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Llevamos más de dos meses en cuarentena y en todo este tiempo quienes formamos parte de Greenpeace, como ustedes, comenzamos a vivir situaciones que no esperábamos, como no poder salir de casa como lo hacíamos normalmente, no poder ver a nuestros seres queridos, no poder reunirnos, abrazarnos y pensar e idear actividades en calle para seguir luchando por el planeta.

Esta pandemia nos enseñó dos cosas, entre tantas. Uno: que somos creativas y flexibles y que el hecho de estar en nuestras casas no frena nuestro activismo; y dos: que esa llama solidaria y de hacer cosas por los demás que tienen las voluntarias sigue más viva que nunca.

En esta nota voluntarias del equipo de Mar del Plata te cuentan lo que hicieron para ayudar al personal del Hospital Regional Interzonal de dicha ciudad y cómo se sintieron al hacer este aporte a la comunidad.

“Con el aislamiento social obligatorio perdimos la calle, pero no nos alejamos de las realidades de nuestra ciudad. Así fue que entre varias voluntarias creamos elementos para reforzar la protección del personal del Hospital Regional con banners de campañas pasadas.  María Marta, referente del equipo.

Matilde cortando banners para las batas

Por otro lado, Matilde cuenta que no dudó ni un segundo en ofrecerse para coser “en ese momento no me imaginé la satisfacción que experimentaría al terminarlas, sabiendo el destino que tendrían”

Como no tengo máquina de coser en casa, mi tarea consistió en cortar los banners siguiendo la moldería. En total recuperé tela para ensamblar 5 batas y 9 pares de botas y en cada caso, a medida que avanzaba con la tijera, no pude evitar ponerme a imaginar, muy emocionada, qué médico o enfermera lo terminaría usando. Esto último ocurrió especialmente cuando logré cortar una pieza frontal con la garza, símbolo de nuestra campaña local por la Reserva del Puerto, completamente dibujada en el pecho. Esta actividad fue muy especial para mí. Desde hace años acostumbro a dedicar mi tiempo a Greenpeace para ayudar a los demás, pero los destinatarios de mi colaboración siempre suelen ser abstractos; se trata de la naturaleza o las generaciones presentes y futuras. En este caso, desde el primer momento tuve muy en claro que la ayuda iría destinada a los profesionales del Htal. Regional de nuestra ciudad, que cada día arriesgan sus propias vidas para salvar a otros y eso me llenó de una fuerte sensación de compromiso, orgullo y dedicación. Me alegra mucho formar parte de este equipo que, a pesar de las dificultades por las que todos estamos pasando en este momento, sigue trabajando unido sin importar la distancia que nos separa, pensando siempre en más y mejores maneras de ayudar.” cuenta Victoria.

Victoria cortando banners para las batas

Ayelén nos comparte que para ella fue una experiencia muy emotiva, “abrir esos banners de nuestras campañas, revivir tantos momentos de lucha por el medioambiente y transformarlos en nuevos elementos para un mundo más saludable. Poder seguir mi activismo desde el hogar demuestra que no existen excusas, siempre hay algo que podemos sumar y la libertad se lleva en el corazón.”

Por último y no menos importante, Silvia se encargó de descoser todos los bordes de los banners para recuperar la cinta mochilera y utilizar los restos sobrantes para hacer ecoladrillos. “Fué engorroso y llevó tiempo; tiempo que me hizo sentir bien formando parte del proyecto y del equipo.”

Finalmente, el equipo de voluntarios de Mar del Plata donó 26 batas y 53 pares de botas y alcohol.

Estos banners estuvieron al frente de nuestras campañas y hoy vuelven a ser protagonistas de la lucha, en este caso contra el Covid-19, para seguir haciendo historia” cierra María Marta.

Desde la coordinación de voluntariado felicitamos al equipo por esta iniciativa con tanto corazón. La esencia del voluntariado y del activismo está viva en cada una de las personas que conforman Greenpeace y es precisamente, la solidaridad y el compromiso lo que nos hace marcar la diferencia.

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