De la investigación al territorio. Te contamos cómo cada aporte se convierte en campañas y defensa real de nuestros ecosistemas.

© Osvaldo Tesoro / Greenpeace

Proteger a la naturaleza, en todas sus maravillosas expresiones, es nuestra misión desde hace más de 50 años. Para conseguirlo, trabajamos día a día en infinidad de tareas -que la mayoría de las veces- no se ven, pero que son la base que permiten cada avance, logro y victoria.  

En la antesala del debate en la Cámara de Diputados sobre la modificación de la Ley de Glaciares, activistas de Greenpeace fueron detenidos hoy tras realizar una acción pacífica a metros del Congreso de la Nación para exigir a los legisladores que no avancen con el proyecto de reforma de la Ley que pone en riesgo las principales reservas de agua dulce del país

En otras palabras, el “detrás de escena” de cada uno de nuestros objetivos lleva meses, e incluso años:

-Creamos, planificamos e implementamos campañas.
-Relevamos los territorios, incluso aquellos lugares donde pocos llegan.
-Elaboramos reportes con información precisa.
-Conversamos y cooperamos con comunidades.
-Colaboramos codo a codo con otras organizaciones y sectores científicos.
-Difundimos noticias y llevamos adelante acciones directas que repercuten en la opinión pública.

Pero nada de esto lo realizamos en soledad. Nuestros socios, que nos respaldan con su apoyo mensual, hacen posible que seamos independientes de empresas y partidos políticos y que sigamos siempre para adelante, defendiendo nuestro planeta. Por otro lado, voluntarias y voluntarios ponen el cuerpo con el objetivo de que cada campaña tenga la repercusión que nos caracteriza.

Hoy, queremos contarte cómo los aportes que recibimos se traducen en acciones concretas que cuidan a la naturaleza. 

1. Investigamos a fondo y trabajamos en territorio

La investigación es la base y sustento de nuestras denuncias. Solo tras investigar podemos detectar, evaluar y comprender en toda su dimensión los casos urgentes que manejamos, sean impactos de la crisis climática, la destrucción de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad o la propagación de sustancias químicas tóxicas.

© Osvaldo Tesoro / Greenpeace

Vamos en persona a los lugares donde se comete un crimen ambiental para poder comprobarlo, tomar videos e imágenes, realizar entrevistas, buscar los responsables y posibles soluciones. Luego, nos dedicamos a analizar la información científica, los datos ambientales y medir así las implicancias de cada caso particular. 

© Martin Katz / Greenpeace

En ocasiones, nuestra labor nos permite dar aviso a comunidades locales que podrían verse afectadas y brindarles materiales de denuncia. Aunque, en muchas otras, son las propias comunidades las que alertan de las actividades sospechosas y nos dan el puntapié para realizar nuestras averiguaciones.

Finalmente, todos los datos y evidencias que se recaban se traducen en informes específicos y campañas que nos permiten exponer y denunciar de manera pública incidentes, amenazas y demás problemáticas de interés.

Para citar nuestros trabajos más recientes:

  • En medio de la defensa de la Ley de Glaciares, sobrevolamos zona de glaciares y ambiente periglacial de la provincia de San Juan para comprobar el estado de sectores donde existen proyectos mineros. De esta manera, detectamos aperturas de caminos, remoción de suelo y delimitaciones para futuras tareas exploratorias en sectores de alta montaña donde la normativa original restringía este tipo de actividad.
  • Informes anuales de deforestación e incendios forestales: son una herramienta central para monitorear el estado de nuestros bosques. Estos surgen del monitoreo y procesamiento de imágenes satelitales que sirven para determinar los desmontes e incendios y su magnitud a partir de los cambios en el mapa del territorio. Y se corroboran con la documentación en terreno.

Entender los problemas nos permite identificar amenazas y construir soluciones reales. 

2. Llevamos adelante campañas y acciones no violentas para despertar el interés de la opinión pública

Como mencionamos, la investigación es solo el primer paso. Luego, es el momento de activar diferentes campañas e impulsarlas con distintos tipos de acciones para llegar a toda la sociedad e influir en la conversación pública.

Por caso, durante la campaña en defensa de nuestros glaciares el apoyo de nuestros socios se tradujo en acciones directas no violentas en el Congreso de la Nación, que tuvieron repercusión en los grandes medios de todo el país.

© Martin Katz / Greenpeace

Otro ejemplo de cómo llevamos los temas a los espacios donde se toman decisiones, ocurrió con la acción conjunta con la Fundación Patagonia Natural y la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas, cuando fuimos a la Justicia por la causa por la matanza de pingüinos en la Reserva Punta Tombo. 

En esa campaña se obtuvo una sentencia histórica cuando se condenó al responsable, Ricardo Adolfo La Regina, por los delitos de daño agravado en modalidad continuada y crueldad animal. 

En definitiva, proteger a la naturaleza implica generar cambios a gran escala y desde Greenpeace, y gracias a cada persona que nos apoya, trabajamos día a día para impulsarlos. 

3. Generamos contenidos de calidad para promover la concientización y la educación ambiental

El apoyo de nuestros socios y socias es el motor que nos permite fomentar iniciativas para movilizar a la sociedad en el cuidado del planeta.

Gracias a este compromiso, lanzamos propuestas para todas las edades: nuestra serie animada Lina y los amigos del arcoiris, la revista ambiental infantil Semillas Andinas, eventos virtuales y actividades presenciales, guías de consumo responsable, recetas saludables y más.

Nuestro programa Greenpeace en las Escuelas es el eje central, ya que nos permite llevar educación ambiental gratuita a colegios de diferentes lugares del país y brindar recursos a docentes de todos los niveles.

Por supuesto, esto es solo una pequeña muestra del extenso trabajo que realizamos. 

Hay mucho por delante. ¡Gracias por ser parte!