Somos una plataforma de organizaciones civiles, sociales, de jóvenes y académicas, comprometidas con contribuir a la atención de la emergencia climática con un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, bajo los principios de justicia, restauración ecológica y gestión integral del agua en la Ciudad de México. Contamos con años de trabajo, hemos impulsado diversas iniciativas exitosas y trabajamos cotidianamente en temas varios que implican mejoras urbanas ecológicas y sociales.

La emergencia climática es global, pero de continuar las emisiones actuales y no implementar cambios de fondo en el transcurso de esta década, en nuestra ciudad se podría expresar con un aumento para el año 2025 de 1.5°C en la temperatura y en el 2050 de 2.25°C, con reducciones de lluvia (50-75% menos) y en la disponibilidad de agua (13 -17 % menos) (Sedema, 2015). Hay otras proyecciones que incluso consideran 3°C de aumento en los siguientes 30 años (Behzadi, 2020). 

La crisis de gestión del agua y la emergencia climática están íntimamente ligadas. La emergencia climática aumenta la intensidad y frecuencia de eventos meteorológicos extremos incluyendo sequías e inundaciones. Al mismo tiempo, la gestión del agua contribuye al aumento de gases de efecto invernadero (GEI) a través del bombeo del agua con energía proveniente de combustibles fósiles, el abastecimiento por pipas y la emisión de metano de las aguas residuales. El bombeo del agua para la ciudad de México tiene un altísimo costo energético. Solo bombear el agua del sistema Cutzamala, que provee el 24% del consumo de la Ciudad de México, equivale a la energía eléctrica que usa la ciudad de Puebla. Adicionalmente, el mantener y restaurar ecosistemas, particularmente humedales, permite reducir la vulnerabilidad a los eventos meteorológicos extremos y captar dióxido de carbono, mitigando el cambio climático. La adecuada gestión del agua permitirá una distribución más equitativa y justa, la recarga del acuífero, el saneamiento de ríos, el mantenimiento de las zonas lacustres y sus humedales promoviendo la reducción de emisiones, aminorar significativamente los efectos de la isla de calor que provoca el espacio construido de la ciudad y mejorar la adaptación de la ciudad, haciéndola más resiliente tanto frente a la escasez como a las inundaciones.

¿Qué está haciendo el gobierno de la CDMX? 

Panorama

En los últimos dos años, el gobierno de la Ciudad de México ha dirigido esfuerzos para mejorar la gestión del agua e incluir la acción climática en su programa de gobierno. Entre los planes más significativos se encuentran el programa de captación de agua de lluvia, los distintos proyectos culturales para promover una nueva cultura del agua, así como la adopción de una perspectiva de infraestructura verde/azul en los proyectos de la ciudad. De la misma forma, creemos que ha sido relevante la construcción de jardines infiltrantes y humedales, así como las acciones dirigidas a la reducción de fugas y sectorización. Finalmente, creemos que es importante destacar el compromiso reciente de disminuir la extracción de 2 m³/s – a través del cierre de pozos para reducir sobreexplotación y hundimientos – y dar acceso diario al agua a toda la población de la ciudad. Sin embargo, se requiere que estos proyectos incluyan la participación activa de la población, particularmente de los barrios con menor acceso al agua y especialmente de las mujeres. Para que esto sea posible, es indispensable la transparencia, el acceso a la información y la rendición de cuentas, las cuales siguen siendo parciales, particularmente en la gestión del agua.

Una visión más amplia 

No obstante, dada la magnitud de los retos relacionados con el agua y el clima en la ciudad, es necesario un mayor compromiso, colaboración con sociedad civil y articulación entre instituciones para alcanzar los cambios que necesita la ciudad. Lo anterior implica construir las capacidades locales para trascender los periodos de gobierno, permitiendo la continuidad de los programas y acciones en materia de agua que propicien una gestión sostenible y potencialmente regenerativa de la cuenca del Valle de México en un futuro cercano.

Para lograrlo, necesitamos generar tanto un programa articulado a corto plazo como un plan de 20 a 50 años. El Programa General de Manejo Socioambiental de Cuenca bajo el enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, estructurado en ejes estratégicos para el desarrollo e implementación de proyectos. El programa y plan deben partir de una visión de cuenca y de la noción de anidación de sistemas vivos, y requieren de grandes esfuerzos simultáneos en cada uno de los ejes.

Los ejes estratégicos son:

  1. Educación socioambiental permanente con perspectiva crítica situada en esta cuenca y vinculada al entendimiento profundo del sistema hídrico, climático, social y político en el que vivimos.
  2. Cosecha y gestión de la lluvia, promoviendo el abastecimiento de agua en viviendas en zonas de mayor precariedad hídrica, y la retención local del agua, la infiltración y recarga de acuíferos en el espacio urbano.
  3. Conservación y protección de suelos de infiltración, así como inyección al acuífero en áreas adecuadas.
  4. Disminución en el consumo y ahorro de agua (vivienda e industria).
  5. Reúso y tratamiento de agua (sistema descentralizado y distribuido, descarga cero a nivel metropolitano, normatividad de plantas de tratamiento y descargas privadas).
  6. Reparación de la red de abastecimiento de agua y de drenaje.
  7. Regeneración y conservación de ecosistemas (bosque de agua, cañadas, barrancas, manantiales, humedales, ríos urbanos y cuerpos de agua entre otros).
  8. Participación ciudadana y comunitaria significativa en el ordenamiento territorial y planes hídricos desde el inicio del proceso para garantizar la seguridad hídrica.
  9. Gestión de riesgos hídricos y climáticos con indicadores y monitoreo de avance progresivo en la Ciudad y todas las alcaldías.
  10. Definición de microcuencas de atención prioritaria conforme a criterios de justicia social, derechos humanos y vulnerabilidad socioambiental. 

Lo que no puede continuar

Así como es necesario ampliar la visión y el abanico de esfuerzos, también hay acciones que no deben continuar. La visión de restauración de la cuenca es incompatible con proyectos que continúan poniéndola en riesgo como el puente vehicular en el humedal de Xochimilco, y la propuesta de duplicar la extensión de los segundos pisos vehiculares en la ciudad. Para poder movernos hacia un futuro vivible, es necesario detener la implementación de proyectos que priorizan y promueven el uso de vehículos motorizados particulares, el espacio de cemento más que el suelo agrícola y de conservación o el uso de combustibles fósiles sobre energía renovable descentralizada.

También la opacidad en la gestión hídrica por parte de las instituciones del estado, por ejemplo en la asignación y ejecución de proyectos de infraestructura hídrica y el aumento entre el 20% y 40% del costo de las obras (Stalgren, 2006), la falta de datos públicos sobre el número de pozos (legales e ilegales), disponibilidad de agua actual y futura, la prevaleciente impunidad en torno al robo del agua por parte de distintos actores. 

Adicionalmente, la corrupción que envuelve al sector inmobiliario, así como a la gestión del agua en la ciudad, debe reconocerse y erradicarse desde sus más profundas raíces. El sector inmobiliario es uno de los que presenta mayores índices de corrupción y donde también se manifiesta el fenómeno de captura del Estado debido, entre otros factores, a la cantidad de partes interesadas involucradas en el mismo y a un marco normativo complejo. Por ello, el ordenamiento territorial urbano debe contemplar a la gestión del agua y los servicios ecosistémicos relacionados dentro de los planes de desarrollo.

La falta de acceso al agua en cantidad y calidad suficiente es un problema que afecta a la población de forma desigual, las colonias y pueblos más pobres sufren con más frecuencia el problema y las mujeres y las niñas reciben los mayores impactos. Esta misma población es más vulnerable frente a la emergencia climática. Dos de cada diez habitantes de la capital no tienen acceso al agua todos los días (CONEVAL, 2018). Urge dar atención prioritaria a las problemáticas cotidianas que enfrentan, garantizar la canalización y seguimiento de sus preocupaciones, no sólo en cuanto a problemas en el servicio sino a decisiones de infraestructura, incluyendo la perforación de nuevos pozos.

Conclusiones

Han sido décadas de degradación de los cuerpos de agua de esta ciudad, lo que ha agravado esta crisis de gestión del agua. La desecación de humedales y el entubamiento de ríos provocan la escasez donde en realidad hay abundancia. Tenemos que revalorar su contribución al bienestar de la ciudad y restaurarlos, y detener la mala gestión actual que tiene el agua que agrava la vulnerabilidad de las personas y los ecosistemas frente a la emergencia climática.

Sabemos que la emergencia climática y la crisis de gestión del agua son procesos complejos y consecuencia de décadas atrás, que evidentemente cruzan y van mucho más allá de las fronteras de la ciudad. Vemos con preocupación la falta de continuidad con cambios de gobierno. Como organizaciones diversas que trabajamos el agua y el clima en la ciudad, buscamos no empezar con cada administración con la hoja en blanco y dar continuidad a la visión de largo plazo que queremos impulsar. Además, nos preocupa que el gobierno actual presente planes ambiciosos al tiempo que continúa llevando a cabo o permitiendo proyectos contrarios a la visión de regeneración de cuenca que hemos delineado arriba.

Por nuestra parte, nos comprometemos a avanzar en una agenda pedagógica de sistemas vivos y una nueva visión climática e hídrica, que nos ayude a generar las bases para el cambio de fondo que requiere nuestra ciudad y su ciudadanía. Es necesario entender que, si bien la mala gestión del agua aumenta riesgos y vulnerabilidad social, una buena gestión de este recurso podría ser nuestra mejor aliada para la mitigación y adaptación al cambio climático a nivel local.

Esta agenda ciudadana del agua y el clima para la Ciudad de México es presentada por este colectivo como una propuesta para colaborar y contribuir al cambio y, de la misma forma, exigir un Programa y Estrategia de Cambio Climático para la ciudad al nivel de la emergencia que estamos viviendo. El colectivo observará de cerca las acciones que se ejecuten y nada que quede corto de esta visión se podrá aceptar. Juntos y juntas podemos encontrar mejores soluciones que logren expresar nuestro más alto potencial como la gran ciudad de la que formamos parte. Asimismo, esta agenda es un llamado a todas las partes involucradas en búsqueda de un mayor compromiso del gobierno local para potenciar el impacto colectivo.

Consulta y descarga el documento aquí

Adhesiones:

Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)
Bajo Tierra Museo 
Bicitekas A.C.
CartoCrítica. Investigación, mapas y datos para la sociedad civil.
Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua
Contaminantes Anónimus
ControlaTuGobierno, A.C.
Cuatro al Cubo
El Poder del Consumidor
Extinction Rebellion México
Falcotitlan consultoría ambiental + comunicación.
Fridays For Future Ciudad de México (Viernes por el Futuro)
Fundar, Centro de Análisis e Investigación
Greenpeace México
Huerto Roma Verde 
La Cuadra A.C. 
Luchemos
Misión Planeta A.C.
Movimiento de Jóvenes por el Agua (MOJA AC)
Oficina para América Latina de la Coalición Internacional para el Hábitat (HIC-AL) 
Oxfam México
Proyectando un Ambiente y Sociedad Verde A.C. (PASO verde A.C.)
Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER)
Red Organizaciones Juveniles Ambientales
Ruta Cívica
Sumérgete Mx
Transformarte 2.0, A.C.
Transita Seguro Mx
Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ)
Unión Popular Valle Gomez
Dr Luis Zambrano
Dr Omar Arellano