron al equipo a ponerse manos a la obra.

Esta actividad es una de tantas que realiza el equipo de voluntarias y voluntarios en Bogotá y que nos llena de gran orgullo. Es un honor verles activos y con tantas ganas de aportar desde las acciones más pequeñas y sencillas pero de alta incidencia. En Greenpeace consideramos que no hay acción pequeña y que entre todos y todas podemos lograr grandes cambios. 

Gracias a la creatividad y a la experticia de Pablo y Samantha, quienes enseñaron las técnicas de encuadernación, el equipo logró ayudar al ambiente de dos maneras: con la reducción de consumo puesto que son objetos útiles para donar y, con la reducción de residuos al reciclar el papel. Adicionalmente, hacer libretas es una manera muy bella de contribuir al desarrollo no sólo de las y los voluntarios sino también de aquellos niños y niñas que reciban las libretas para escribir y dibujar. 

Nathalié, voluntaria, nos cuenta que la actividad fue más allá de lo manual porque el proceso de coser con el hilo les ayudó a generar paciencia y empatía. 

Gracias a estas actividades lideradas y gestionadas por los y las voluntarias, se descubren nuevas habilidades y competencias en el equipo, se favorece el intercambio de saberes y ni hablar de cuánto se goza compartiendo entre amigos.

Con este ejemplo, confirmamos una vez más que el compromiso no se mide en grandes acciones sino en pequeños cambios de actitud y comportamiento que, ¡ayudan al planeta!