El referente ambiental chileno llegó a la Argentina para exponer las graves consecuencias ambientales provocadas por la producción de salmones en la patagonia del país trasandino. Según Muñoz, de instalarse las salmoneras en Tierra del Fuego, las aguas de la Patagonia argentina sufrirán también serios impactos.

Mientras el gobierno del presidente Macri analiza la idea de introducir este tipo de actividad en Tierra del Fuego, Muñoz manifestó: “La salmonicultura es una actividad esencialmente insustentable, lo que queda demostrado por más de 30 años de operación en Chile y otros países. Esperamos que Argentina no cometa el error de sumarse a esta lista de naciones que han sufrido la pérdida irreparable de sus ecosistemas más ricos y frágiles.Todavía están a tiempo para evitarlo

A su vez, 23 organizaciones ambientales advirtieron sobre las irreparables consecuencias medioambientales que traería esta actividad a la Argentina. A través de un extenso informe,  revelaron las consecuencias medioambientales que tendría una iniciativa que pretende introducir una especie exótica, que en Chile utiliza 36.000% más de antibióticos de los usados por la industria Noruega.

Escapes masivos y constantes, con las consecuencias que implica la introducción de especies exóticas, serán problemas graves de esta actividad en el sur argentino. Así, exponen que en Chile se han registrado fugas de un millón de salmones y con recapturas que, en general, no supera el 2%.

La salmonicultura en Chile debe servir como ejemplo del impacto ambiental, sanitario, social y económico de una actividad esencialmente contraria a la sustentabilidad. Argentina aún puede evaluar lo nefasto que sería esta industria para el desarrollo sostenible de la Patagonia y retractarse de una medida innecesaria y totalmente destructiva”, señaló Estefanía González, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace Andino.