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Greenpeace Colombia destaca el avance legislativo y advierte que el desafío será su implementación efectiva.

Bogotá, 05 de Junio, 2026 — Greenpeace Colombia celebró la aprobación de la Ley de Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación como la ley 2585 de 2026 una iniciativa clave para frenar la deforestación en el país, en particular en la Amazonía colombiana.

Durante décadas, la expansión de la ganadería ha sido uno de los principales motores de la pérdida de bosque en la Amazonía. Durante el 2016 y 2023, un promedio de 242.000 bovinos han entrado en los 3 municipios con mayor deforestación del país (Caquetá, Meta y Guaviare), sumado a un crecimiento de 1,7 millones de animales en ese periodo. En total, 2,2 millones de bovinos se vacunan en los municipios que conforman el arco amazónico, en donde se han perdido más de 495.000 hectáreas en el mismo periodo. Esta destrucción ocurre, en gran medida, en silencio: la falta de información ha impedido que la ciudadanía conozca si lo que consume está vinculado con la deforestación, ya que menos del 1% de los datos oficiales son útiles.

Con esta ley, Colombia da un paso histórico hacia la transparencia en la cadena de producción de carne, permitiendo por primera vez, a través de la interoperabilidad de los sistemas de agricultura, ambiente y catastro, rastrear su origen y visibilizar su impacto ambiental.

“La aprobación de esta ley reconoce el derecho de las y los colombianos a saber qué hay detrás de lo que consumen. Es un avance fundamental para proteger la Amazonía”, señaló Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.  

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En Colombia se utilizan 14 millones de hectáreas para ganadería, a pesar de que el IGAC señala que sólo 2,7 millones son aptas para este fin. La normativa incorpora elementos clave como la interoperabilidad de los sistemas de trazabilidad, la responsabilidad de supermercados y frigoríficos, y la exclusión de la ganadería en áreas protegidas, sentando las bases para una producción más transparente y responsable.

Sin embargo, desde Greenpeace Colombia advierten que el reto más importante comienza ahora.

“Una ley aprobada no es una selva protegida. Su impacto dependerá de que la información sea pública, accesible y verificable y de que las empresas cumplan con sus obligaciones. La implementación efectiva será determinante”, dijo Caicedo. 

La Amazonía es hogar de especies únicas como el jaguar, el delfín rosado y la guacamaya bandera, que hoy enfrentan la pérdida de su hábitat por la expansión de la frontera ganadera. La falta de transparencia ha permitido que esta destrucción avance oculta, desconectando a la ciudadanía de sus consecuencias como fragmentación de ecosistemas, presión sobre áreas protegidas y territorios indígenas, aceleración del cambio climático, entre otras.

La organización reafirma su compromiso de hacer seguimiento a la implementación de la ley y de promover una ciudadanía activa que exija carne libre de deforestación.