Aunque no lo notemos, vivimos en un planeta azul en el que el océano cubre más del 70% de la superficie terrestre. Sus aguas son fuente de alimento, medicina y oxígeno.



Sin embargo, es poco lo que le retribuimos ante toda su generosidad. Hoy, en su Día Mundial, es tiempo de reconocer esta realidad y empezar a hacer nuestra parte para que esto cambie.
Basta de mirar para otro lado: lo que ocurre aguas adentro importa
Cada 8 de junio se conmemora el Día Mundial de los Océanos. Cada minuto llega al mar el equivalente a un camión de basura lleno de plástico. Mientras tanto, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad amenazan algunos de los ecosistemas más importantes del planeta.



Con 90% de las grandes especies marítimas de peces mermadas y 50% de los arrecifes de coral destruidos, no podemos seguir mirando para un costado. Hay que atender de lleno a los problemas de nuestro planeta azul, siendo los impactos del cambio climático, la sobrepesca o la contaminación por plásticos sólo algunos de los más urgentes.

Los océanos, hogar de una biodiversidad única y un baluarte en la lucha contra la crisis climática
- Los océanos son vitales para el planeta: regulan el clima y proveen de alimento y sostén a más de 3 mil millones de personas en el mundo que dependen de la diversidad marina y costera para sus medios de vida.
- Aportan más del 50% del oxígeno que respiramos.
- Cubren casi el 71% por ciento de la superficie de la Tierra y contienen el 98% de toda el agua existente en nuestro planeta.
- Absorben el 90% del exceso de calor del sistema climático global, funcionan como refrigeradores naturales. Capturan casi un tercio del carbono procedente de las emisiones de dióxido de carbono y metano a la atmósfera.
- Si bien sólo conocemos la cuarta parte, se estima que son hábitat para más de un millón de especies.


Los océanos sufren múltiples amenazas a medida que se profundiza la crisis climática y de biodiversidad. La acidificación, la sobrepesca, la minería submarina, la exploración de combustibles fósiles offshore, el vertido de residuos tóxicos y las islas de plástico son algunos de los impactos directos que sufren los océanos en la actualidad.


